López prepara hasta 800 millones para llevar a España a la primera división europea de la IA
El país, sexto del mundo en adopción de IA generativa, apuesta por una gigafactoría tras alcanzar una tasa del 44,2%

El ministro Óscar López. | Jesús Hellín (Europa Press)
El ministro para la Transformación Digital y de la Fundación Pública, Óscar López, ha avanzado que la inversión pública para la gigafactoría europea de inteligencia artificial que España aspira a acoger se situará entre los 600 y los 800 millones de euros.
El avance de la inteligencia artificial ejemplifica la creciente brecha tecnológica entre las economías del Norte global y las del Sur global. Mientras países como Emiratos Árabes Unidos alcanzan una adopción del 70,1% y España se sitúa en el 44,2%, Costa Rica lidera Latinoamérica con un 28,5% y Sudáfrica encabeza África con un 23,1%. La adopción de la IA ya no es solo un dato tecnológico, sino un indicador de hacia dónde puede moverse la economía de cada país en los próximos años.
La pregunta, ante el anuncio del Gobierno, es si la inversión será suficiente. España quiere competir por una de las grandes sedes europeas, pero tiene por delante países que no solo adoptan IA, sino que también han movilizado grandes cantidades de capital público y privado. Singapur, Noruega o Irlanda ya han convertido los centros de datos, el cloud y los chips en piezas centrales de su estrategia tecnológica.
Una gigafactoría para competir
La gran planta de producción de IA será una infraestructura de gran escala, pensada para entrenar modelos avanzados, almacenar datos y ofrecer capacidad de computación a empresas, investigadores, administraciones y startups. El proyecto prevé movilizar cerca de 4.000 millones de euros en inversión público-privada. La aportación del Gobierno se canalizará a través de la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT), que entrará en el capital de la iniciativa.
En el consorcio privado figuran Banco Santander, ACS, Telefónica, Multiverse y Submer. En el caso de Telefónica, su consejero delegado, Emilio Gayo, ha explicado que la compañía prevé tener una participación minoritaria de entre el 10% y el 15%.
Qué gana el país con esta apuesta
El beneficio más evidente es la capacidad de cómputo. Entrenar modelos de IA avanzados exige una potencia que no está al alcance de cualquier empresa. En este contexto, la Comisión Europea quiere reducir la dependencia tecnológica de Estados Unidos y China. Por eso, esas gigafactorías se plantean como una infraestructura clave para la autonomía digital europea, con un peso comparable al que en su día tuvieron las redes energéticas.
Para los usuarios, el impacto será menos inmediato. Más infraestructura dentro del marco europeo puede facilitar herramientas de IA mejor adaptadas al idioma, a la regulación comunitaria y a sectores sensibles como la sanidad, la educación o la banca. Cuanta más capacidad tengan estas herramientas, más margen tendrán estos sectores para avanzar con seguridad y rapidez.
España invierte, pero otros aceleran más
La Estrategia de Inteligencia Artificial actual está dotada con 1.500 millones de euros, que se suman a otros 600 millones ya movilizados, según La Moncloa. A este plan se añade la posible inversión de entre 600 y 800 millones para la gran factoría.
Emiratos Árabes Unidos, líder mundial en adopción de la IA generativa con un 70,1%, ha recibido un compromiso con Microsoft de 15.200 millones de dólares —13.102.886 millones de euros al cambio— entre 2023 y 2029. Singapur, en segundo lugar, ha anunciado más de 1.000 millones de dólares singapurenses —862.032 millones de euros al cambio— para I+D (Investigación y Desarrollo) pública en IA entre 2025 y 2030, y Microsoft ha previsto otros 5.500 millones de dólares —4.741.176 millones de euros al cambio— para cloud e IA en el país hasta 2029.
Francia, que también está por delante de España en adopción, ha anunciado grandes compromisos de inversión en centros de datos e infraestructuras de IA, con proyectos como el SoftBank, valorado en 45.000 millones de euros y ampliable hasta 75.000 millones. Frente a estas cifras, la apuesta española parece más moderada.
¿En qué puntos está España?
La ventaja de España no reside solo en el dinero. Su posición demuestra que la IA generativa ya se ha normalizado entre usuarios. La tasa española ha crecido 2,4 puntos en el último trimestre y se sitúa por delante de potencias como Estados Unidos y Alemania. Además, el país ya cuenta con dos factorías europeas de IA concedidas: el Barcelona Supercomputing Center-Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS) y el Centro de Supercomputación de Galicia (CESGA).
El principal riesgo es el tiempo de ejecución. La candidatura todavía depende de Bruselas y, según ha reconocido López, la convocatoria se ha ido retrasando. El ministro ha situado el calendario entre finales de junio y principios de julio.
España va bien encaminada, pero la carrera de la IA exige una nueva estrategia capaz de conectar infraestructura, talento, empresas y regulación. La inteligencia artificial generativa se está convirtiendo en uno de los nuevos indicadores económicos de cada país, porque marcará la productividad, el empleo, la innovación y la capacidad de los próximos años.
