The Objective
Fuera de micrófono

Javier Algarra: «En TVE siempre ha habido manipulación, pero lo de ahora es excesivo»

Ha ocupado puestos de responsabilidad en distintos medios, primero en Barcelona y luego en Madrid

Llega a los estudios de THE OBJECTIVE con traje azul marino y corbata. Acostumbrado a alternar durante su trayectoria profesional los despachos con el periodismo de calle, Javier Algarra asume con la máxima naturalidad la temporalidad del trabajo periodístico. Cuando estaba empezando, le nombraron director de Informativos de RNE en Cataluña. Fue responsable de los Informativos de Fin de Semana en RNE, corresponsal de la radio pública en Londres durante cuatro años, y ha ocupado las direcciones de Informativos de Antena 3 Televisión y de Onda Cero, así como la dirección y presentación de Dando caña y El gato al agua, en Intereconomía.

Al repasar esas etapas de su vida profesional, no dice que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero sí subraya en Fuera de Micrófono la precariedad por la que deambula nuestro oficio y el deterioro y la polarización de la política española, desde la llegada al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

Nacido en Barcelona en 1961, tampoco disimula el dolor que le produce la división en la sociedad catalana. En su opinión, Jordi Pujol puso las bases de la deriva que culminarían sus sucesores. «El nacionalismo —afirma el periodista— es un rodillo excluyente que no solamente trata de laminar y acabar con los oponentes, sino incluso con los indiferentes». Respecto al posicionamiento de los periódicos que se editan en Cataluña, sigue sin entender que todos ellos publicaran en noviembre de 2009 un editorial conjunto «defendiendo el independentismo».

Según el periodista, Pedro Sánchez es «una amenaza para nuestra democracia» y lo argumenta con algunos ejemplos, como el cambio de política sobre el Sáhara, sin dar ninguna explicación, la concesión de indultos y amnistías o el control de las instituciones, entre ellas la Fiscalía General del Estado.

Reconoce que en TVE siempre ha habido manipulación, «pero lo de ahora es excesivo». Dice que «Sánchez mira a cámara y miente con la mayor sinceridad del mundo» y recuerda que por sus tertulias en Intereconomía pasaron José Luis Ábalos —cuando era un diputado valenciano sin escándalos a la vista— y un incipiente agitador político, llamado Pablo Iglesias, que se presentó diciendo: «Es un placer traspasar las líneas enemigas».

PREGUNTA.- ¿Cómo era la Barcelona de tus comienzos en el mundo del periodismo?

RESPUESTA.- Yo conocí una Barcelona muy acogedora. Una bonita ciudad. Una capital europea de primer orden, centro de la cultura y los movimientos contraculturales, perla del Mediterráneo, puerta de Europa y motor económico de España. De todo eso ya no queda nada.

«Jordi Pujol puso las bases de lo que luego se encargarían de remachar sus sucesores»

P.- ¿Cuándo se jodió, como decía Mario Vargas Llosa de Perú? 

R.- En los ochenta. Cuando Jordi Pujol llegó a la presidencia de la Generalitat, era considerado un gran estadista que facilitaba la gobernabilidad. Primero lo hizo con el PSOE y después con el PP. Hasta el ABC le nombró hombre del año, como recordarás. Y todo el mundo le alababa por su gran capacidad. Hay que reconocer que siempre ha sido un personaje muy inteligente. Lo que pasa es que tenía una idea en mente. Iba poniendo las bases, con una lenta lluvia fina, que nadie detectaba entonces. Fueron muy pocos los que descubrieron esas maniobras. Un periodista como Javier Horcajo, por ejemplo, lo detectó antes que muchos y empezó a publicar artículos y libros al respecto. Pero todos se le echaban encima. ¡Qué razón tenía Horcajo! Años después, se dieron cuenta de que, con esa mano izquierda y su pretendida colaboración para la gobernabilidad de España, Pujol estaba poniendo las bases que luego se encargarían de remachar sus sucesores, como Artur Mas y los que vinieron después. 

