The Objective
Internacional

Sánchez se instala en el G-4 de los líderes políticos más impopulares de Europa

Solo le superan el alemán Friedrich Merz, el francés Emmanuel Macron y el primer ministro británico Keir Starmer

Sánchez se instala en el G-4 de los líderes políticos más impopulares de Europa

Friedrich Merz conversa con Pedro Sánchez en Bruselas el pasado 19 de marzo de 2026 | Peng Ziyang / Xinhua News

Pedro Sánchez continúa instalado en la élite de la impopularidad europea. El último barómetro de YouGov —mayo de 2026— sitúa al presidente del Gobierno como el cuarto líder político peor valorado entre las principales democracias analizadas, solo superado por el canciller alemán Friedrich Merz, el presidente francés Emmanuel Macron y el primer ministro británico Keir Starmer. El dato resulta especialmente significativo porque llega después de meses en los que el Ejecutivo ha reivindicado el crecimiento económico español y la fortaleza de los principales indicadores macroeconómicos como elementos positivos de su gestión.

Sin embargo, esa narrativa apenas ha logrado traducirse en una mejora de la percepción ciudadana. El estudio refleja que el 60% de los españoles mantiene una opinión desfavorable de Sánchez frente a un 38% que lo valora positivamente, lo que deja un saldo neto de -22 puntos. Aunque supone una ligera mejoría respecto a algunos momentos del último año, sigue siendo una de las peores cifras de toda Europa.

Estos datos van muy en la línea de lo que el CIS ha publicado en su último barómetro de junio. Según dicho estudio, el 53% de los encuestados suspende a Pedro Sánchez y un 68% declara tener poca o ninguna confianza en él. La media final, de 4,21 sobre 10, confirma que incluso en el CIS, tradicionalmente más favorable al Gobierno que otros sondeos, la imagen personal del presidente queda claramente suspendida.

La evolución histórica, analizada por YouGov, pone de manifiesto que el desgaste del presidente no es coyuntural. En marzo de 2025 el saldo neto ya era de -32 puntos y, lejos de corregirse, fue empeorando hasta tocar fondo en junio con -37. A partir de entonces se produjo una recuperación parcial que permitió estabilizarse en torno a los -30 puntos durante buena parte del segundo semestre, pero sin abandonar nunca el terreno claramente negativo.

El único cambio apreciable llegó durante la primavera de 2026. Después de registrar un saldo de -34 puntos en febrero, Sánchez mejoró hasta -26 en marzo y alcanzó -21 en abril, antes de situarse en -22 en mayo. No obstante, esa recuperación apenas le ha servido para seguir ocupando el cuarto puesto entre los líderes peor valorados del estudio, muy lejos de poder hablar de una auténtica remontada política.

Resulta llamativo que ese pequeño repunte coincida con el momento en que el presidente español incrementó su protagonismo en cuestiones de política internacional. Durante esos meses, Sánchez endureció su discurso contra la ofensiva israelí en Gaza y protagonizó varios enfrentamientos con la Administración Trump en cuestiones relacionadas con la política exterior y la defensa. La coincidencia temporal es evidente, aunque el sondeo no permite concluir que exista una relación causal directa. Lo que sí muestran los datos es que ni siquiera ese contexto excepcional ha conseguido sacar al presidente del grupo a la cabeza de la impopularidad europea.

Meloni, mejor valorada

Más aún, la comparación con otros países relativiza cualquier lectura optimista. Mientras Sánchez mantiene un saldo negativo de -22 puntos, Giorgia Meloni registra -17 y la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, apenas -10, convirtiéndose en la dirigente mejor valorada de las seis grandes democracias analizadas. Incluso con más opiniones desfavorables que favorables, ambas conservan una distancia mucho menor respecto a la ciudadanía que la del presidente español.

El contraste resulta todavía más evidente si se amplía la perspectiva. España no comparte posición con los líderes europeos que disfrutan de una mayor confianza de sus electorados, sino con aquellos que atraviesan las crisis de popularidad más profundas del continente. Sánchez aparece junto a Merz, Macron y Starmer en un reducido grupo que se caracteriza por un rechazo ciudadano muy superior al apoyo que reciben.

La comparación también desmonta uno de los principales argumentos del Ejecutivo español. Pese a que el Gobierno insiste en exhibir las cifras de crecimiento económico, empleo o inversión como aval de su gestión, la percepción personal del presidente continúa profundamente erosionada. En otras palabras, los buenos datos macroeconómicos que reivindica la Moncloa no han evitado que seis de cada diez españoles mantengan una opinión negativa sobre Sánchez.

La serie histórica refuerza esa conclusión. Durante quince meses de seguimiento, el presidente apenas ha conseguido abandonar la franja comprendida entre los -20 y los -37 puntos de saldo neto. Ha experimentado pequeñas oscilaciones, pero nunca ha logrado aproximarse a niveles de aceptación comparables a los de otros dirigentes europeos mejor posicionados. Su reciente recuperación, además, coincide con un escenario internacional extraordinario y no con una mejora sostenida de la valoración sobre la política nacional.

Publicidad