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El Ferrari eléctrico de 550.000 euros que ha sacudido la Bolsa de Milán

Se llama Luce y ha provocado una caída cercana al 9% en Bolsa, abriendo un gran debate dentro de la marca

El Ferrari eléctrico de 550.000 euros que ha sacudido la Bolsa de Milán

Ferrari Luce. | Ferrari Raúl (EP)

Ferrari ya ha dado el paso que llevaba años preparando. La compañía italiana ha presentado el Luce, el primer coche completamente eléctrico de su historia. El modelo llega con 1.050 CV (caballos de vapor), cinco plazas, cuatro motores eléctricos y un precio situado en torno a los 550.000 euros. Las primeras entregas comenzarán a finales de 2026, según Reuters. Desde su presentación oficial el pasado lunes 25 de mayo, Ferrari acumula una caída cercana al 9% en la Bolsa de Milán y superior al 5% en Nueva York. El motivo va más allá del coche. Ferrari no cotiza como un fabricante más, sino como una marca de lujo capaz de vender exclusividad, prestigio y permanencia.

El Luce también rompe con parte de la identidad histórica de Ferrari. Es el segundo modelo de cuatro puertas de la marca, incorpora una batería de 122 kilovatios hora y acelera de 0 a 100 km/h en 2,5 segundos, alcanzando una velocidad máxima de 310 km/h. Pero más allá de sus cifras, el coche representa un cambio mucho más profundo para Maranello.

La propia compañía resume su filosofía bajo la frase «A Ferrari is Forever». Y precisamente ahí aparece una de las grandes dudas alrededor del Luce: si un Ferrari eléctrico puede conservar el mismo valor emocional, económico y simbólico que los modelos de combustión.

Ferrari Luce interior. | Ferrari (Reuters)

La Bolsa castiga el cambio

La caída bursátil no responde únicamente al diseño del coche ni a la llegada de la electrificación. El mercado teme que Ferrari pierda parte de la esencia que durante décadas ha convertido a la marca en uno de los fabricantes más exclusivos del mundo.

Uno de los principales temores de los inversores es la demanda real. El lujo eléctrico todavía no ha demostrado tener la misma fuerza comercial que los deportivos tradicionales. Además, parte de los seguidores históricos de Ferrari considera que un coche silencioso rompe con el ADN de la marca italiana.

A esto se suma el enorme coste de transformación. Ferrari está invirtiendo miles de millones en electrificación, baterías, nuevas fábricas y tecnología propia. Si el mercado prémium eléctrico no termina de consolidarse, el retorno económico podría ser mucho menor de lo esperado.

Un Ferrari eléctrico era inevitable

Pese a las críticas, Ferrari probablemente no tenía demasiadas alternativas. La industria del automóvil se dirige cada vez más hacia la electrificación y muchos países ya están endureciendo las restricciones a los motores de combustión.

España es uno de los ejemplos más claros. Los vehículos eléctricos cuentan con ventajas fiscales, beneficios de aparcamiento, acceso a zonas de bajas emisiones y permisos para circular por áreas restringidas como el centro de Madrid. Además, distintas ciudades europeas preparan nuevas limitaciones para coches contaminantes durante los próximos años.

Esto obliga incluso a marcas ligadas al combustible a adaptarse si quieren mantener ventas y abrirse a nuevos compradores. Ferrari podría situarse en esta estrategia. Atraer a un cliente más tecnológico, urbano y acostumbrado al lujo eléctrico, aunque pueda generar rechazo entre parte de sus seguidores tradicionales.

La propia compañía ha dejado claro que no abandonará los motores térmicos. Su estrategia para 2030 contempla una gama dividida entre vehículos de combustión, híbridos y eléctricos que no descienda de los 90.000 clientes activos que presenta.

El modelo más distinto

El Luce es un gran turismo que mide más de cinco metros, 2.260 kilos de peso y un maletero de 597 litros. Es el Ferrari más espacioso jamás fabricado y uno de los más prácticos de la compañía. Muy lejos del biplaza clásico asociado a la marca italiana.

El coche utiliza cuatro motores eléctricos, uno por rueda. Ferrari también ha apostado por un interior distinto. El habitáculo mezcla controles físicos, pantallas digitales y materiales prémium con una filosofía más minimalista y tecnológica que en otros modelos.

La batería, el gran desafío

Ferrari necesita demostrar que un coche eléctrico de más de medio millón de euros seguirá siendo valioso dentro de 10 años. La degradación de las baterías, el elevado coste de sustitución y la rápida evolución tecnológica son los problemas actuales de los coches eléctricos. Un Ferrari clásico puede convertirse en un objeto de colección; en cambio, en un eléctrico, la tecnología envejece mucho más rápido.

Ferrari ha intentado responder a esta preocupación permitiendo que la batería pueda extraerse, repararse o sustituirse. La marca también trabaja en programas de mantenimiento y soporte a largo plazo para conservar el valor del coche.

Aquí entra la sostenibilidad. Europa endurece cada vez más las normas relacionadas con materiales, emisiones y trazabilidad de las baterías. El Reglamento europeo de baterías 2023/1542 obligará a los fabricantes a reducir la huella de carbono y mejorar el ciclo de vida de estos sistemas. Por ello, Ferrari también debe demostrar un modelo sostenible, rentable y tecnológicamente vigente durante años.

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