La expresidenta surcoreana se declara inocente en el juicio por corrupción

Política y conflictos

La expresidenta surcoreana se declara inocente en el juicio por corrupción
Foto: Kim Jon-ji

El equipo legal de la expresidenta de Corea del Sur, Park Geun-hye, ha negado este martes todos los cargos de los que se le acusa durante la sesión preliminar del juicio contra ella por su presunta relación en el conocido ‘caso de la Rasputina’. Como era previsible, Park, de 65 años, no ha asistido a esta primera sesión en la que no estaba obligada por ley a personarse.

El letrado Yoo Yeong-ha, que encabeza su equipo de abogados, ha defendido nuevamente la inocencia de la exmandataria y ha pedido analizar el sumario de la investigación que ha realizado la fiscalía sobre la trama de corrupción, que consta de más de 120.000 páginas. El abogado ha argumentado que podrían existir una serie de inconsistencias y ha dicho que el ministerio fiscal asumió durante la investigación que Park siguió ejerciendo como presidenta hasta marzo aunque el Parlamento la destituyó en diciembre, una decisión que el Constitucional no hizo efectiva hasta el pasado 10 de marzo.

La primera sesión celebrada este martes tenía como objetivo revisar los cargos de los que se acusa a la exmandataria y comenzar a acordar las fechas para las declaraciones de los testigos. En este sentido, se espera que el tribunal del Distrito Central de Seúl que juzga el caso celebre dos o tres sesiones preparatorias antes de una primera vista formal en torno a junio.

Park, que está en prisión preventiva desde el 31 de marzo, encara 18 cargos, entre los que se incluyen revelación de secretos de Estado, coacción, abuso de poder y soborno, delitos que Corea del Sur castiga con un mínimo de diez años de prisión y hasta con cadena perpetua. La fiscalía considera probado que Park creó una red con su amiga Choi Soon-sil, conocida como la «Rasputina» por su influencia sobre la expresidenta, a través de la cual, entre otras cosas, solicitó y obtuvo sobornos de al menos tres grandes grupos empresariales por valor de unos 50 millones de dólares.

El caso ha sacudido los cimientos políticos y económicos de Corea del Sur y una grave crisis política puesto que entre los implicados detenidos se encuentran presidentes de grandes empresas, entre ellas Samsung, cuyo líder, Lee Jae-yong, está en prisión preventiva desde febrero. Aemás, es la primera vez que Corea del Sur destituye a un presidente elegido democráticamente y también la primera vez que se adelantan las elecciones presidenciales, previstas para el 9 de mayo, desde que el país volvió a organizar comicios democráticos en diciembre de 1987.