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Opinión

Sáhara: Pedro Sánchez debe dar explicaciones de inmediato

Queda por ver que la decisión de Pedro Sánchez sea un golpe de audacia que produzca resultados tangibles o el principio de otras cesiones a Marruecos

Sáhara: Pedro Sánchez debe dar explicaciones de inmediato

Mujeres saharauis. | AFP

Un amigo periodista que cubrió la crisis con Marruecos por el islote de Perejil en julio de 2002 me contó que, en las primeras horas del conflicto, un oficial español al mando de una pequeña embarcación se aproximó al peñón y, con el objetivo de que el puñado de soldados marroquíes que lo ocupaban se rindieran, empezó a gritarles: «¡Papeles pa tos, papeles pa tos!». Obviamente, aquel intento berlanguiano no tuvo éxito. El Gobierno de Aznar adoptó entonces una posición de fuerza, pero fue gracias a la crucial mediación de Colin Powell, en ese momento secretario de Estado de Estados Unidos, que venció su desprecio por un conflicto tan minúsculo, que Marruecos desalojó el peñón. La anécdota viene a cuento porque Perejil es el único caso desde 1975, cuando Hassan II desencadenó la Marcha Verde, en el que España se ha salido con la suya en un conflicto con Rabat.

El presidente Pedro Sánchez acaba de enterrar 45 años de tradición diplomática española en el conflicto del Sáhara pronunciándose a favor de la autonomía marroquí del territorio en el mayor de los secretos. Al contrario que el canciller alemán, el  socialdemócrata Olaf Scholz, que gobierna en coalición con Verdes y liberales, que anunció el giro de 180 grados en la política alemana hacia Rusia un domingo ante el Bundestag, Sánchez no consultó a sus socios de Gobierno ni a la oposición ni todavía ha dado la cara en el Congreso. Tampoco informó, aseguran diplomáticos argelinos, a Argelia, un país clave en la ecuación de nuestras relaciones con el Magreb y suministrador del 40% del gas que consumimos, ni tan siquiera a la Unión Europea, y al tiempo permitió que fuese un comunicado del Gobierno de Marruecos el que informase en primer lugar a los españoles del cambio de posición de Madrid. Sánchez no solo ha despreciado el respeto a las formas democráticas, claves en una democracia, sino que además no parece que esta manera de operar entrañe una visión estratégica, a largo plazo, de un problema histórico con Marruecos.

Ahora España ha abierto una crisis con Argel sin que esté nada claro que se haya cerrado la de Marruecos,

El resultado es que ahora España ha abierto una crisis con Argel sin que esté nada claro que se haya cerrado la de Marruecos, dadas las importantes y sutiles diferencias  que existen en los comunicados de Madrid y Rabat. El Gobierno de Sánchez pretende que a partir de ahora Marruecos respete la soberanía de Ceuta y Melilla, que renuncie a la ampliación de la zona económica exclusiva hacia aguas de Canarias, que ponga fin al bloqueo de las dos ciudades españolas del norte de África, cuyas aduanas están cerradas desde el inicio de la pandemia y que controle el flujo migratorio, pero nada de todo eso está por escrito.

Argelia emitió este domingo un durísimo comunicado denunciando la «traición» de España al pueblo saharaui y a la legalidad internacional con un nuevo gesto de sumisión ante Marruecos y retiró de inmediato a Said Moussa, su embajador en Madrid.  Por el contrario, su homóloga marroquí, Karima Banyaich, se ha reincorporado a su cargo, que había abandonado el pasado mayo en protesta por la acogida en un hospital de Logroño del líder del Polisario, Brahim Ghali.

Parece que Moncloa ha valorado más el hecho de que la guerra de Ucrania concentrara la atención del público para tomar una decisión polémica en lo «oscurito»

El momento elegido para este giro diplomático por el presidente español tampoco es el más oportuno. Parece que Moncloa ha valorado más el hecho de que la guerra de Ucrania concentrara la atención del público para tomar una decisión polémica en lo «oscurito», como se dice en México,  y olvidado algo mucho más importante como es saltarse el derecho internacional y las resoluciones de la ONU cuando el presidente Vladímir Putin ha desencadenado  una brutal campaña de destrucción invadiendo la soberanía de un país independiente. 

La histórica y consensuada posición española a favor de un referéndum de autodeterminación del pueblo saharaui  en el marco de la ONU fue socavada desde el momento en que el presidente Donald Trump, en diciembre de 2020, poco antes de abandonar la Casa Blanca, reconoció la soberanía marroquí sobre el Sáhara. A esa iniciativa siguió el reconocimiento de Israel por Marruecos, que se ha sustanciado en un espectacular apoyo militar y de inteligencia israelí, y más recientemente cuando Alemania y Francia, principal defensor de Rabat en la Unión Europea, aceptaron la oferta marroquí de autonomía para elSáhara.

Queda por ver que la decisión de Sánchez sea un golpe de audacia que produzca resultados tangibles o el principio de otras cesiones como podría ser un próximo reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el territorio. El tiempo lo dirá. Por ahora puede interpretarse como un torpeza que, entre otras cosas, no ha tenido en cuenta ni el propio programa electoral del PSOE de 2019 ni las extendidas simpatías que tiene la causa  saharaui en la sociedad española y que hace aún más patente la insostenibilidad de la coalición que le mantiene al frente del Gobierno. Sánchez debe una explicación a los españoles y la debe dar ya.

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