Pasar la noche en Marivent, así son las cenas y los horarios de los Reyes y sus hijas en Mallorca: charlas en el porche, pescado de la zona y lino
Felipe, Letizia, Leonor y Sofía, junto con la reina Sofía, llegarán en la próxima semana hasta la isla balear

Los Reyes y sus hijas, en una imagen de archivo. | Gtres
Marivent es uno de los lugares que más secretismo guarda en Palma de Mallorca. Allí, durante el mes de agosto, suelen reunirse los Reyes junto a sus dos hijas, Leonor y Sofía, y, también, reciben la visita de la reina Sofía, que encontró en esta isla su lugar seguro. La Familia Real, en su estancia, compagina sus compromisos profesionales con los personales. Es por eso que, a pesar de que sea un lugar para descansar, es importante que sus horarios estén medidos, para poder compaginar sus actos públicos con su vida en familia.
Las cenas y las noches en el Palacio de Marivent, la residencia estival de la Familia Real en Palma de Mallorca, combinan el protocolo institucional con un ambiente mucho más relajado, veraniego y familiar que el que se vive el resto del año en la Zarzuela. Las cenas de verano casi nunca se celebran en los comedores interiores. Se aprovecha el espectacular clima balear para cenar en los porches y las terrazas exteriores del palacio, rodeados de frondosos jardines de pinos y buganvillas, y con unas vistas impresionantes a la bahía de Palma. El sonido del mar y la brisa mediterránea marcan el ritmo de las noches.
Marivent y los horarios de los Reyes y sus hijas en Mallorca

Lejos de los banquetes de Estado, las cenas en Marivent destacan por su frescura y ligereza. Se apuesta firmemente por la gastronomía balear y el producto de proximidad —kilómetro cero—. Como ya hemos contado en THE OBJECTIVE, predominan los pescados frescos de la lonja de Palma —como el gallo de San Pedro o el salmonete—, el gazpacho, las ensaladas con hortalizas de la huerta mallorquina y el aceite de oliva de la Tramuntana. De postre, nunca faltan las frutas de temporada o dulces típicos como la ensaimada o el gató de almendra. Todo ello regado con vinos blancos locales de denominaciones de origen de la isla —como Binisalem o Pla i Llevant—.
Las noches en Marivent son famosas por relajar el riguroso protocolo de vestuario. El rey Felipe suele prescindir de la corbata, optando por guayaberas o camisas de lino claro. Por su parte, la reina Letizia, la princesa Leonor, la infanta Sofía y la reina emérita suelen lucir alpargatas de esparto, vestidos ibicencos, estampados veraniegos y marcas de moda local o balear, lo que da a las veladas un aire mucho más informal y fresco. Aunque la mayoría de las noches son estrictamente privadas, hay dos momentos en los que Marivent abre sus puertas a la noche mallorquina.
La recepción a las autoridades y a la sociedad balear es el gran evento nocturno del verano. Los Reyes ejercen de anfitriones en los jardines de Marivent para cientos de invitados del mundo de la cultura, la política, el deporte y los movimientos sociales de las islas, sirviendo un cóctel largo al aire libre bajo una cuidada iluminación nocturna. La cena con las autoridades locales, tradicionalmente, se celebra en el cercano palacio de La Almudaina o en restaurantes de moda de la isla —como el prestigioso Ola del Mar en Portixol—, sirve para que la familia se deje ver disfrutando de la noche palmesana como unos turistas más.
Así son las noches en el Palacio
Tras la cena, las noches en Marivent se alargan en la terraza con tertulias distendidas. La reina Sofía, gran melómana, suele poner música clásica o jazz de fondo a un volumen muy suave. Es el momento en el que la familia aprovecha para ponerse al día, comentar las regatas de la Copa del Rey de Vela, planificar las excursiones de los días siguientes por la sierra de la Tramuntana o, simplemente, disfrutar del silencio de la noche mallorquina, roto únicamente por las estrictas medidas de seguridad que custodian el recinto.

Para entender la dinámica de esas noches, hay que saber que la Familia Real no duerme bajo el mismo techo que la reina Sofía. La emérita y su hermana Irene de Grecia residen en el edificio principal del palacio. Por su parte, don Felipe, doña Letizia, la princesa Leonor y la infanta Sofía se alojan en Son Vent, una residencia unifamiliar e independiente construida dentro del propio recinto de Marivent. Esto les permite tener una intimidad total de puertas para adentro. Las noches en Son Vent están decoradas bajo la pauta del lujo silencioso mediterráneo: paredes blancas, muebles de maderas claras, textiles de lino natural y ventanas abiertas para dejar pasar la brisa marina —el famoso viento Embat—.
En Madrid, la rutina de los Reyes y sus hijas está milimetrada por los estudios, la formación militar o académica y el trabajo de despacho. En Mallorca, en cambio, los horarios se vuelven mucho más relajados. Las cenas privadas se retrasan de forma natural, habitualmente pasadas las diez de la noche, imitando las costumbres del veraneo español. Al ser noches cálidas, se aprovecha el porche exterior de Son Vent, donde, previsiblemente, cenan con luz muy tenue o velas para no llamar la atención desde el exterior y evitar a los insectos. Una de las mayores ventajas de Marivent es su blindaje. En la zona baja del acantilado del palacio, la Familia Real dispone de un embarcadero privado y una pequeñísima lengua de roca y arena a la que acceden por unas escaleras de piedra.

Tanto Felipe como Letizia son grandes cinéfilos y lectores empedernidos, una afición que han contagiado a sus hijas. En las noches más tranquilas, el plan familiar se reduce a ver una película en su sala de televisión privada —con predilección por el cine independiente o en versión original— o a retirarse pronto a sus respectivos dormitorios a leer con el único sonido de fondo del mar chocando contra las rocas de Cala Mayor. A veces, la noche privada no se queda dentro de los muros del palacio. Aprovechando que el rey Felipe VI es un excelente conductor y conoce Palma a la perfección, no es raro que la familia decida salir de Marivent de manera improvisada y sin avisar a los medios.
