The Objective
Fuera de micrófono

José Damián González: «Pitar al himno nacional no es libertad de expresión; es una vergüenza»

Colaborador habitual de ‘El Chiringuito’ (Mega), lleva 47 años dedicado al periodismo deportivo.

Estuvo en los juveniles del Atlético de Madrid, pero una lesión le obligó a cambiar el fútbol por el periodismo. A los 20 años, José Damián González comenzó a colaborar en la sección de deportes del diario El País, en la que trabajó durante 13 años, para fichar luego por Diario16, donde estuvo otros tantos. También ha trabajado en el Diario As, La Gaceta, La Razón y en distintos programas de radio.

Sin embargo, se ha ganado su popularidad y notoriedad con dos programas de televisión: Punto Pelota y El Chiringuito, ambos dirigidos por su amigo Josep Pedrerol. Como buen atlético, el periodista jienense —nació en Guarromán en 1956— está acostumbrado a luchar y a perseguir sueños. Admirador incondicional de la figura de Luis Aragonés y defensor, aunque mucho menos incondicional, de El Cholo Simeone, repasa en esta entrevista de Fuera de Micrófono su trayectoria y da su opinión sobre algunos de los acontecimientos deportivos más recientes, como la «dolorosa» final de Copa del Rey entre Atlético Madrid y Real Sociedad.

Tras dejar claro que la pitada al himno de España no es libertad de expresión sino «una vergüenza», lamenta la derrota de su equipo, critica sus errores y sueña con alcanzar la final de Champions, a ser posible jugando y ganando al Bayern de Múnich. «Sería —según él— cambiar la dinámica de la historia, después de haber perdido con ellos la final de 1974». También recuerda que, si no se ganara la Champions de este año, el Atleti sumaría ya cinco temporadas sin ganar nada.

José Damián González, además de atlético, se considera «fan de la selección española, y al que no le guste, que le eche azúcar o, incluso, aceite de ricino». Subraya también que la primera piedra de una selección ganadora la puso Luis Aragonés, con la Eurocopa de 2008 y lo que él denomina «la orquesta filarmónica de Hortaleza». «El gran mérito de su sucesor, Vicente del Bosque —añade—, además de su sabiduría y su manera de ser, es que no rompió con la herencia recibida».

«Josep Pedrerol es un genio, un animal televisivo»

Aplaude, por otra parte, los méritos de Josep Pedrerol a la hora de convertir un programa de tertulia deportiva, como El Chiringuito, en una especie de fenómeno social. La mejor prueba de ello es que a José Damián le paran por la calle y le dicen que dé más caña a los del Real Madrid.

PREGUNTA.- ¿Tenías claro que querías ser periodista deportivo?

RESPUESTA.- Tenía claras dos cosas: quería ser futbolista o periodista deportivo. Estuve dos años en los juveniles del Atlético de Madrid. He jugado mucho en el Vicente Calderón, en los años 1973 y 1974. Fueron los últimos años de mi gran ídolo —como persona y como profesional—, Luis Aragonés. Coincidí con él como jugador. Entonces, todos los jueves había el típico partidillo de los juveniles contra los mayores. Era la época de los tres puñales: Ayala, Gárate y Becerra. Luego, tuve una lesión en la rodilla —una condropatía rotuliana— que no me impedía hacer mi vida diaria, pero sí seguir jugando al fútbol. Digamos que se perdió un gran futbolista y se ganó un discreto periodista

P.- Pues tu comienzo no estuvo mal porque, con 20 añitos, empezaste a colaborar en el diario El País.

