¿Subirías a un vehículo sin conductor? Así son los robotaxis que darán servicio en Europa
Uber, Cabify y Bolt preparan en Madrid un piloto de conducción autónoma con visos de activarse antes de 2027

Robotaxi autónomo. | Bob Daemmrich (EP)
La Comunidad de Madrid ha puesto en marcha un proyecto que permitirá a los principales operadores de VTC (vehículo de transporte con conductor) probar vehículos sin conductor gestionados por inteligencia artificial (IA). Las pruebas se realizarán con flotas iniciales de entre 50 y 100 vehículos. En las primeras fases, todos los coches contarán con un supervisor humano a bordo.
Hasta ahora, los ensayos de este tipo han sido limitados y el único precedente en la Unión Europea se ha registrado en Zagreb (Croacia). Madrid se convierte así en uno de los primeros entornos urbanos del continente para testar esta tecnología en tráfico real. Uber invertirá hasta 1.250 millones de dólares (1.089 millones de euros) en Rivian hasta 2031 para extender robotaxis en varias ciudades del mundo.
Según la Dirección General de Tráfico, en lo que va de año han fallecido 319 personas en accidentes de tráfico en España. El principal debate gira en torno a si esta tecnología reducirá la siniestralidad o trasladará el riesgo a nuevos escenarios.
Cómo funcionan los robotaxis
Los vehículos autónomos incorporan sistemas de percepción basados en cámaras de 360 grados, capaces de detectar semáforos, peatones, señales de tráfico y otros vehículos en tiempo real. A este sistema se suman sensores lídar (Light Detection and Ranging) y radares que miden distancias mediante láser y ondas.
Las tarifas de estos quedarán limitadas a incrementos máximos del 75% sobre el precio base, y solo podrán aplicarse en situaciones excepcionales previamente autorizadas, como grandes eventos, emergencias o fenómenos meteorológicos adversos.
Toda la información se procesa en un ordenador central que interpreta el entorno mediante inteligencia artificial. Estos sistemas permiten anticipar movimientos y tomar decisiones en tiempo real mediante modelos de aprendizaje automático. Los vehículos utilizan además mapas de alta definición y sistemas GPS (por las siglas en inglés de «sistema de posicionamiento global») de precisión.
El gran debate: qué pasa cuando algo falla
El punto crítico sigue siendo la responsabilidad en caso de fallo. Un robotaxi puede verse afectado por una mala lectura de sensores, interpretaciones incorrectas del entorno, condiciones climáticas extremas o por pérdida de conexión.
Durante las pruebas en Madrid, la presencia de supervisores humanos actuará como medida de seguridad. Sin embargo, el sistema seguirá operando de forma autónoma, lo que mantiene abiertos los debates sobre su integración en el tráfico real. Esto podría situar al sector a millones de kilómetros de poder implantarse en ciudades europeas.
Europa, el laboratorio regulatorio
A diferencia de otros mercados globales, la Unión Europea avanza con un enfoque mucho más restrictivo, lo que ralentiza las pruebas a gran escala de vehículos autónomos. Este despliegue está regulado por el Reglamento de Ejecución (UE) 2026/481, publicado el 3 de marzo de 2026 por la Comisión Europea, que establece las bases técnicas para su homologación y control.
Según la Dirección General de Tráfico (DGT), los conductores de prueba deben contar con una antigüedad mínima de dos años en el permiso correspondiente al vehículo ensayado. Además, se exige que los vehículos incorporen un sistema de parada de emergencia accesible para todos los ocupantes y que dispongan de distintivos ambientales «Cero Emisiones» o «ECO».
El Consejo Europeo de Seguridad en el Transporte (ETSC) advirtió el 30 de marzo de 2026 que el crecimiento de estos servicios puede superar la capacidad de supervisión de las agencias públicas. Para garantizar su despliegue seguro, se plantea la creación de una Agencia Europea de Seguridad Vial y Conducción Autónoma que unifique la supervisión técnica y la investigación de accidentes.
Estados Unidos en el punto de mira
Mientras Europa inicia las primeras pruebas, Estados Unidos mantiene un mayor grado de desarrollo en conducción autónoma. Uber ha firmado una inversión inicial de 300 millones de dólares (261 millones de euros al cambio), sujeta a aprobación regulatoria, para desplegar miles de robotaxis basados en el modelo Rivian R2 en ciudades de Estados Unidos, Canadá y Europa para finales de 2031.
En varias ciudades estadounidenses ya operan sistemas de conducción autónoma en entornos urbanos reales, lo que ha intensificado la competencia global por liderar esta tecnología. Sin embargo, incidentes como el ocurrido en enero de 2026, cuando un robotaxi de Waymo colisionó con un menor cerca de una zona escolar, han reabierto el debate sobre la necesidad de auditar los algoritmos de conducción y su capacidad para anticipar riesgos, especialmente en la protección de usuarios vulnerables.
Quién participa en el desarrollo
El proyecto combina fabricantes de automóviles y compañías tecnológicas. Entre los posibles socios industriales se encuentran Jaguar, Arcfox (del grupo BAIC) y Stellantis, propietario de marcas como Peugeot o Fiat.
En el ámbito tecnológico participan compañías como Waymo, Baidu, Pon.ai o WeRide, que ya operan o han probado servicios de conducción autónoma en otros mercados. El objetivo es integrar estos sistemas en las plataformas VTC ya existentes, de forma que el usuario no cambie la aplicación, sino únicamente el tipo de vehículo.