P.- Ahora, se subraya que Cataluña ha recuperado la normalidad, pero no se dice el precio que se está pagando para lograrlo.

R.- ¿Qué es la normalidad? En el País Vasco, cuando ETA ya no mataba y la gente vivía como vivía, ¿eso es normalidad? Los homenajes a etarras, los «ongi etorri» y bienvenidas, el traslado a las prisiones vascas y los terceros grados y libertades a los presos sin haber cumplido íntegramente sus condenas, ¿eso es normalidad? En Cataluña no se vive normalidad. En Cataluña la gente habla en voz baja en un restaurante porque no sabe quién está en la mesa de al lado. En las reuniones de Nochebuena y Fin de Año, se procura no hablar de política, porque sigue existiendo un estigma. El nacionalismo es un rodillo excluyente que no solamente trata de laminar y acabar con los oponentes, sino incluso con los indiferentes. Quiere que todos sean militantes. Y eso sigue ocurriendo en Cataluña. 

«Cuando los periódicos catalanes publicaron el mismo editorial defendiendo el independentismo, seguían instrucciones de la Generalitat»

P.- Fuiste director de Informativos de RNE en Cataluña y corresponsal en Londres. ¿Cómo recuerdas esa etapa?

R.- Estuve viviendo en Cataluña, donde hice la carrera, hasta 1988. Empecé mi carrera profesional en 1980, trabajando en Diario de Barcelona. Muy poco después entré en RNE y TVE, en Sant Cugat. Y, como dices, fui director de Informativos de RNE en Cataluña, y en el año 1988 me vine para Madrid. 

P.- ¿Te viniste por interés profesional? 

R.- Sí, porque si hubiese trabajado en Cataluña Radio o en TV3, mi centro de operaciones habría sido Barcelona, pero trabajando en RNE y en TVE, mi centro de operaciones era Madrid. Pertenecía a la plantilla de RTVE y me reclamaron desde Madrid. Estuve de coordinador de España a las 8, de subdirector del Diario de las 2 y de director de Informativos Fin de Semana, hasta que me nombraron corresponsal en Londres.

P.- ¿Es cierto que los medios catalanes están demasiado controlados por la Generalitat? ¿Hay mayor libertad en Madrid?

R.- Muchísima más. ¿Has visto que todos los periódicos hagan un editorial conjunto defendiendo el independentismo, el nacionalismo, el catalanismo? Eso ha ocurrido en Cataluña. Tú lo recuerdas. Cuando todos los periódicos publican ese editorial conjunto, es porque todos están bebiendo de la fuente de la Generalitat y siguiendo sus instrucciones. ¿Por qué pasa esto? Porque la prensa está subvencionada, en muchos casos quizá domesticada. En Madrid, y en el conjunto de España, también se dan situaciones de falta de libertad. Es muy difícil que un medio de comunicación sea independiente, porque para eso tiene que ser económicamente autosuficiente. La libertad en los medios la compra el dinero. Siempre dijeron: «¡¿Qué pasa con los medios de comunicación públicos?!». Pues que están manipulados por los Gobiernos de turno. Y, ¡¿qué pasa con los privados?! Pues esos están manipulados por las subvenciones o las necesidades comerciales de turno. 

«Zapatero decidió coger la pala y empezar a remover fosas en las cunetas»

P.- Has trabajado en medios públicos (RTVE) y privados (Antena 3 Televisión). ¿Consideras que TVE es ahora más sectaria que antes?

R.- Creo que los medios de comunicación contemporáneos son más sectarios porque nuestra sociedad está mucho más atrincherada. Desde hace unos años, se han desenterrado cadáveres en las cunetas. El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero estuvo interesado en recuperar la fractura de las dos Españas. Nuestros abuelos tuvieron la enorme generosidad de no trasladarnos el odio de la Guerra Civil ni las miserias de la posguerra. Olvidaron, estrecharon manos de antiguos enemigos y no quisieron remover viejos rencores. Eso nos permitió poner en marcha la Transición, modélica en todo el mundo, y alcanzar una democracia fantástica. Pero Zapatero decidió coger la pala y remover fosas en las cunetas. Y ahora Pedro Sánchez está ahondando en lo mismo.

