THE OBJECTIVE explora la revolución de la IA: de Carrefour a los despachos de abogados
Expertos analizan desde el consumo y el empleo hasta las infraestructuras que, según Cellex, serán una pieza clave
En el encuentro organizado por THE OBJECTIVE y patrocinado por Cellnex y Carrefour, directivos, juristas y especialistas coincidieron en que la tecnología avanza a gran velocidad y obliga a adaptar modelos de negocio, infraestructuras y regulación. La inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa de futuro para convertirse en una realidad que ya está transformando la forma en la que compramos, trabajamos y nos relacionamos con la tecnología. En el evento celebrado en la Fundación Ortega-Marañón en Madrid, se analizaron los retos y oportunidades de una revolución que ya impacta en todos los sectores económicos.
La jornada fue inaugurada por la periodista de este medio, Rocío Regidor, que destacó cómo la IA ha pasado de generar incertidumbre a convertirse en una herramienta presente en la actividad diaria de empresas y ciudadanos. A lo largo de la mañana, los participantes abordaron cuestiones relacionadas con el comercio electrónico, la automatización empresarial, la regulación tecnológica y las infraestructuras necesarias para sostener el crecimiento de la IA.
La primera mesa, moderada por Juan Antonio Muñoz-Gallego, director de programática de THE OBJECTIVE, contó con la participación de Justyna Torres, directora de eCommerce de Carrefour, y Andrea Bonfiglio, responsable estratégico de éxito del cliente de Zeotap. Ambos coincidieron en que la inteligencia artificial ya está modificando los hábitos de consumo. Torres explicó que un 13% del tráfico digital de Carrefour ya procede de algoritmos de IA y avanzó nuevas herramientas capaces de recomendar productos personalizados en función de las necesidades de cada cliente, mientras que Bonfiglio destacó la importancia de los datos para anticipar comportamientos y mejorar la experiencia de compra.
Posteriormente, Carlos Ruiz, CTO de THE OBJECTIVE, moderó la mesa dedicada a la empresa autónoma y el impacto de la IA en las organizaciones. José Ignacio López, catedrático de la Universidad CEU San Pablo; Enrique Hormigo, responsable de B2B y Formación in Company de ISDI; y Pedro Abad, director comercial de VIKO, coincidieron en que la automatización ofrece nuevas oportunidades de productividad, pero advirtieron sobre la necesidad de preservar el pensamiento crítico. Durante el debate surgió el concepto de «deuda cognitiva», entendido como el riesgo de depender excesivamente de la tecnología y renunciar a la capacidad de análisis y decisión propia.
La regulación y el control de la inteligencia artificial protagonizaron la tercera mesa, también moderada por Muñoz-Gallego. Pablo Sáez Hurtado, experto en Legal Tech y derecho digital de Delvy; Rocío Catalá, jefa de Operaciones Jurídicas de ÉCIJA; y Josep Miret, CEO de Alex AI, analizaron los desafíos derivados de la concentración del poder tecnológico y la necesidad de encontrar un equilibrio entre innovación y supervisión. Los participantes coincidieron en que Europa ha asumido un papel destacado en la regulación de la inteligencia artificial, aunque advirtieron de que el desarrollo tecnológico continúa liderado principalmente por las grandes compañías estadounidenses y chinas.
La jornada concluyó con una conversación entre Marcos Sierra, periodista de THE OBJECTIVE, y Alfonso Álvarez, CEO de Cellnex Iberia. El directivo alertó de que Europa necesita reforzar de forma urgente sus infraestructuras digitales si quiere competir en la carrera global de la inteligencia artificial. Según explicó, la conectividad, las redes móviles y la fibra óptica se han convertido en elementos estratégicos para el desarrollo económico y tecnológico del continente, hasta el punto de que el desarrollo de la IA dependerá en gran medida de la capacidad de los países para invertir en redes capaces de soportar la creciente demanda de datos.
El cierre corrió a cargo de José Manuel Calvo, director de calidad de THE OBJECTIVE, que reflexionó sobre el momento histórico que atraviesa la inteligencia artificial y el papel que ya desempeña en la economía y en la sociedad. Calvo sostuvo que esta tecnología ha dejado atrás la etapa de la sorpresa para entrar en una nueva fase marcada por su integración en la vida cotidiana, las empresas y las instituciones. «Ya pasó el tiempo de la novedad», afirmó, para explicar que el verdadero debate ya no consiste en preguntarse qué es la IA, sino cómo incorporarla a los procesos productivos, a la toma de decisiones y a la organización del trabajo.
El director de calidad subrayó que la inteligencia artificial plantea riesgos, incertidumbres y desafíos regulatorios, pero recordó que todas las grandes revoluciones tecnológicas de la historia han generado cambios profundos y periodos de adaptación. A su juicio, la velocidad a la que evolucionan estas herramientas obliga a empresas y ciudadanos a comprenderlas y utilizarlas de manera responsable, sin perder de vista que la capacidad de adaptación sigue siendo una de las principales fortalezas humanas.
En su opinión, la tecnología representa al mismo tiempo una herramienta de democratización y una fuente de concentración de poder; una oportunidad para ampliar el acceso al conocimiento y un fenómeno que exige nuevas formas de control y supervisión. «Hay libertad, y también control regulatorio. Hay descubrimiento, y también destrozo».
Todos los participantes coincidieron en una idea común: la inteligencia artificial seguirá avanzando a gran velocidad y obligará a transformar empresas, profesiones y modelos de negocio. El desafío ya no consiste en decidir si utilizarla o no, sino en cómo hacerlo de forma eficiente, responsable y competitiva. Una transformación que ya está en marcha y que, según los expertos reunidos por THE OBJECTIVE, marcará buena parte de las decisiones económicas, tecnológicas y empresariales de los próximos años.
