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Internacional

EEUU imputa a Raúl Castro por homicidio en plena tensión con el régimen cubano

El derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996 es uno de los episodios más graves entre ambos países

EEUU imputa a Raúl Castro por homicidio en plena tensión con el régimen cubano

Raúl Castro. | EP

Estados Unidos ha imputado este miércoles a Raúl Castro por homicidio tras el derribo de dos aviones del grupo humanitario Hermanos al Rescate en 1996 con misiles guiados en las cercanías de las costas de Cuba. Según informa Reuters, un alto funcionario de la Administración Trump ha confirmado la acusación en una medida que marca una escalada en la campaña de presión de EEUU contra el régimen cubano. El Departamento de Justicia había anunciado un evento en la Torre de la Libertad de Miami para honrar a las víctimas de los ataques de Hermanos al Rescate ocurridos hace 30 años.

El anciano de 94 años y hermano del dictador cubano Fidel Castro era en el momento del incidente ministro de Defensa de la isla caribeña y las autoridades federales han considerado que esta vinculación es suficiente para su imputación por homicidio.

El derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996 es uno de los episodios más graves en la historia reciente entre Estados Unidos y Cuba. El grupo humanitario era una organización humanitaria formada por exiliados cubanoestadounidenses en Miami que realizaba vuelos para localizar y auxiliar a cubanos que intentaban huir de la isla en embarcaciones precarias. El grupo, fundado en 1991 por el opositor cubano José Basulto, también lanzaba panfletos contra el régimen de Fidel Castro y apoyaba movimientos prodemocracia en Cuba.

El 24 de febrero de 1996, dos avionetas de la organización fueron derribadas por cazas cubanos cerca de la costa de Cuba mediante misiles guiados por calor. En el ataque murieron tres ciudadanos estadounidenses y un residente legal en Estados Unidos. Una tercera aeronave logró escapar pilotada por el propio Basulto.

La Habana justificó entonces la acción alegando que las aeronaves participaban en operaciones hostiles contra el régimen cubano y habían violado el espacio aéreo de la isla. Sin embargo, Washington negó esas acusaciones y sostuvo que los aviones estaban desarmados y realizaban labores humanitarias sin representar amenaza militar alguna.

El incidente provocó una crisis diplomática inmediata entre ambos países. Días después, el presidente Bill Clinton promulgó la Ley Helms-Burton, que endureció drásticamente el embargo contra Cuba y todavía hoy constituye una de las bases legales de las sanciones estadounidenses sobre la isla. La normativa limitó además la capacidad de futuros presidentes para levantar unilateralmente las restricciones económicas contra el régimen cubano.

El Congreso de Estados Unidos calificó el ataque como un «asesinato a sangre fría» y acusó al Gobierno de Fidel Castro de haber actuado de forma «premeditada». La entonces embajadora estadounidense ante Naciones Unidas, Madeleine Albright, condenó especialmente las comunicaciones de los pilotos cubanos tras el derribo, a quienes acusó de actuar con «cobardía» después de felicitarse por radio tras destruir las aeronaves.

La acusación se da en plenas presiones de la Administración Trump al gobierno de Cuba, liderado por Miguel Díaz-Canel, para que introduzca reformas económicas y políticas en la isla. Como parte de esta escalada en el Caribe, EEUU impuso un bloqueo energético desde enero que ha afectado sustancialmente la crisis estructural que ya arrastraba el país, y La Habana ha insistido en la eliminación en unas reuniones previas que han tenido con la Casa Blanca.

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