«[Pedro] Sánchez es una amenaza para nuestra democracia»

P.- ¿Pedro Sánchez es, como señalan algunos, un peligro para la democracia española?

R.- Creo que Sánchez es una amenaza para nuestra democracia. ¿Podemos, de verdad, decir que estamos en un Estado de derecho, con garantías jurídicas suficientes? ¿Cuando vemos que el Gobierno cambia su política exterior respecto al Sáhara, después de 50 años, sin dar ni una sola explicación? ¿O cuando es capaz de cambiar el Código Penal ad hominem, para favorecer a una persona en concreto? ¿O cuando es capaz de conceder indultos y amnistías que no son bien recibidos, no ya por la población en general, sino incluso por los propios órganos judiciales? ¿Cuando quizá la Agencia Tributaria ha sido utilizada por un fiscal general del Estado para arremeter contra un ciudadano normal, anónimo y particular, pero que era novio de la presidenta de la Comunidad de Madrid? En fin, creo que hay elementos que ponen seriamente en duda la salvaguarda de nuestras libertades.

P.- ¿Te parece justo o excesivo el apelativo de «Tele-Pedro» para referirse a TVE?

R.- No me parece excesivo. Yo he echado los dientes en la radio y televisión públicas, tanto en RNE como en TVE, y siempre hemos tenido un prurito institucional y ortodoxia profesional. ¿Ha habido manipulación? Pues, sí. A lo largo de la historia, seguramente que ha habido intentos de manipular y se han producido tendencias hacia un lado o hacia otro, en beneficio de los Gobiernos de turno. Por supuesto que sí, pero yo creo que lo que está ocurriendo ahora es excesivo

P.- ¿Hasta el punto de poner en marcha una comisión de investigación sobre TVE en el Senado?

R.- Tengo pocas esperanzas de que las comisiones de investigación tengan alguna utilidad. Todas acaban convirtiéndose en foros políticos, donde el compareciente insulta a los que le piden explicaciones, y los diputados o senadores que las piden arremeten contra el compareciente. Acaba convirtiéndose en un espectáculo televisivo y se hace flaco favor a la investigación de la que es objeto la comisión. En España hace falta un gran pacto de Estado para salvaguardar la radio y la televisión públicas, igual que ocurre en el Reino Unido. Se habla mucho de la BBC por la sencilla razón de que tiene un Board of Governorsun consejo de administración que garantiza su neutralidad. El consejo, en ocasiones, ha puesto en dificultades al Gobierno de turno. Sin someterse a ningún tipo de manipulación, ha trabajado en grandes documentales y trabajos históricos y culturales sobre el país al que pertenece. RTVE tiene la suficiente calidad como para hacer eso. Es una lástima que los políticos españoles, de un bando u otro, no permitan a la radiotelevisión pública desarrollar esa actividad. 

«Ernesto Sáenz de Buruaga es un excelente profesional y un buen amigo»

P.- Has trabajado durante una larga etapa profesional al lado de Ernesto Sáenz de Buruaga. ¿Cómo fue esa experiencia?

R.- Ernesto Sáenz de Buruaga es un excelente profesional y un buen amigo. Le quiero mucho. Hemos trabajado juntos muchísimos años en RNE, TVE y en Antena 3 Televisión. Hemos compartido proyectos apasionantes, codo con codo, como la Dirección de Informativos de TVE en el año 1996, justo cuando se produjo el cambio de Gobierno. Durante un montón de años, RTVE había sido feudo del Gobierno felipista. Ernesto y yo llegamos a Torrespaña para cambiar un poco las cosas. Fue un reto apasionante. Después, estuvimos juntos en Antena 3 Televisión

P.- En el verano del 1999, te incorporaste a Onda Cero como director de Informativos y director y presentador de La Brújula, un informativo histórico de la cadena.