R.- El País salió en mayo del 76 y yo entré en octubre-noviembre de ese mismo año. Casi fui pionero del periódico; un referente en aquella época, junto a Diario16, donde también trabajé después. Eran los periódicos de la Transición. Cuando cerró Diario16, me repescó Alfredo Relaño para el nuevo proyecto del Diario As, donde estuve 13. He estado también en La Gaceta, llevando el suplemento de deportes de La Razón durante unos años, y en el ínterin, colaborando muchos años con Pedro Pablo Parrado —«hay Parrado para rato», decía— y con José Ramón de la Morena en El Larguero. En la última época, llevo ya 18 años con Josep Pedrerol, primero en Punto Pelota, y después en El Chiringuito. Si sumamos cuatro más que estuve con él en la radio, he estado casi más con Josep que con mi mujer. Pedrerol es un genio, un animal televisivo, un crack

«El Chiringuito es un Madrid-Barça donde los del Atleti nos colamos de vez en cuando»

P.- ¿Cuál es, en tu opinión, la clave del éxito de El Chiringuito

R.- Hay programas que tienen éxito, tanto en radio como en televisión, pero El Chiringuito es además un boom social. Lo ves en la calle. En Sudamérica es una locura. ¿Cuál es la clave del éxito? Creo que tiene nombre y apellido: Josep Pedrerol. Es un adelantado que supo ver cómo había que enfocar el tema periodístico. El Chiringuito es un Madrid-Barça, con todo lo que genera de pasión, donde los del Atleti nos colamos de vez en cuando. Yo estoy rodeado por el ‘ejército de plañideras’ del Madrid y ‘los negreira boys’ del Barça. Pero, es un programa muy efectivo. Pedrerol es un adelantado. Vio lo que iba a pasar con las redes sociales. Apostó mucho, desde el principio, por el dejarnos ver, por el boca a boca y las redes sociales. Hay periodistas de éxito, números unos, pero Josep es un genio de esto.

P.- Por cierto, ¿quién era el jefe de Deportes en El País cuando tú llegaste?

R.- Empecé con Julián García Candau. Estaba también Alfredo Relaño. Con ellos estuve allí 13 años. Me estrené con la crónica de un Carabanchel-Ponferradina. Luego, Relaño vio que yo podía funcionar en esto y empezó a darme muchas oportunidades para crecer. Además, Alfredo era también corresponsal de Mundo Deportivo, el periódico que dirigía el mítico Juan José Castillo, un fenómeno. Cuando Alfredo ya no podía compaginar las dos cosas, me dejó a mí la corresponsalía de Mundo Deportivo. Hubo una época, en mis inicios, en la que casi no dormía. Trabajaba para El País y para Mundo Deportivo. Una locura. Han pasado 47 años. Los maratones son algo más de 42 kilómetros y yo estoy ya en mi segundo maratón.

«Todos somos de un equipo, pero antes no nos significábamos tanto con el bufandeo»

P.- Vestiste la camiseta del Atleti, como jugador, y sigues siendo hincha del Atleti.

R.- Sí. Josep Pedrerol se pica conmigo. Dice que soy del Real Madrid, pero que lo disimulo. Son los piques que tenemos en el programa. Es verdad que antes no se llevaba decir que eras de un equipo o de otro. Pertenezco a una generación de puretas. Todos éramos de algún equipo, pero no nos significábamos tanto con lo que ahora se llama, despectivamente, bufandeo. Era otra época. Los periódicos deportivos de Barcelona eran más del Barça y los de Madrid As y Marca— más nacionales. Al final, el periodismo ha tirado hacia donde ha tirado. Dicen que con la edad te haces más reflexivo y menos pasional. Pues, yo no. Con la edad, me he vuelto más pasional. Porque, si no, te comen los del Madrid y los del Barça. Es lo que hay. En una charla —y en una entrevista también— dije que el periodismo deportivo no es más hooligan que el político. Analizas cualquier programa, de cualquier cadena, y es política o debate. Pues, Madrid-Barça, Barça-Madrid, monta tanto, tanto monta. En las tertulias deportivas —los más pasionales del Madrid o del Barça y algunos del Atleti— somos bastante duros en las críticas. Muy duros, incluso, con nuestro propio equipo.

«Sería una hazaña eliminar al Arsenal»

P.- ¿Qué le ocurrió al Atleti para perder la final de la Copa del Rey, cuando partía como claro favorito?

