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Internacional

Un sacerdote cubano denuncia que la isla vive un «genocidio» y ve esperanza en Trump

Alberto Reyes asegura que el pueblo de Cuba vive «secuestrado por el Gobierno» y que «quiere salir del comunismo»

Un sacerdote cubano denuncia que la isla vive un «genocidio» y ve esperanza en Trump

Alberto Reyes, sacerdote cubano. | 'El Cascabel' de la cadena Trece

El pueblo de Cuba, que «quiere salir del comunismo» y sufre un «genocidio silencioso» a manos del Gobierno de Miguel Díaz-Canel, «nunca había tenido tanta esperanza como ahora» ante una posible intervención de la Administración Trump en la isla, según ha explicado el sacerdote cubano Alberto Reyes en El Cascabel de la cadena Trece.

Reyes ha asegurado que «el pueblo cubano quiere salir del comunismo, y desde que Trump empezó con estos mensajes, el nivel de esperanza ha crecido», al ser preguntado por la sensación de la población ante una posible intervención de Estados Unidos en la isla caribeña. El sacerdote sostuvo además que «el Gobierno no tiene absolutamente ninguna intención de dejar el poder» y considera que cualquier intención de diálogo o negociación por parte del régimen castrista sirve únicamente para «ganar tiempo» y esperar a que «cambien las circunstancias».

Durante la entrevista, también denunció el clima de miedo que existe dentro de la isla. Según explicó, cuando se producen manifestaciones, «generalmente la policía no interviene», pero las autoridades «graban vídeos y después, uno a uno, los van llevando a la comisaría y los condenan a 5, 10, 15 años sin derecho a réplica», una situación que atribuyó directamente a «la falta del Estado de derecho en Cuba».

Alberto Reyes insistió en que parte de la comunidad internacional mantiene una visión equivocada sobre el conflicto cubano. «Hay voces internacionales que dicen ‘hay que respetar la soberanía de Cuba’», lamentó, antes de remarcar que el «pueblo y el gobierno cubano no se identifican». A su juicio, los ciudadanos cubanos «son rehenes, un pueblo secuestrado por un Gobierno que mantiene el control absoluto», Ejecutivo al que, según dijo, «no le importa que la gente pase hambre, que no tenga medicamentos».

Respecto al papel de Europa, Reyes dijo sentirse decepcionado con la respuesta del continente ante la crisis cubana. «Desgraciadamente, nos hemos sentido muy solos». También cuestionó la supuesta ayuda humanitaria enviada desde Europa y Canadá, asegurando que la población nunca llegó a conocer realmente su destino. Por ello, defendió que cualquier ayuda internacional debería ser distribuida directamente por la Iglesia católica, ya que, según ha explicado, de esa manera «ha funcionado».

El sacerdote describió además el deterioro de las condiciones de vida en la isla: «El día a día en Cuba es sobrevivir y ver cómo llegas al final del día». La población lleva «mucho tiempo, años» arrastrando graves problemas de alimentación y una fuerte escasez de medicamentos. «No hay medicamentos importantes para la vida».

Asimismo, alertó sobre el agravamiento de los cortes eléctricos en distintos puntos del país. «Los cortes de luz son más largos» y pueden producirse «a cualquier hora». Desde su experiencia, Reyes aseguró que, al menos en la zona donde vive, apenas cuentan con una «media entre tres y seis horas de electricidad al día» y que, en ocasiones, llegan a pasar «35 horas sin luz». Como ejemplo de la precariedad cotidiana, contó el caso de un carpintero que, «al momento que llegue la electricidad», aunque sean «las dos, tres o cuatro de la madrugada», acude inmediatamente a trabajar a su taller. «Vivimos así».

Las declaraciones del sacerdote se producen horas después de que Donald Trump afirmara que hay muchos cubanos que «les gustaría regresar» a la isla y prometiera que Estados Unidos va a «liberar a Cuba». Las palabras del presidente estadounidense llegaron tras la imputación de Raúl Castro por homicidio y conspiración por presuntamente «ordenar» el derribo de dos avionetas de la organización humanitaria Hermanos al Rescate con misiles guiados en febrero de 1996, un ataque en el que murieron cuatro estadounidenses. Raúl Castro, hoy de 94 años, era entonces ministro de Defensa y mano derecha de Fidel Castro.

En paralelo, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, aseguró que la Administración Trump busca una resolución pacífica del conflicto cubano y reiteró que Washington está dispuesto a destinar 100 millones de dólares en ayuda humanitaria, siempre que sea distribuida por la Iglesia católica y no por el régimen cubano. En ese mismo programa, el periodista de ABC David Alandete aseguró que, según el ambiente que percibe en la Casa Blanca, Trump «está convencido de que, antes de que salga del poder, va a haber un cambio en Cuba […], forzado o negociado», e incluso planteó la posibilidad de una operación similar a la que permitió la captura del dictador venezolano Nicolás Maduro.

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