R.- Correcto. Antes de que yo llegara, hacía La Brújula Concha García Campoy, y cuando yo dejé el programa, me tomó el relevo Victoria Prego. Durante esa etapa, yo hacía La Brújula de Onda Cero y dirigía Informativos. Reordenamos esa casa. Ahí tuvimos ocasión de coincidir. 

P.- El fundador de La Brújula, en 1992, fue Manuel Antonio Rico. 

R.- Así es. Es un programa de referencia, emblemático. Un gran espacio informativo y de tertulia política. 

«Desde muy jovencito, siendo un crío, ya me arrastraron a los despachos»

P.- Has ocupado distintos despachos, pero sin abandonar nunca el ejercicio del periodismo.

R.- Te arrastran las circunstancias. Yo soy periodista, me gusta hacer reportajes, entrevistas, programas, presentarlos, investigar… Lógicamente. Igual que a ti, Javier. ¿Qué pasa? Que, circunstancialmente, desde muy jovencito, siendo un crío, ya me arrastraron a los despachos. Fui director de los Informativos de RNE en Cataluña muy joven. Entonces, te obligan a gestionar ese tipo de cosas y hay que saberlas combinar. Pero para mí siempre será mucho más agradable estar con un micrófono, con una cámara, con un bloc de notas y pisando calle que estar en un despacho organizando a los demás. 

P.- ¿Por qué fracasó la creación de un grupo de comunicación fuerte, apoyado por Telefónica, durante la primera etapa del gobierno de José María Aznar? José María García lo llamó «ejército de Pancho Villa».

R.- Fue una gran idea. José María Aznar pensó que había llegado el momento de crear un grupo de comunicación privado que defendiera un ideario, un modelo de sociedad de centroderecha. Tuvo una buena idea. En vez de construir algo desde cero, optó por comprar algo que ya existía con el dinero de Telefónica, que entonces la presidía Juan Villalonga. Compró primero Antena 3 Televisión, después Onda Cero, y se creó lo que se llamó Telefónica Media y después Admira. Todo aquello coincidió con la guerra de los decodificadores y la creación de Vía Digital para hacer frente a Canal+. Creo que era una gran idea. El error fue, exactamente, lo que dijo José María García. Se juntó demasiada gente —todos los grandes prebostes de los medios de la derecha— y no supieron convivir unos con otros. Todos querían ser la cabeza del ratón.

«A César Alierta le daban escalofríos los medios de comunicación»

P.- ¿Demasiados gallos en el mismo gallinero?

R.- Por eso acabó fracasando. Villalonga dejó la presidencia de Telefónica en manos de César Alierta, que venía de Tabacalera, y le daban escalofríos los medios de comunicación. Entonces, vendió Antena 3 Televisión y Onda Cero al Grupo Planeta

P.- Pedro J. Ramírez también estuvo en la etapa de gestación de aquella iniciativa.

R.- Estaban El Mundo, ExpansiónJosé María García; toda una serie de gente. Me imagino, por una cuestión lógica, que los que defendían un determinado modelo de sociedad querían estar en aquel proyecto. Pero no acabaron de ponerse de acuerdo.

Javier Algarra. TO

P.- Hablemos de tu paso por Intereconomía, donde empezaste moderando una tertulia matinal que se llamó Dando caña.

R.- Era una tertulia en la barra de un bar, donde yo daba cañas a los contertulios. De ahí el título del programa. Jugaba con la ambivalencia de «dar caña», en esa carpetovetónica costumbre hispana de arreglar el mundo desde la barra de un bar. Algo muy español. También tenía ese doble sentido de dar caña a la actualidad. Estuve varios años haciendo Dando caña a la hora del aperitivo; las cañas de antes de comer. Fue todo un éxito, con SMS y redes sociales, se convirtió en uno de los programas pioneros en la interacción con los espectadores. Una persona del programa nos iba transmitiendo lo que nos contaban los espectadores y cosas por el estilo. 

