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De la Mata ordena dos detenciones por el asalto a la embajada de Corea del Norte en Madrid

Adrián Hong Chang quería facilitar al FBI información relativa al asalto y el material audiovisual supuestamente obtenido

De la Mata ordena dos detenciones por el asalto a la embajada de Corea del Norte en Madrid

El juez de la Audiencia Nacional José de la Mata ha dictado dos órdenes de busca y captura internacional contra los presuntos responsables del asalto a la embajada de Corea del Norte en Madrid el pasado 22 de febrero, han indicado a Efe fuentes policiales.

Las fuentes no han precisado la identidad de los reclamados, pero este martes se ha conocido el auto en el que el juez desvela que el supuesto líder del asalto a la Embajada del Corea del Norte en Madrid del pasado 22 de febrero, Adrián Hong Chang, ciudadano mexicano residente en Estados Unidos, entró en contacto con el FBI cinco días después con el fin de facilitar información relativa al asalto y el material audiovisual supuestamente obtenido.

El juez de la Audiencia Nacional José de la Mata ha levantado el secreto decretado sobre la investigación por el asalto a la embajada y ha apuntado a la comisión de los delitos de allanamiento de morada, detenciones ilegales, lesiones, falsificación documental, amenazas y robo, cometidos por organización criminal.

En uno de los autos en los que acuerda diligencias, el magistrado hace un relato de lo sucedido antes, durante y después del asalto y apunta a un grupo de 10 personas liderado por Adrián Hong Chang y en el que también habrían participado los ciudadanos estadounidense Sam Ryu y de Corea del Sur Woo Ran Lee.

Los preparativos de la operación

De la Mata detalla todos los preparativos del asalto desde los días previos en que se preparó la acción hasta la misma mañana de los hechos, cuando Hong Chang compró en una tienda de Madrid material táctico y de combate consistente en cinco fundas de pistola de extracción rápida, cuatro cuchillos de combate, seis pistolas simuladas HK, una sobaquera, cuatro gafas de tiro, cinco linternas tácticas y cinco grilletes.

Entre los días 20 y 22 otros cuatro miembros del grupo, entre ellos Ram Lee y Sam Ryu, compraron también diverso material en una ferretería que incluía una cizalla, varios desencofradores, 33 rollos de cinta de doble cara, cinta americana, alicates y una escalera telescópica, entre otros útiles.

El asalto a la Embajada

El juez explica cómo Hong Chang se presentó en la Embajada a las 16:34 horas del 22 de febrero y pidió ver al Encargado de Negocios, al que ya conocía de una visita previa en la que se había hecho pasar por empresario.

Aprovechando un descuido del personal, franqueó el paso a otros miembros del grupo que se encontraban apostados en el exterior y penetraron en el interior portando machetes, cuchillos, barras de hierro y armas cortas simuladas “y comenzaron a golpear violentamente a sus ocupantes, hasta que consiguieron reducirlos y colocarles grilletes y bridas para inmovilizarlos”.

De acuerdo con el relato de hechos de la resolución judicial, una de las personas que se encontraban retenidas pudo saltar desde el primer piso –lo que le provocó lesiones– y escapar por una de las salidas, donde fue vista por un ciudadano que la ayudó y solicitó asistencia sanitaria y policial, lo que motivó que un equipo del Samur se desplaza hasta el lugar, así como un indicativo policial.

Los agentes de la Policía, una vez en el lugar y tras establecer un perímetro de seguridad, llamaron a la puerta de la Embajada, donde les abrió el propio Adrian Hong Chang, quien se había colocado una chaqueta con un pin con la cara del presidente de la República Popular de Corea y se presentó como alto representante del organismo, indicando a los agentes que no había ningún problema en el interior y que si había alguien herido debían comunicarlo oficialmente al Consulado.

Tras 60 minutos en la sala de reuniones, tres de los asaltantes, prosigue De la Mata, se llevaron al encargado de Negocios a una de las habitaciones del sótano y allí dos de ellos le incitaron a abandonar Corea del Norte, «identificándose como miembros de una asociación o movimiento de derechos humanos para la liberación de Corea del Norte». Cuando éste les aseguró que no traicionaría a su país y no desertaría, fue de nuevo maniatado y le volvieron a cubrir la cabeza con una bolsa negra.

Los asaltantes, según el juez, retuvieron durante varias horas a las personas que se encontraban en la Embajada -manteniéndoles inmovilizados con grilletes y bridas y golpeándoles- y se apoderaron de un par de pendrives, dos ordenadores, dos discos duros –uno de ellos de almacenamiento de imágenes de seguridad– y un teléfono móvil.

Asimismo, también se apoderaron de tres vehículos propiedad de la Embajada y la mayor parte del grupo asaltante procedió a abandonar el lugar alrededor de las 21:40 horas, dejando en el interior de la legación a «las personas que habían detenido inmovilizadas con bridas y grilletes». Con posterioridad, Hong Chang y otro de los asaltantes salieron de la Embajada por la parte trasera y tomaron otro vehículo.

La huida 

Tras el asalto, Hong Chang se desplazó a Lisboa y de allí salió inmediatamente en un vuelo con destino a Estados Unidos, adonde llegó el 23 de febrero al aeropuerto de Newark, en New Jersey. Cuatro días más tarde, el 27 de febrero, desde Nueva York, siempre según la resolución del Juzgado Central de Instrucción 5, Hong Chang entró en contacto con FBI.

Hong Chang manifestó que, bajo su propia voluntad, llevó a cabo el asalto en la Embajada de Corea del Norte junto a un grupo de personas no identificado, “dando superficiales detalles de cómo se llevó a cabo el asalto y aseguramiento de edificio», explica De la Mata. Tras este, el Grupo Criminal procedió a registrar la Embajada. «Una vez huyeron, el grupo se dividió en cuatro grupos y se dirigieron a Portugal, volando Hong Chang desde Lisboa a Nueva York».

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