Sánchez refuerza su arsenal mediático con una productora aprobada a la vez que 'Telepedro'
Aurora Media Inversiones contará con 98 millones de dinero público de un total de 200 millones. Secuoya tendrá el 51%

Pedro Sánchez.
El consorcio televisivo Siete y la productora Aurora, respaldada por fondos estatales, se convertirán en los nuevos pilares para reforzar la narrativa de Pedro Sánchez ante tiempos complicados y la proximidad de los comicios. Acorralado judicialmente por los casos de su entorno y muy debilitado tras encadenar cuatro derrotas en autonómicas, el Ejecutivo ha desplegado una estrategia de protección comunicativa sin precedentes. En un único Consejo de Ministros, la Administración ha dado luz verde a una cadena afín y a una factoría audiovisual pública. Más músculo mediático que se suma a RTVE, muy criticada por el tratamiento que hace de las informaciones que afectan al presidente.
La sesión gubernamental del pasado martes no fue un trámite más, sino un movimiento de ficha medido al milímetro que modifica el tablero audiovisual del país. En un contexto de profunda debilidad institucional, acusando el desgaste en los votos y el goteo constante de casos de corrupción que salpican al entorno presidencial, el Ejecutivo ha optado por impulsar una plataforma de comunicación público-privada.
Para levantar este armazón, el Consejo de Ministros validó de forma simultánea dos proyectos clave el pasado martes en el Consejo de Ministros. El primero es la concesión de la nueva señal al Grupo Siete, una firma vinculada a inversores críticos con la dirección de Prisa —como Diego Prieto y Andrés Varela Entrecanales— y comandada en lo estratégico por José Miguel Contreras, exdirectivo de Prisa Media y experto en coordinar líneas editoriales cercanas a Sánchez. Esta frecuencia, rechazada por los gestores de la matriz de El País en febrero de 2025, ha sido recuperada ahora. Se trata de un canal particular, pues carece de infraestructura propia y funcionará mediante la subcontratación de las producciones, delegando su operatividad a proveedores externos.
El motor financiero
Una frecuencia vacía no genera influencia. El segundo engranaje, aprobado en la misma reunión, es Aurora Media Inversiones. A través de la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT), el Estado desembolsará 98 millones de euros de dinero público a este fondo, que arranca con un capital de 200 millones. El 51% estará en manos del Grupo Secuoya, liderado por Raúl Berdonés, y de la firma financiera Société Générale.
En los mentideros del sector y los despachos, esta estructura ya ha sido bautizada con altas dosis de sarcasmo como el canal «TelePedro», denominando a su división de contenidos como «Producciones Pedro Sánchez». Los calificativos apuntan a una alianza que viene de lejos: Secuoya ya estuvo detrás de Moncloa: cuatro estaciones, el documental centrado en el día a día del presidente que, tras ser descartado por las grandes plataformas de streaming por su tono adulador y escaso interés informativo, acabó encontrando su sitio en los canales de Prisa.
El discurso oficial
El Ministerio para la Transformación Digital, bajo la dirección de Óscar López, ha justificado la operación en motivos exclusivamente técnicos y de fomento empresarial, argumentando que la inyección de 98 millones de euros de dinero del contribuyente busca potenciar el tejido audiovisual local frente al dominio de las multinacionales del entretenimiento (en particular a empresas como Netflix, Disney+, HBO o Amazon Prime Video). Sin embargo, la realidad es que el diseño institucional permite al Ejecutivo cofinanciar un canal con poder de persuasión directa sobre la ciudadanía.
Queda por ver si una plataforma creada desde el Gobierno con dinero público conseguirá captar el interés de una sociedad muy fatigada en lo que a mensajes favorables y contrarios al Gobierno se refiere en según qué cadenas o plataformas. El éxito de la operación dependerá de si este nuevo canal es capaz de mantener el pulso hasta la cita electoral, la velocidad a la que se pongan en marcha las emisiones y el enfoque de las mismas. A todo ello hay que sumar otro factor clave: la resiliencia de Sánchez para aguantar en el sillón presidencial hasta las elecciones del verano que viene.