«Ábalos venía a mi tertulia y nunca lo imaginé envuelto en los escándalos posteriores»

P.- Por cierto, tuviste de contertulio a un diputado valenciano que ahora está en el candelero y que se llama José Luis Ábalos.

R.- José Luis Ábalos era contertulio habitual. Entonces, solo era diputado del Partido Socialista por Valencia en el Congreso y venía todos los jueves.

P.- ¿Alguna vez te imaginaste lo que vendría después?

R.- José Luis Ábalos era un tipo rudo en el trato. Recuerdo que los primeros días llegó receloso, porque consideraba que venía a un territorio hostil, siendo él de izquierdas. Pero, bueno, vio que el programa trataba de dar equilibrio y libertad. Yo siempre he defendido en todas mis tertulias la libertad. Intento que la gente exprese claramente sus opiniones, porque lo que nos une a todos no es la unanimidad, sino la conversación. Que cada uno exprese su punto de vista y el espectador, que es muy listo y muy inteligente, saque luego sus propias conclusiones. Eso es lo que hacíamos. Jamás imaginé que Ábalos llegaría a ser ministro, ni tampoco imaginé que acabaría envuelto en todos los escándalos en los que está ahora mismo.

«Pablo Iglesias llegó a El gato al agua diciendo: ‘Es un placer traspasar las líneas enemigas’»

P.- Después de Dando caña, diste el salto al programa nocturno El gato al agua.

R.- Pasé a hacer El gato al agua durante muchos años, efectivamente. Por allí desfilaron absolutamente todos los políticos. Los que ya lo eran entonces y los que lo serían después.

P.- Cuando dices «los que lo serían después», ¿te estás refiriendo a Pablo Iglesias?

R.- Uno de ellos, sí. En abril de 2013 se produce la iniciativa, que tú recordarás, de Rodea el Congreso, asalta el Congreso. Entonces, le pedí a mi equipo que buscara a algún portavoz oficial de los movimientos convocantes de la concentración. Me dijeron que no la convocaba nadie, ni que ninguna asociación hubiera asumido la responsabilidad de esa convocatoria. Pero un compañero de Intereconomía me contó que había un profesor de Ciencias Políticas de la Complutense que hacía un programa en Vallecas, en Tele K, que se llamaba La Tuerka. Le llamé y le pregunté: «¿Usted es uno de los promotores de esa iniciativa?». Me dijo que no. A lo que le contesté: «Veo que nadie es el promotor, pero ¿usted la aprueba…?». «Por supuesto, la apoyo completamente». Entonces, le invité a que viniera a El gato al agua para contárnoslo. Tiempo después, me enteré de que llevaba años anhelando que le invitáramos a nuestro programa. Por lo visto, eso colmó sus máximas expectativas. Le senté en la mesa frente a Alejo Vidal-Quadras y Federico Jiménez Losantos. Y lo primero que dijo Pablo Iglesias fue: «Buenas noches, es un placer traspasar las líneas enemigas». Le dije: «Oiga, oiga, no es necesario que recurra a ese lenguaje belicista; aquí venimos a hablar». Ahí se estrenó, y le mantuve como contertulio hasta diciembre del 2013. Dos meses después, en febrero de 2014, fundó Podemos. En el tiempo que estuvo viniendo a mi tertulia, captó la atención de muchas televisiones que empezaron a llamarle, especialmente Cuatro y La Sexta.

P.- ¿Has vuelto a tener relación con Pablo Iglesias?

R.- No. Una vez fundado Podemos, no volví a tener contacto con él. Mantengo su teléfono, pero no he probado a llamarle. Probablemente, ya no tenga el mismo número.

«Vox nació entre las bambalinas de Intereconomía»

P.- De las tertulias de Intereconomía salieron también los fundadores de Vox.

