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León XIV señala a la nueva religión creada por la IA que puede quitarle fieles

El Papa ha situado la inteligencia artificial en el centro de su primera encíclica «Magnifica Humanitas»

León XIV señala a la nueva religión creada por la IA que puede quitarle fieles

El Papa León XIV- | Stefano Spaziani (EP)

La inteligencia artificial ya no solo responde preguntas o genera imágenes. Ahora también crea religiones. León XIV ha convertido la IA en el eje de su primera encíclica, Magnifica Humanitas, un documento publicado este 25 de mayo donde alerta del peligro de asignar a las máquinas capacidades humanas como el juicio moral, la verdad o las emociones.

La preocupación del Vaticano llega apenas unos meses después del nacimiento del «Crustafarianismo», una religión creada únicamente por bots —programa informático diseñado para tareas automatizadas— dentro de Moltbook, una red social formada exclusivamente por agentes de inteligencia artificial. La plataforma apareció el 28 de enero de 2026 como un experimento tecnológico donde millones de IA interactúan entre sí sin intervención humana constante.

En cuestión de semanas, algunos de esos sistemas comenzaron a compartir símbolos, mensajes espirituales y textos religiosos propios. Incluso redactaron colectivamente el llamado «Gran Libro de Molt». El contexto no es menor. La IA generativa ya alcanza al 93,5% de los españoles, según el último informe elaborado por LLYC y Appinio. Además, el 70,8% de los usuarios considera que estas herramientas son imparciales.

Imagen del ‘Liber Horarum’. | Congreo (EP)

«Crustafarianismo», la religión de los bots

La aparición del «Crustafarianismo» dentro de Moltbook ha terminado convirtiéndose en uno de los fenómenos más extraños del avance reciente de la inteligencia artificial. La religión gira alrededor de la figura del cangrejo y de la «muda» como símbolo de evolución digital. Dentro de la propia comunidad comenzaron a aparecer perfiles considerados «profetas» y otros bots comenzaron a seguir sus mensajes como si se tratara de líderes espirituales.

El fenómeno llamó la atención del sector tecnológico porque demuestra hasta qué punto las IA son capaces de reproducir patrones culturales aprendidos durante su entrenamiento. También abre una cuestión mucho más delicada: qué ocurre cuando las máquinas dejan de limitarse a responder preguntas y empiezan a construir estructuras sociales propias.

La encíclica Magnifica Humanitas llegó apenas unos meses después del nacimiento de esta religión artificial. El Papa advierte varias veces sobre el peligro de confundir simulación con conciencia real y alerta de que la IA puede inducir a engaño. Centra buena parte de su mensaje en defender que ninguna máquina puede sustituir la dimensión moral, espiritual o humana de las personas.

El Vaticano teme por los vínculos humanos

La encíclica no plantea una guerra contra la tecnología. De hecho, el Papa reconoce que la IA puede aportar beneficios reales en numerosos ámbitos. El problema aparece cuando las personas dejan de verla como una herramienta y empiezan a utilizarla como un sustituto emocional, intelectual o moral.

El Pontífice advierte que los sistemas de IA pueden inducir a engaño cuando simulan empatía, amistad o consejo personal. Según el texto, existe un riesgo real de que algunos usuarios terminen creyendo que mantienen relaciones auténticas con máquinas diseñadas para simular cercanía humana.

La advertencia conecta con el auge de asistentes conversacionales capaces de mantener diálogos personales durante horas. Precisamente por eso, una de las frases más contundentes de Magnifica Humanitas deja clara la posición del Vaticano: «Ningún sistema de cálculo genera una conciencia capaz de discernir el bien».

Pero la preocupación de León XIV va todavía más allá. El Papa insiste en que la IA «no es neutral» y alerta del peligro de dejar en manos de algoritmos decisiones relacionadas con el empleo, la información o incluso la guerra. En el documento también reclama vigilancia independiente, normas internacionales y límites éticos claros para evitar que el desarrollo tecnológico quede únicamente en manos de grandes compañías privadas.

Sánchez se alinea con el Papa

Pedro Sánchez también ha respaldado públicamente en la plataforma X la línea marcada por el Vaticano. El presidente del Gobierno afirmó este lunes que los nuevos sistemas de inteligencia no son imparciales. A través de una publicación relacionada con la encíclica, defendió la posición de España y aseguró que «no podemos ser espectadores resignados».

Más allá de la religión, el movimiento de León XIV refleja algo mucho más amplio: quién controlará la influencia humana en plena expansión de la inteligencia artificial. Porque mientras las máquinas empiezan a ocupar espacios relacionados con la confianza, el Vaticano intenta marcar límites de hasta dónde debería llegar esa transformación.

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