R.- Es el Atleti. Vienes de eliminar dos veces al Barcelona, que no es fácil —para mí, es una hazaña total— y estás con el subidón. Es verdad que cuatro días antes de la final de la Copa del Rey se jugó el partido de vuelta de los cuartos de final de Champions contra el Barça. Son cosas del calendario. Pero no es excusa. Para el Atlético de Madrid, era el momento de volver a ganar un título, después de cuatro años en blanco. Pero, claro, si te meten un gol a los 13 segundos… Yo no me lo quería creer. Fue un fallo en cadena de cuatro jugadores del Atleti: Ezequiel Molina, que no llega; Giuliano Simeone, que se le va por detrás; Ruggeri, que se encoje y le gana en el salto un jugador de 1,60, y el portero Musso, aunque ha hecho una gran temporada, tampoco llega al balón. A los 13 segundos se puso todo cuesta arriba. Y, luego, los penaltis. Le dije a Pedrerol: «Si llegamos a los penaltis, pierde el Atlético de Madrid». Y perdió. Ahora, me preocupa que el equipo no se recupere moralmente. Si tú en pretemporada haces una apuesta sobre los favoritos para ganar la Champions, pones estos tres: Arsenal, Bayern de Múnich y el actual campeón, PSG. Nos hemos colado nosotros. El Arsenal no está tan bien como al principio, pero tiene un equipazo. Sería una hazaña eliminar al Arsenal. Lo que pasa es que tengo un sueño, como Martin Luther King. Cuando perdimos la final contra el Bayern de Múnich [1974], comienza lo que Vicente Calderón empezó a llamar «la leyenda del pupas».

P.- Te has declarado cholista en muchas ocasiones. ¿No va siendo hora de cambiar de entrenador?

R.- Te has perdido algunos programas de El Chiringuito. No es exactamente como dices. 

«Si no se gana la Champions, El Cholo tiene que sentarse en el diván y decidir su futuro»

P.- ¿Ya no eres tan cholista?

R.- No. En 14 años de entrenar a un equipo, hay momentos para criticar y para ver la situación. Yo he negado a El Cholo Simeone tres veces, como San Pedro a Cristo. He visto el fin de ciclo en momentos puntuales. Recuerdo, por ejemplo, cuando el Atleti llegó a perder en Copa del Rey con la Cultural Leonesa o con el Cornellá. Como el Madrid con el Albacete. A El Cholo hay que criticarlo cuando hay que criticarlo. Ahora es criticable. Cuando él llegó al Atleti, el club tenía 180 millones de euros de presupuesto y ahora está en los 450. Si no gana la Champions este año —cosa que veo muy difícil—, son cinco años sin ganar nada. Por eso la Copa del Rey era tan importante, incluso desde el punto de vista psicológico. Pero, con El Cholo, el Atlético de Madrid es uno de los seis equipos de Europa que se han clasificado siempre para la Champions, en los últimos 14 años: Madrid, Barça, Atleti, PSG, Bayern de Múnich y Manchester City. Esto no te lleva a la Plaza de Neptuno, como dicen los críticos. No es un título, pero es la realidad. Si no se gana la Champions, hay que hacer un replanteamientoEl Cholo tiene que sentarse en el diván con Simeone, y Simeone con El Cholo, y decidir si realmente se puede seguir adelante. Volviendo a mi sueño. Mi sueño es jugar una final Atlético de Madrid-Bayern de Múnich y ganarla. No sé si es un milagro, pero sería cambiar la dinámica de la historia después de perder con ellos la final en 1974.

José Damián González. Kevin Borja

P.- ¿Quién es para ti el mejor jugador de la historia del Atlético de Madrid? 

