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Tecnología

El fundador de SoftBank adelanta su próxima inversión en IA, pero no es la que crees

Masayoshi Son sitúa la inteligencia artificial robótica, industrial y humanoide como su próximo proyecto billonario

El fundador de SoftBank adelanta su próxima inversión en IA, pero no es la que crees

Robots de Hyundai. | Hyundai (EP)

El conglomerado multinacional ha superado a Toyota Motor como la compañía más valiosa de Japón. Sus inversiones en el sector tecnológico suponen un cambio simbólico en la jerarquía empresarial del país y confirman la creciente trascendencia de la IA. Las acciones del grupo han llegado a subir un 14% en la Bolsa de Tokio y, ahora, su fundador asegura que su próximo movimiento estará dirigido al sector robótico centrado en la IA, no en la IA tradicional.

SoftBank se ha convertido en una de las grandes apuestas del mercado por la IA gracias a su exposición a OpenAI, Arm y nuevas infraestructuras tecnológicas. La apuesta por la IA física podría considerarse uno de sus movimientos más ambiciosos tras alcanzar una capitalización de más de 48 billones de yenes (259.721 millones de euros al cambio).

Su próximo gran proyecto no está solo en los chatbots ni en los modelos de lenguaje. El fundador de SoftBank ha defendido que la gran oportunidad estará en la «IA física». Las pantallas ya están muy desarrolladas y, ahora, los robots son capaces de llevar la IA a fábricas, almacenes, hospitales, centros de datos e incluso hogares.

Un proceso similar al de internet

Son compara la situación con los primeros años de internet, cuando muchas empresas crecieron de forma descontrolada. Llegó la burbuja de las puntocom y, aun así, la tecnología acabó transformando la economía mundial. En concreto, SoftBank sufrió el estallido de internet a principios de los 2000, pero logró recuperarse y revalorizar su negocio.

Su discurso es que la IA puede repetir este patrón, pero a una escala de entre 10 y 50 veces mayor que la burbuja puntocom. También recurre al crac de 1929, cuando sectores como la automoción y la electrónica se hundieron. Son cree que la IA física puede seguir creciendo a medida que se integre en muchos sectores.

La IA en movimiento

La diferencia con la IA generativa actual está en el cuerpo. Los modelos más usados, como ChatGPT y Gemini, responden a una pantalla. La IA física, en cambio, busca actuar en el mundo real. Por eso SoftBank ha cerrado un acuerdo para comprar la división robótica de ABB por 5.375 millones de dólares (4.656 millones de euros al cambio). La operación, pendiente de autorizaciones regulatorias y prevista para cerrarse entre mediados y finales de 2026, le daría acceso a robótica industrial ya implantada en fábricas.

Si esta tecnología madura, puede acelerar entregas, reducir tareas peligrosas, mejorar la productividad industrial y ayudar en sectores con falta de mano de obra. En hospitales o residencias, los robots podrían asumir parte del trabajo físico más repetitivo.

Sin embargo, la automatización también puede presionar empleos en áreas como la logística, la fabricación, el transporte y el mantenimiento. Además, los robots siguen siendo caros, complejos y difíciles de desplegar fuera de entornos controlados. A esto se suma que la IA necesita chips, energía y servidores, mientras que la IA física añade otros retos, como obras, instalaciones y mantenimiento. Por ello, SoftBank prepara Roze, una futura escisión centrada en robótica e infraestructura de IA para acelerar la construcción de centros de datos.

La carrera robótica

Nvidia quiere convertirse en una pieza central con Isaac GROOT, una plataforma para entrenar robots humanoides y proporcionarles un sistema de aprendizaje común. Su propuesta no consiste en fabricar los robots, sino en vender el cerebro, el software y la computación que pueden moverlos.

Amazon avanza desde los almacenes. La compañía ha presentado una nueva versión de Proteus, un robot autónomo capaz de responder a instrucciones en lenguaje natural y mover cargas pesadas dentro de centros logísticos. Tesla mantiene a Optimus como una de sus grandes promesas, aunque todavía debe demostrar que puede producir en masa. Figure AI, por su parte, trabaja con BMW en pruebas dentro de fábricas.

En cualquier caso, la apuesta de SoftBank llega en un momento en el que la IA ya está integrada en buscadores, móviles, relojes, gafas inteligentes, vehículos y herramientas que utilizamos a diario. Ahora, los visionarios tecnológicos ponen el foco en la parte física. La barrera ya no está en la construcción de estas máquinas, sino en dotarlas de datos, memoria, entrenamiento y capacidad de decisión para el mundo real.

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