Los vientos en California amainan y dan una tregua a los incendios

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Los vientos en California amainan y dan una tregua a los incendios
Foto: Mike Blake| Reuters

Los fuertes vientos que azotan el sur de California y avivan brutales incendios en la zona han comenzado a amainar el sábado, dando un respiro a los habitantes de la zona y a los bomberos que combaten el fuego, informa AFP. Tras cinco días de haber abandonado sus residencias, algunos californianos han podido finalmente regresar a sus hogares para inspeccionar el daño causado por los incendios, que han forzado a cientos de miles de personas a dejar el área y han destruido unas 700 estructuras, incluidas algunas residencias de lujo.

A pesar de la intensidad de los incendios que se propagaron en seis frentes diferentes -desde el norte de Los Angeles hasta la región de San Diego- las autoridades han reportado una víctima mortal. Con ráfagas de hasta 95 kilómetros por hora, los vientos de Santa Ana generaron el viernes un «peligro extremo de incendios», según advirtieron las autoridades.

«Aún hay toneladas y toneladas de focos calientes», ha dicho el capitán de los bomberos de California (Cal Fire), Jon Heggie, a una cadena de televisión. A pesar de la disminución de las ráfagas, el servicio meteorológico de Estados Unidos (NWS, por sus siglas en inglés) ha emitido una «alerta roja» hasta el domingo de noche. Los vientos más fuertes se esperan en las montañas de San Diego y sus laderas, con ráfagas de casi 100 kilómetros por hora. «Los vientos disminuirán de forma constante el domingo por la tarde hacia la noche, y las condiciones críticas del fuego disminuirán», ha indicado el NWS, que no obstante ha advertido de que se espera poca humedad, otro factor fundamental en los incendios. Las autoridades han advertido además de que en varios condados, el humo y las cenizas podrían persistir afectando la calidad del aire.

En la montañosa ciudad de Ojai el índice de calidad del aire se sitúa por encima de 500, un nivel considerado «peligroso», como consecuencia del incendio Thomas. Desde que estalló en la noche del lunes en el condado de Ventura, a una hora al noroeste de Los Ángeles, Thomas ha arrasado ya unas 60.000 hectáreas, una extensión que triplica el tamaño de la capital estadounidense, Washington DC, pero un portavoz del Departamento de Bomberos de la zona ha dicho que la situación podía mejorar este sábado al haberse «contenido» el avance del fuego el día anterior. En su informe más reciente, Cal Fire ha indicado que Thomas estaba contenido en un 15%.

«Progresos considerables»

El coste material del combate a los incendios se ha disparado a unos 17 millones de dólares, según estimaciones de autoridades de Ventura. El incendio Skirball, que se ha abalanzado sobre el exclusivo barrio de Bel-Air, donde tienen propiedades varias personalidades famosas, ha sido contenido en al menos un 50%.

Los bomberos contuvieron además un 80% del incendio Creek -el mayor y más peligroso de la zona, que se extendió por más de 15.000 hectáreas-, mientras que el Rye estaba controlado en casi un 65%. Cal Fire ha indicado también que «las condiciones favorables han ayudado a que se produjeran progresos considerables» este sábado, pero advirtió de que «los residentes deben permanecer vigilantes, ya que las condiciones pueden cambiar rápidamente».

Las autoridades de los alrededores de San Diego, donde el incendio Lilac había carbonizado rápidamente más de 4.000 hectáreas desde la mañana del jueves, han emitido un aviso similar, instando a los residentes a permanecer en alerta máxima a pesar de que las condiciones generales han experimentado una mejoría. Cuatro civiles y dos bomberos resultaron heridos en este incendio, que también cobró la vida de más de dos docenas de caballos tras devastar ocho graneros. En Fallbrook, en el norteño condado de San Diego, varias residencias fueron destruidas.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha decretado el estado de emergencia en California, lo que autoriza la liberación de fondos federales.

Los incendios de esta semana convirtieron a 2017 en el año en que los incendios forestales más vidas cobraron en la historia de California. Más de 40 personas murieron en octubre, cuando el fuego arrasó condados productores de vino ubicados al norte de San Francisco.