R.- Es complicado. He visto jugar en el Atleti al gran José Eulogio Gárate, el ingeniero del área. Y Luis Aragonés es para mí dios, como jugador y como seleccionador. Hay un antes y un después en la selección española con él en el banquillo. Todos los aficionados españoles, de cualquier equipo, tendrían que levantarse cada vez que se mencione a Luis Aragonés. Ha cambiado la historia del fútbol español para bien. Está el portero Jan Oblak que ha ganado seis premios Zamora, cosa que no ha conseguido nadie en la historia de la Liga. Ramallets y Víctor Valdés ganaron cinco. Es increíble. He visto jugadores como el uruguayo Godín. Hay dos jugadores que estuvieron tan solo un año y dos años, respectivamente, pero que a mí me llenaron: Alemão, que luego se fue al Nápoles, y Fillol, el portero de la selección argentina. Fillol era espectacular. Ganó el Mundial de 1978 con la selección argentina. No quiero olvidarme de El Niño Torres, una de mis debilidades. Torres está llamado a dirigir al primer equipo del Atleti, sí o sí.

P.- ¿Sustituto, entonces, de El Cholo Simeone?

R.- Cuando El Cholo se vaya, creo que Fernando Torres va a dirigir al Atlético de Madrid. Pero, seguimos: UfarteGriffa, Calleja, AdelardoRivilla, Falcao… La lista es muy extensa. Kun Agüero, David Villa, ahora consejero del Grupo Apollo, propietario del equipo rojiblanco… Villa estuvo un año, vino por un plato de fabada asturiana del Barça y nos hizo campeones de Liga con 16 goles. Y Luis Suárez, que compramos por un mate uruguayo, y también nos dio la Liga con 21 tantos. 

«El ‘caso Negreira’ es el mayor escándalo del fútbol español y probablemente europeo»

P.- ¿Consideras que la Liga española está adulterada?

R.- El famoso caso Negreira es el mayor escándalo de la historia del fútbol español y probablemente europeo. Más allá de que luego los juzgados saquen más cosas o saquen menos cosas. Es una vergüenza lo que hicieron los dirigentes del FC Barcelona: pagarle 8,4 millones en 17 años. Comprar la empresa del vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros para hacer informes. Casualmente, cuando [Negreira] deja de ser vicepresidente de los árbitros, ya no interesan los informes. Vale. ¿Qué más puedo decir? De hecho, Zeferin, el presidente de la UEFA, dijo que era el mayor escándalo de la historia. ¿Qué ha pasado con Zeferin? Está esperando porque la justicia española va con cierto retraso. Yo no digo que compraran árbitros. Estoy diciendo que compraron la empresa al vicepresidente del CTA con un motivo. ¿Qué motivo? ¿Que los informes eran muy buenos? Estamos en la época del relato. ¿Está adulterada la Liga? En los años en los que había esos informes arbitrales tan interesantes, se ven cosas. Es un escándalo extraordinario.

P.- ¿El nivel de los árbitros españoles es comparable con el de los árbitros europeos?

R.- Uno de los mayores escándalos se produjo cuando Aitekin arbitró en el Camp Nou un partido de vuelta de la Champions que acabó Barcelona 6 – PSG 1. Como dice mi amigo Alfredo Duro, que es del Madrid, cuando aparece con la pancartita de Aitekin. He visto a un tal Ovrebo, también, tremendo. Joan Laporta le triplicó el salario a Negreira porque sus informes eran muy buenos. He visto, por ejemplo, a Clattenburg en la final de la Champions que perdió el Atleti contra el Madrid, en Milán. Empezó la final con un gol en flagrante fuera de juego, reconocido luego por el propio Clattenburg. Dijo: «Sí, sí, me equivoqué; era fuera de juego».

«Al Atlético de Madrid le falta ser mentalmente un equipo grande»

P.- Hemos hablado de los años sin títulos del Atlético de Madrid, pero ¿qué opinas de las dos últimas temporadas del Real Madrid?