R.- Antes de que naciera Vox,Alejo Vidal-Quadras, Santiago AbascalIván Espinosa de los Monteros, Rocío MonasterioJavier Ortega Smith… eran contertulios habituales de El gato al agua. Abascal y Ortega Smith estaban en la Fundación Denaes [Defensa de la Nación Española]. Fue en aquellos tiempos de Intereconomía cuando se fraguó el proyecto de Vox. Gobernaba Mariano Rajoy y algunos sectores del PP consideraron que Rajoy no era el guardián del tarro de las esencias, del ideario de la centroderecha española, que debería haber sido. Allí nació Vox, entre bambalinas en Intereconomía.

P.- Sin embargo, ahora están a la greña en Vox, enfrentados entre ellos…

R.- Sí. Es curioso lo que está pasando en Vox. Yo les deseo lo mejor, que se organicen. También desearía que Vox y PP llegaran a acuerdos. Hay muchos votantes de centroderecha que miran con estupor hacia arriba, preguntándose quién les representa, pidiéndoles que se pongan de acuerdo. Ambos tienen un enemigo común que es, en estos momentos, Pedro Sánchez. ¿Por qué están tirándose pedradas unos a otros, en vez de hacer un frente común ante la situación que estamos viviendo? Creo que España necesita una revisión. El votante está muy extrañado por la distancia que mantienen Vox y PP

P.- La polarización se ha trasladado al periodismo. O estás de un lado o estás del otro.

R.- Pertenecemos a una generación que aprendió a disfrutar del diálogo en programas como La Clave, de José Luis Balbín, o en aquellas famosas tertulias de Jesús Hermida, en los inicios de Antena 3 Televisión. Fuimos testigos de un tiempo en el que se sentaba ante las cámaras de televisión a una serie de personas para que aportaran y enriquecieran el debate. De tal modo que el espectador pudiera sacar después sus conclusiones. Eso es lo que yo siempre he procurado. Cuando alguien me acusa de haber llevado a mis tertulias a Pablo Iglesias o a gente de Vox, explico que yo no tengo miedo a la libertad. Mi deber es sentar en mi mesa a gente a la que permito hablar libremente. Si se produce alguna disrupción antidemocrática, como moderador, ya me encargaré yo de poner fin a ella. No tengo miedo a la libertad. Que la gente exprese su manera de pensar, que la confronte con otros y que el espectador saque sus conclusiones. Eso es la auténtica libertad y la base de la democracia.

P.- ¿Las redes sociales alimentan la crispación y los enfrentamientos?

R.- No se pueden poner puertas al campo. Si estoy defendiendo la libertad, debo defenderla también en la democratización de la información que han supuesto las redes sociales. Pero la ortodoxia y el producto profesional de los periodistas que hemos trabajado en medios consolidados nos obligan a respetar las normas del periodismo. Hay que contrastar la información, así como evitar noticias falsas y mentiras. Desde que existen las redes sociales, cualquier persona con un teléfono móvil se convierte en emisor de información, en opinador, sin necesidad de contrastar lo que cuenta. Creo que eso ha hecho mucho daño porque el volumen de información es tan grande que resulta muy difícil separar lo que es cierto de lo que no. Y la inteligencia artificial lo complica todavía más. Habría que poner los pies en pared. No hay que controlar las redes sociales, pero sí exigir un nivel educativo superior. Solo una sociedad formada y con espíritu crítico es capaz de separar el grano de la paja. 

P.- ¿Tan decepcionado o desencantado estás de la política que, para desconectar, diriges y presentas Hoy es el día, un programa de Onda Madrid dedicado a otros temas?

R.- Llevo 45 años en este oficio, habiendo dedicado muchos de ellos a la tertulia, al análisis y al debate político. Pero es muy agradable tratar temas de historia, hablar de libros, de gastronomía, de toros, de viajes… abordar temas que forman parte de nuestra cultura. Estoy disfrutando este momento amable que me permite distanciarme un poco de la política. Analizarla, como un ciudadano más y, por supuesto, como periodista, porque si naces periodista, mueres periodista. Es imposible no estar al corriente de lo que ocurre. Pero mi ejercicio profesional en este momento, en Onda Madrid, pasa por hacer contenidos de otro tipo. 

