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BYD desembarca en el lujo europeo con Denza y dos modelos de tecnología estratosférica

Los chinos elevan el listón del lujo y lo prémium para apretar las tuercas a los fabricantes europeos

BYD desembarca en el lujo europeo con Denza y dos modelos de tecnología estratosférica

Coches.

Que no puede ser. Que es imposible. Que nunca lo harían. Los fabricantes europeos llevaban años diciéndose que los chinos jamás pisarían sus dominios más prémium, pero lo han hecho. El lujo tenía historia, tenía acento alemán y, a veces, italiano, y esas cosas no se improvisan. Pero ha llegado Denza, la marca prémium de BYD, para llevarles la contraria, y lo gritan al aire: el lujo asiático también puede ir sobre ruedas.

La línea de producto más ambiciosa de Build Your Dreams no eligió la Ópera de París por casualidad para su presentación en el viejo continente. La gama alta de BYD, fundada en 2010 en alianza con Daimler, lleva más de una década bien asentada en China. Llega ahora a Europa con dos modelos muy distintos, el Z9GT y el D9 DM-i. La idea es ambiciosa, y en sus planes está tener presencia en más de 30 países antes de que acabe 2026, con una red de al menos 150 concesionarios.

Su buque insignia es el Z9GT. Se trata de un shooting brake de nada menos que 5,19 metros de longitud, con 1,99 de anchura y una distancia entre ejes de 3,12 metros. El diseño, que lleva la firma de Wolfgang Egger, conocido por sus trabajos en Audi y Alfa Romeo, recuerda mucho a algunas versiones del Porsche Panamera. Su silueta es baja y deportiva, su luneta está inclinada con determinación y los grupos ópticos se prolongan hacia las esquinas con marcada personalidad.

Por dentro, el Z9GT es un delirio de calidad, acabados prémium y lujo por todas sus esquinas. Todo rodea a la consabida tecnología china, que se torna en protagonista del habitáculo. El salpicadero reúne cinco pantallas, entre ellas la enorme central de 17,3 pulgadas con diseño flotante y dos laterales de 13,2 pulgadas para instrumentación y copiloto.

A este salpicadero, propio de un lanzamiento de cabo Cañaveral, se suma un heads-up display que proyecta realidad aumentada ante la mirada del conductor, con una visión equivalente a una pantalla de las que no caben en todos los salones hogareños: 50 pulgadas. Los cuatro asientos incorporan regulación eléctrica, calefacción, ventilación y masaje, y la consola central aloja una nevera capaz de bajar hasta seis grados bajo cero.

Pero hay más cosas dentro, todavía: un espacio que deja atrás los acabados de muchos modelos que se presuponen de lujo y deberían tomar nota de detalles que vienen de Oriente. Y una de ellas es el apartado sonoro del Z9GT, que recae sobre la firma Devialet, una compañía francesa de audio prémium. Equipa al modelo con 20 altavoces y 1.150 vatios de potencia, con compatibilidad Dolby Atmos. Esta alianza tampoco es casual. En este segmento, la percepción de lujo se construye también a través de socios reconocibles, y Devialet aporta un pedigrí europeo que el comprador sofisticado sabrá valorar.

La versión eléctrica pura monta tres motores —uno delantero de 313 caballos (CV) y dos traseros de 326 CV cada uno— para una potencia combinada de 1.156 CV. El resultado son 2,7 segundos de 0 a 100, y 270 km/h de velocidad máxima, con una batería de 122,49 kilovatios hora (kWh). La marca certifica que es capaz de recorrer más de 600 kilómetros de autonomía WLTP con la versión de tracción total, cifra que podría superar los 800 en una variante de tracción trasera prevista para más adelante.

Híbrido enchufable o eléctrico

La versión híbrida enchufable suma a esa configuración un motor de gasolina de dos litros turbo con 272 CV. Reduce la potencia combinada a 776 caballos, pero amplía su alcance. La batería de 63,82 kWh garantiza 203 kilómetros en ciclo exclusivamente eléctrico, según homologación WLTP, y la autonomía combinada con el depósito lleno alcanza los 805 kilómetros. El 0 a 100 se resuelve en 3,6 segundos.