R.- Para que veas que soy autocrítico. El Atleti puede ganar partidos al Madrid o al Barça. Ya está en ese nivel. ¿Qué le falta para subir a ese otro peldaño? Le falta ser mentalmente un equipo grande. Ir a los campos del Elche o del Levante, con todos mis respetos, y no perder. ¿Qué le está pasando al Real Madrid? Yo pensaba que Mbappé —para mí, el mejor jugador del mundo— más un equipo campeón de Europa y campeón de Liga, iba a arrasar. Mbappé se fue del PSG porque no ganaba la Copa de Europa y se vino al Real Madrid para conseguir la Champions y el Balón de Oro. Fíjate la contradicción. No lo consigue, y encima el PSG gana la Copa de Europa y Dembélé el Balón de Oro. Debe ser frustrante, primero para Mbappé y después para el Madrid. ¿Qué ha pasado? Si en un equipo dos no corren hacia atrás, te van a ganar muchos partidos, aunque sean dos de los mejores jugadores del mundo. No digo que se maten, que sean estajanovistas de la defensa, pero una de las reglas del fútbol es ocupar el espacio defensivo cuando pierdes el balón. En eso el Madrid es un desastre. Además, la política de fichajes no le ha funcionado en los últimos años. El Real Madrid, en estos dos años, se ha gastado 180 o 190 millones en jugadores como Arnold, HausenCarreras, que son muy buenos futbolistas, pero no han dado el nivel, ni siquiera para ganar la Liga española. Si el Atleti necesita un Grupo Apollo —y ya va en el cohete—, el Madrid necesita un replanteamiento. Sentarse en el diván.

P.- ¿Florentino Pérez tiene tanto poder e influencia en los medios de comunicación?

R.- No te voy a hacer una larga cambiada. Recuerdo una entrevista que le hice en El País —fíjate si ha pasado tiempo— a Ramón Mendoza. Creo que la publicamos en la contraportada y el titular decía: «El presidente del Real Madrid tiene más poder que cualquier ministro del Gobierno de España». Tiene mucho poder en todos los terrenos. Como lo tiene el presidente del FC Barcelona en su palco con la Generalitat. Hay quien dice que antes el Madrid era el equipo del Gobierno —yo no—, y que ahora el Barcelona es el equipo de dos gobiernos: el de España y el de la Generalitat. El Real Madrid y el Barcelona tienen mucho poder a todos los efectos. Eso es una realidad. Quien quiera negar la importancia de Florentino Pérez en los éxitos del Real Madrid, como club y como institución, tiene una venda en los ojos. Ahora bien, creo que los ciclos se acaban. No sé si el ciclo Florentino se ha acabado, pero creo que ya está pensando en el futuro del Real Madrid, desde el punto de vista institucional y societario. El Real Madrid necesita también sentarse en el diván. El Real Madrid y Florentino tienen la capacidad para intentar darle la vuelta a esto. Dos años del Real Madrid con Mbappé y, sin ganar nada, es muy fuerte.

P.- España cuenta con grandes deportistas. ¿Se puede decir lo mismo de los directivos del deporte? Me estoy acordando de Luis Rubiales o Jesús Gil.

R.- Yo estuve ocho o diez años a palos con Jesús Gil, cuando era presidente del Atlético de Madrid. Puedo ser de un equipo, pero si considero que algo está mal o no me gusta, lo digo. Con Jesús Gil las tuve tiesas. No me gustaban sus formas. De hecho, hicimos las paces gracias a Josep Pedrerol. Estábamos en Radio Intereconomía y una noche llevamos al estudio a Jesús Gil. Entonces, yo me llevé mis fotos de cuando jugaba en los juveniles del Atleti. Después de diez años, Josep consiguió que Gil me diera un abrazo e hicimos las paces. Entre los directivos, hay de todo, como en botica. En la Federación Española de Fútbol ha habido muchos problemas, no solo con Luis Rubiales, también con Ángel María Villar. Muchos presidentes del Barcelona han estado también metidos en líos, como Josep Maria Bartomeu.

«Soy fan de la selección española y al que no le guste, que le eche azúcar»

P.- ¿Tenemos serias opciones de ganar un segundo Mundial de Fútbol este verano en Estados Unidos?

