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Oyarzabal, más allá de la selección: nació en Eibar, estudió Administración y Dirección de Empresas y sigue con su novia de toda la vida

El jugador de fútbol es uno de los rostros que se enfrentará, esta misma noche, a la selección contra Austria

Oyarzabal, más allá de la selección: nació en Eibar, estudió Administración y Dirección de Empresas y sigue con su novia de toda la vida

Oyarzabal, junto al rey Felipe. | EP

Mikel Oyarzabal es uno de los rostros imprescindibles para Luis de la Fuente y este Mundial de 2026. Conocido popularmente como el Líder Silencioso, el atacante vasco encarna a la perfección los valores del compromiso, la lealtad y el esfuerzo. Capaz de actuar como extremo, segundo delantero o falso nueve, Oyarzabal destaca en el terreno de juego por su inteligencia táctica, su olfato goleador en los momentos de máxima presión y un espíritu competitivo indomable que inspira tanto a sus compañeros de club como a los de la selección nacional.

Su trayectoria profesional está íntimamente ligada a la Real Sociedad, el club de su vida. Aunque dio sus primeros pasos en el fútbol base de su Eibar natal, se incorporó a la cantera de Zubieta siendo apenas un adolescente. Su progresión en las categorías inferiores fue tan brillante que debutó con el primer equipo en 2015, con solo 18 años. Desde ese momento, su crecimiento fue exponencial, convirtiéndose rápidamente en el jugador franquicia, el portador del mítico dorsal 10 y, con el tiempo, en el capitán indiscutible del conjunto donostiarra.

Sus inicios en el fútbol de Eibar

Mikel Oyarzabal suele descansar en Huesca. | AFP7 (Europa Press)

A lo largo de su carrera en San Sebastián, Oyarzabal ha liderado al equipo en una de las épocas más gloriosas de su historia reciente. Su momento más icónico a nivel de clubes llegó en 2021, cuando transformó con una sangre fría admirable el penalti que le dio a la Real Sociedad el título de la Copa del Rey en la histórica final vasca contra el Athletic Club. Su rendimiento regular ha mantenido al equipo compitiendo de manera constante en los puestos nobles de LaLiga y en competiciones europeas, rechazando lucrativas ofertas de grandes clubes internacionales por su deseo de seguir haciendo historia en Anoeta.

Sin embargo, el camino de Oyarzabal no ha estado exento de duras pruebas. En marzo de 2022, sufrió la lesión más temida por un futbolista: una rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda que lo mantuvo apartado de los terrenos de juego durante nueve largos meses y le impidió disputar el Mundial de Qatar. La gestión de esta adversidad demostró la enorme fortaleza mental del jugador, quien afrontó una exigente recuperación con una disciplina espartana, logrando regresar a la élite de forma progresiva hasta recuperar plenamente su versión más diferencial y física.

Está casado con su novia de toda la vida, con quien tiene un hijo

A nivel internacional, su idilio con la selección española ha alcanzado cotas legendarias. Tras proclamarse campeón de Europa sub-21 y colgarse la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Tokio, Oyarzabal se convirtió en un fijo para el seleccionador Luis de la Fuente, quien lo considera una pieza angular de su esquema. Su nombre quedó grabado con letras de oro en la historia del fútbol español al convertirse en el héroe de la final de la Eurocopa 2024, anotando el gol definitivo que dio el título a España en los minutos finales del partido frente a Inglaterra.

En la actualidad, en plena disputa de la Copa Mundial de 2026, Oyarzabal se encuentra en el momento más dulce de su madurez futbolística. Llega a la gran cita internacional consagrado como el referente ofensivo de La Roja y portando con orgullo el brazalete de capitán, batiendo además registros históricos de precocidad y efectividad goleadora en el torneo. En la Real Sociedad, el guipuzcoano sigue firmando temporadas estelares, erigiéndose como la punta de lanza del equipo tanto en la presión defensiva como en la generación de juego.

En el plano estrictamente personal, Mikel Oyarzabal es la antítesis de la extravagancia y el glamur artificial que a menudo rodea al fútbol moderno. Criado en un entorno familiar humilde, cercano y muy arraigado en Eibar, creció bajo unos valores tradicionales que le han permitido mantener los pies en la tierra. Él mismo recuerda con humor que sus padres le reñían de niño por romper cosas jugando con el balón en el pasillo de casa, una muestra de que su pasión por este deporte nació de la forma más pura y cotidiana junto a su progenitor y su abuelo.

Uno de los hitos más singulares de su faceta personal es su formación académica, un aspecto que nunca descuidó a pesar de las exigencias del deporte de alto rendimiento. Oyarzabal compaginó sus primeros años en la élite de LaLiga con sus estudios universitarios, logrando graduarse con éxito en Administración y Dirección de Empresas (ADE) por la Universidad de Deusto. Esta mentalidad analítica y previsora se ha visto reflejada también en su faceta empresarial fuera de los terrenos de juego, donde gestiona con éxito un patrimonio diversificado y sociedades de inversión con un perfil muy sólido.

Su vida sentimental es el reflejo perfecto de esa estabilidad y discreción. Mantiene una relación sentimental de más de diez años con Ainhoa Larrauri, su pareja de toda la vida, a quien conoció en 2015 cuando su carrera futbolística apenas comenzaba a despegar. Ainhoa, que mantiene un perfil público totalmente reservado, ha sido su apoyo incondicional en los momentos de gloria y en las largas tardes de hospital y fisioterapia. En diciembre de 2023, la pareja dio la bienvenida a su primer hijo, Martín, formando un núcleo familiar blindado frente al ruido mediático y centrado en la sencillez de su día a día.

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