Una de las características que distingue al Z9GT de un gran turismo convencional es su sistema de dirección trasera con dos motores independientes, uno por rueda. Este conjunto permite un radio de giro mínimo de 5,35 metros para un coche de este tamaño y habilita el llamado modo cangrejo —desplazamiento en diagonal hasta 8,5 grados— o giros de 180 grados apoyándose en una sola rueda delantera. El sistema es capaz de redistribuir el par de forma instantánea ante un reventón a 180 km/h, una velocidad a todas luces ilegal, pero que certifica las capacidades del sistema.

Carga a velocidad de misil

La tecnología de carga es igualmente llamativa. El sistema Flash Charging (lit.: «carga relámpago»), basado en la segunda generación de la Blade Battery, soporta hasta 1.500 kW. La promesa es pasar del 10 al 60% en cinco minutos, llegar al 97% en nueve y alcanzar ese nivel en 12 minutos. BYD tiene previsto instalar 3.000 estaciones equipadas con esta tecnología en Europa en los próximos doce meses.

La primera toma de contacto con el Z9GT dejó impresiones claras sobre el carácter del coche. La suavidad de marcha es su virtud más inmediata. La dirección tiene un tarado extraordinariamente fluido, las suspensiones filtran imperfecciones con una naturalidad que roza lo inverosímil y la insonorización a alta velocidad convierte el habitáculo en algo equiparable al estudio que usaría Rosalía para grabar su próximo álbum.

Y un monovolumen prémium

El segundo modelo que traen los chinos es el D9 DM-i. Si el Z9GT viene a perturbar el sueño de Porsche y Mercedes en los gran turismo, el D9 apunta a un territorio abandonado por los fabricantes europeos: el monovolumen de lujo. Mide 5,25 metros de longitud, 1,96 metros de anchura y 1,90 metros de altura, con 3,11 metros entre ejes y 2.895 kilogramos de peso en vacío.

El D9 se presenta bajo el concepto 777: capacidad para siete adultos de 1,80 metros, siete maletas de cabina y siete mochilas. La configuración interior admite cuatro disposiciones de asientos, desde la distribución familiar de siete plazas hasta un espacio de carga de 2.310 litros con ambas filas traseras plegadas. Con la tercera fila abatida, el maletero alcanza 570 litros; con todo en posición de transporte de pasajeros, quedan 430 litros detrás de la última fila.

El D9 llega a Europa solo con propulsión híbrida enchufable. Un motor de gasolina de 1,5 litros turbo de 120 CV actúa como generador, apoyado por dos propulsores eléctricos, uno delantero de 231 CV y otro trasero de 61. Los dos suman la nada despreciable cifra de 353 caballos en total. La batería de 58,5 kWh certifica 210 kilómetros eléctricos en ciclo WLTP y, con el depósito lleno, la autonomía combinada alcanza 950 kilómetros. El 0 a 100 llega en 8,6 segundos: no es un misil, es un salón con motor.

El interior del D9 mantiene el nivel tecnológico de la gama. La pantalla central mide 15,6 pulgadas, complementada por sendas pantallas de 10,25 pulgadas para conductor y copiloto. El audio también lleva la firma de Devialet, aquí con 16 altavoces. Los asientos incorporan masaje de hasta 16 puntos, ajuste eléctrico en 14 posiciones, ventilación y calefacción.

Precios casi baratos conforme a lo que ofrecen

Los precios confirman el posicionamiento que la marca defiende con convicción. Ninguno de los dos modelos aspira al escalón intermedio del mercado: el Z9GT sale en 101.000 euros y 115.000 la versión 100% eléctrica. Su mercado obvio es el de quienes conocen bien qué pagan por un Porsche Taycan Sport Turismo o un Lexus LM.

El D9 DM-i arranca de los concesionarios españoles en los 78.500 euros en el acabado Elegance y desde 83.500 euros para el Ultimate. Denza ofrece, además, un año de acceso gratuito a su red Flash Charging para los compradores del Z9GT, con seis meses adicionales para quienes reserven antes de finales de septiembre de 2026. El despliegue inicial se concentra en Alemania, Francia, Italia, España y Reino Unido, con expansión a más mercados prevista para la segunda mitad del año.

El comprador al que apunta Denza no busca el logo de siempre: busca tecnología que nadie más ofrece a ese precio, con una coherencia que obliga a tomársela en serio. El Z9GT es para quien quiere devorar autopistas en silencio antes de que nadie le dispute el cargador, y el D9 para quien necesita mover personas relevantes con eficacia de embajador. Ambos tienen a Daniel Craig como imagen global. Tiene sentido: el actor que encarna a James Bond sabe muy bien entrar donde no le esperaban.

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