R.- Creo que sí. Pensaba que me iba a morir sin ver a España ganar un Mundial… He estado de enviado especial en seis Mundiales y soy muy fan de la selección española. Y al que no le guste, que le eche azúcar o, incluso, aceite de ricino. La primera piedra la puso Luis Aragonés con la Eurocopa de 2008. Construyó lo que yo llamo «la orquesta filarmónica de Hortaleza». Y, luego, el gran mérito de Vicente del Bosque, además de su sabiduría y su manera de ser, fue que no rompió con la herencia de Luis. Ahora, brota mucho fútbol de la España que entrena Luis de la Fuente. Ha sabido unir al equipo en torno a una idea, dentro y fuera del campo. Eso es muy importante. Además, tenemos a Yamine Lamal, a un Balón de Oro como es Rodri, a jugadores en el centro del campo, como Pedri, y a Oyarzabal, futbolista de la Real Sociedad que merece un monumento en su equipo y en la selección española, etc. Tenemos un gran equipo, pero ganar un Mundial no es fácil. De hecho, la última Eurocopa que ganó Luis de la Fuente para mí fue un Mundial. Ganamos a Croacia, Italia, Alemania [en su país], a Francia y a Inglaterra. Como digo, en broma, solo faltaba haber ganado en esa Eurocopa a Brasil y Argentina. Pero, que yo sepa, de momento no son europeos. Ganar un Mundial es muy difícil. Tienes un partido malo, una expulsión, un poste, un penalti, y estás en la calle siendo mejor que el rival. Confío en que España llegue a la final y ojalá se llevara la segunda estrella.

«Los pitidos al himno en la final de Copa del Rey fueron lamentables y hay que decirlo»

P.- ¿Cuál ha sido el momento más emocionante que has vivido en tu ya larga trayectoria periodística?

R.- La Eurocopa de Luis Aragonés. Pero, hubo un momento decisivo, para ganar esa Eurocopa, que fue el partido contra Italia, donde Iker Casillas hizo grandes paradas en los penaltis. Cuando Casillas ganó esa tanda de penaltis a Gianluigi Buffon, uno de los mejores porteros del mundo, dije: «Luis, esto no se escapa». Luis estaba convencido de ello. Era el momento. Disfruté muchísimo con el gol de Godín en el Camp Nou, que le dio la primera Liga con el Atleti a Luis Aragonés. Disfruté también muchísimo con el triunfo en la final de la Copa del Rey en el Bernabéu. Luego, disfruté mucho con el gol de Luis Suárez en Valladolid en el último partido de Liga, porque teníamos que ganar sí o sí para ser campeones.

P.- ¿Cómo llevas la popularidad que te ha dado la participación en El Chiringuito?

R.- Gracias a Dios, los más mediáticos son los del Madrid, Tomás Roncero, Alfredo Duro o Edu Aguirre, que es un fenómeno. El Chiringuito es un éxito periodístico. La gente dice que es un show, pero no lo es. Casi todo lo que pasa por la noche, a nivel informativo, respecto al deporte, pasa en El Chiringuito. Luego, tiene su pasión. Somos como somos. Es un boom. Vas por la calle y te dicen: «Dale caña a los del Madrid». Alfredo Di Stéfano contaba en una de sus últimas entrevistas que su gran rival era el Atlético de Madrid. A Florentino Pérez le fastidia más perder con el Atleti que con el Barcelona. Esa es la impresión que tengo, creo que bastante real. El hincha acérrimo del Atleti estaría más contento si el caso Negreira hubiera pasado con el Real Madrid. Diría: «¡Mirad, mirad lo que habéis pagado a Enrique Negreira!». Es así. El Barça y el Athletic Club de Bilbao, siempre han sido uña y carne, por razones sociopolíticas. Pero, los tonos prepotentes del Barça, con el pretendido fichaje de Nico Williams, han provocado que ahora, sorprendentemente, dos aficiones que sociológica y políticamente se llevaban bien estén enfrentadas. La afición del Athletic no traga a la del Barcelona y en el estadio de San Mamés se han tirado billetes con la imagen de Negreira. Eso antes era impensable. Muchos aficionados del Atlético de Madrid no van a renunciar a su antimadridismo, pero le están cogiendo manía, justificadamente, al Barcelona.