P.- Has escrito varios libros. Uno de ellos —Prisionero en Cuba (2012), donde narras las peripecias de un periodista español en la isla.

R.- Es un reportaje periodístico, novelizado. Sebastián Martínez Ferraté, un periodista que había hecho reportajes de investigación para mí, tanto en TVE como en Antena 3, hizo un reportaje para Telecinco denunciando la prostitución infantil en Cuba. Un reportaje que no gustó nada a Fidel Castro. Cuando Sebastián abandonó por un tiempo el periodismo, para hacerse cargo de unos hoteles que tenía en Mallorca la viuda de un amigo suyo, le tendieron una trampa en Cuba. Le invitaron a visitar la isla para enseñarle unos hoteles allí. Cuando llegó, le detuvieron y acusaron de proxenetismo. Lo juzgaron y condenaron a siete años de cárcel. Recuerdo que me llamaba desde la cárcel de la Condesa. Llamaba primero al teléfono de una señora de Güines [una ciudad al sureste de La Habana] y, a través de ella, se comunicaba conmigo. «Señor Algarra —decía la señora—, le paso con Sebastián». Un grupo de periodistas nos movilizamos todo lo que pudimos, porque el Gobierno de entonces, con Miguel Ángel Moratinos a la cabeza, no hizo nada por liberarle, y Trinidad Jiménez tampoco. A los 20 días de tomar posesión del Ministerio de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo consiguió que deportasen a Sebastián por cuestiones humanitarias a España, y yo escribí luego el libro contando su historia.

«La izquierda española sigue pensando en la camiseta del Che Guevara»

P.- La situación política en Cuba, desde entonces hasta hoy, tampoco ha mejorado.

R.- No ha evolucionado nada. Sigue siendo una dictadura que pisotea los derechos humanos y que tiene oprimido al pueblo cubano.

P.- Sin embargo, la izquierda española, como vimos en un reciente viaje de Pablo Iglesias, sigue apoyando a su Gobierno.

R.- La izquierda española está absolutamente trasnochada. Sigue pensando en cánticos revolucionarios y en la camiseta del Che Guevara. ¿Cómo se pueden apoyar dictaduras en las que encarcelan, condenan y matan a los homosexuales? ¿O dictaduras islámicas en las que la mujer está sometida? La izquierda española debería gozar de un nivel muy superior, como el de otras izquierdas europeas. Está radicalizada, anclada en el pasado y absolutamente trasnochada.

P.- También publicaste en 2025 una novela histórica, titulada El caballero de la Ribera.

R.- Planteo en ella una historia alternativa. La batalla de Toro, en 1476, enfrentó a los partidarios de Isabel la Católica y a los de Juana la Beltraneja. Ganó Isabel la Católica, reinaron los Reyes Católicos, se culminó la Reconquista, se tomó Granada y se descubrió América. Eso es lo que pasó. Yo planteo, ¿qué hubiera pasado si, en vez de ganar aquella batalla Isabel la Católica, la hubiera ganado Juana la Beltraneja, que estaba casada con el rey de Portugal? Pues que Castilla y Aragón no se hubieran unido, probablemente no hubieran reinado los Reyes Católicos, no se hubiera culminado la Reconquista y, a lo mejor, la mitad de España hubiera sido musulmana y la otra mitad un país distinto, unido a Portugal. ¡Quién sabe si el descubrimiento de América lo habrían hecho los españoles! Con esta premisa, planteo una ficción histórica. Es un canto y un homenaje a los nobles blasones que han forjado la historia de España, a las tierras castellanas y burgalesas, a nuestros orígenes como nación española…

P.- ¿Estás trabajando en algún otro libro de contenido histórico?

R.- Sí, pero, como bien sabes, los que escribimos no podemos decir lo que estamos haciendo porque siempre se gafa.

«Sánchez es un monstruo político que administra muy bien el caos»

P.- Cambiando de tema, ¿qué salida le ves a la situación política española?