P.- Al ser del Atleti, ¿te pillan en medio los del Madrid y el Barça y te llevas todos los palos?

R.- Nos llevamos bien, en general. El gran éxito de Josep Pedrerol es que jamás le ha dicho a nadie lo que tiene que hacer o decir. Somos como somos. Roncero es Roncero, desde que se levanta hasta que se acuesta. Jota Jordi es como es. Alfredo Duro es como es. Paco Buyo es como es. Carme Barceló es como es. Petón, un fenómeno, lo mismo. Y yo soy como soy. Ahora disfruto mucho con esa vena pasional de defender al Atleti. Aunque, si hay que criticar al equipo, se le critica. Hay una libertad absoluta.

P.- ¿Qué te parecieron los pitos al himno nacional en Sevilla? ¿Forman parte de la libertad de expresión, como dijo un compañero en TVE?

R.- No es libertad de expresión. Es una vergüenza. La libertad de expresión acaba cuando tú haces cosas que enfadan o irritan a quien no siente como tú. Es que cada uno puede sentir… En estos temas se utiliza mucho el doble rasero, la doble moral. Te puedes sentir español o no, pero tienes que respetar a los que no piensan como tú. Y si estás jugando la Copa del Rey de España y silbas el himno de España, tú no estás ejerciendo la libertad de expresión. Me parece una vergüenza que aficionados españoles piten el himno de cualquier país. A raíz de lo ocurrido en Cornellá, en el amistoso España-Egipto, se montó un pollo mediático. Me pareció bien, muy bien. A estas alturas de la película, ¿has notado las protestas?

P.- ¿Del Gobierno?, por ejemplo.

R.- Esto no puede continuar así. Creo que hay que decir basta. ¿Y cómo se dice basta? Lo que hacen Sarkozy y Macron en Francia. Puedes sentir o no la República Francesa, pero tú no puedes pitar al himno de tu país en tu propio país. ¿La República Francesa es antidemocrática? No. Lo ocurrido en Sevilla fue lamentable y hay que decirlo.

«Antes nos tomábamos una cerveza con los jugadores al terminar el entrenamiento»

P.- ¿Cómo crees que están influyendo en el periodismo las redes sociales?

R.- Las redes sociales, como todos los avances en cualquier orden de la vida, son positivas. Hoy las ciencias adelantan una barbaridad. Lo que pasa es que las redes sociales mal utilizadas —Twitter, por ejemplo— se han convertido en un estercolero de insultos. Pero, son necesarias. El Chiringuito tiene millones y millones de seguidores en Twitter o en Instagram. No se pueden utilizar las redes para insultar.

P.- ¿Os lo pasáis tan bien en el programa como parece?

R.- Me lo paso fenomenal. Si a mí me dicen que un día voy a bailar en El Chiringuito, no me lo creo. Por cierto, esto es ida y vuelta. La que me ha caído en las redes sociales tras la derrota del Atleti en la final de Copa. Me dicen: «¿Ya no bailas?». Me divierto muchísimo. No diré que estoy en una segunda juventud, pero me lo estoy pasando muy bien.

P.- De no haber sido periodista, ¿qué te hubiera gustado ser en la vida?

R.- Futbolista. En los juveniles jugaba de lateral, de carrilero. Era bueno. Tipo Marcos Llorente.

P.- ¿Es más difícil ahora que antes poder acceder a la información que generan los equipos?

R.- Antes entrábamos a los vestuarios, entrevistábamos a los jugadores en el hotel o nos tomábamos una cerveza con ellos al terminar el entrenamiento. Era una relación más directa. Se ha perdido la cercanía con los protagonistas.

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