R.- Pedro Sánchez es imprevisible. Ha demostrado que es un monstruo político que administra muy bien el caos y los tiempos. Por tanto, desconcierta a todos los demás. Nadie sabe lo que pasa por la cabeza de Sánchez, salvo Sánchez. Es un hombre sin escrúpulos, dispuesto a cualquier cosa por mantenerse en el poder. Cuando crea que tiene opciones de ganarlas, convocará elecciones generales. No antes. Hasta la fecha, siempre ha demostrado que acierta. Después de que le expulsaran de la secretaría general del PSOE, volvió a Ferraz, subió hasta la última planta, recuperó la secretaría general —según dicen, con malas artes y pucherazos— y consiguió lo que nadie ha conseguido: llegar a la presidencia del Gobierno a través de una moción de censura. En España, todas las mociones de censura anteriores fracasaron. Salvo la suya. ¿Amparándose en mentiras sobre la corrupción del PP? Es lo de menos. El caso es que es presidente del Gobierno y, aunque no gana las elecciones, consigue mayorías haciendo pactos con el diablo, si es necesario.

P.- A la vista de los datos que le dan a Sánchez las últimas encuestas del CIS sobre intención de voto, lo lógico sería que convocara ya elecciones.

R.- Yo no creo en las encuestas, menos aún en las del CIS. Seguro que Sánchez se maneja por otros datos que pueda tener.

P.- ¿Cómo influirá el resultado de las elecciones andaluzas en la política nacional?

R.- Lo que ocurra en Andalucía es importante. Juanma Moreno es buen candidato y se ha ganado el favor de los andaluces. La pregunta que se hace todo el mundo es si conseguirá mayoría absoluta o necesitará pactar con Vox para gobernar. Vuelvo a apelar al llamamiento de antes: señores de Vox y del PP, pónganse de acuerdo y déjense de tonterías. Hablen seriamente de las necesidades de la sociedad española. ¿Lo que ocurra en Andalucía el 17 de mayo será significativo? Hombre, Sánchez está viendo cómo van fracasando las candidaturas del Partido Socialista en las elecciones autonómicas que se están celebrando. Lo que pasa es que a él le importa poco el PSOE. Le importa solo Pedro Sánchez. España necesita un cambio de Gobierno.

«Pedro Sánchez mira a cámara y miente con la mayor sinceridad del mundo»

P.- ¿La comunicación es el punto débil del PP? Es evidente que el PSOE maneja mucho mejor la propaganda.

R.- La agitación y la propaganda son un invento bolchevique. La izquierda maneja perfectamente la información y la propaganda. Fíjate ahora en la cantidad de escándalos que están saliendo y no pasa nada. Sánchez consigue trasladar una imagen de normalidad. Mira a cámara y miente con la mayor sinceridad del mundo. Todo el mundo sabe que está mintiendo, pero no pasa absolutamente nada. La derecha española no sabe utilizar bien la comunicación y eso es básico en política.

«Ayuso es un auténtico muro de contención de la izquierda»

P.- A pesar de todo, la sociedad española parece adormecida, sin movilizarse.

R.- Si mañana gobernase la derecha, tendríamos de inmediato manifestaciones en la calle. Las calles incendiadas, los sindicatos volverían a ser los sindicatos de antes… Por cierto, ¿dónde están ahora los sindicatos?, ¿siguen existiendo UGT y Comisiones Obreras? Cuando gobierna la derecha, montan unos escándalos terribles. Recuerda que cuando el ébola, por la muerte de un perro —Excalibur—, llamaron al Gobierno asesino. Sin embargo, en la pandemia de la covid, que causó la muerte de decenas de miles de compatriotas, nadie llamó asesino a nadie. Ni cosas por el estilo. El doble rasero de la izquierda es evidente.

P.- En Madrid, feudo de la derecha, sí se organizan protestas y manifestaciones.

R.- Poco pueden hacer con esa roca de pedernal que es Isabel Díaz Ayuso. Auténtico muro de contención de la izquierda; excelente política y gestora, que en su día fue contertulia de El gato al agua.

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