Aumentan las sospechas sobre Palantir mientras estrecha sus relaciones con España
El gigante del análisis de datos intensifica su presencia con un discurso basado en la IA como arma absoluta

Sede de Palantir Technologies en Tokio, Japón. | Taidgh Barron (ZP)
Palantir Technologies (PLTR), la empresa estadounidense especializada en análisis masivo de datos para inteligencia artificial y defensa, se ha convertido en el centro de una creciente polémica internacional. Fundada en 2003 en Silicon Valley, su tecnología se ha integrado en operaciones militares y de seguridad. Sin embargo, bajo el liderazgo de Alex Karp y Peter Thiel, su poder ha puesto sobre la mesa los límites éticos de la inteligencia artificial. En paralelo, ha estrechado sus vínculos con España, tanto en el ámbito institucional como financiero.
La controversia ha estallado tras la publicación de un manifiesto ideológico por parte de su CEO, Alex Karp, difundido en la red social X el pasado 18 de abril de 2026. El documento ha defendido una visión del mundo basada en la supremacía tecnológica y militar como único camino para proteger a Occidente. Esto ha generado una intensa ola de críticas por su tono «tecnofascista», lo que puede representar una amenaza que prioriza el control digital de empresas privadas.
En este contexto, España ha reforzado su relación con la compañía. El Ministerio de Defensa ha consolidado contratos estratégicos, mientras grandes bancos han aumentado su exposición a la firma. Hasta ahora, la inversión pública directa de España a la multinacional se situó en 2023 en 16,5 millones de euros. Actualmente, Palantir crece con fuerza en bolsa, tras alcanzar máximos históricos hasta la fecha, con un porcentaje de subida del 834,05%.
Una tecnología clave pero inquietante
El negocio de Palantir consiste en integrar enormes volúmenes de datos —militares, financieros o personales— para facilitar la toma de decisiones en tiempo real. Actualmente cuenta con tres plataformas: Gotham, que maneja defensa para prevenir ataques o gestionar conflictos, como el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS). Para mejorar la eficiencia y rentabilidad de las empresas, Palantir Foundry, que está presente en compañías como Airbus o Ferrari. Y la más nueva, Artificial Intelligence Platform (AIP), que a través de los Grandes Modelos de Lenguaje (LLMs) puede actuar en operaciones empresariales.
A fecha de hoy, Palantir presenta numerosas denuncias por el nivel de acceso a datos que posee, identificándola como una extensión de los Estados. En Reino Unido, el colectivo Good Law Project ha impulsado acciones legales contra el contrato de 330 millones de libras (unos 380 millones de euros al cambio) con el sistema público de salud NHS, exigiendo acceso a informes y cuestionando la capacidad de la empresa para gestionar datos médicos sensibles. Por el mismo camino, en informes de 2025, Amnistía Internacional señaló a la compañía por su posible implicación en violaciones de derechos humanos. En Estados Unidos, grupos como American Oversight han presentado demandas contra agencias federales como CDC (Centers for Disease Control and Prevention) para clarificar el uso de datos personales. Incluso, gobiernos como el Ejército suizo han descartado su tecnología por temor al acceso de datos, lo que ha alimentado el debate político europeo.
El tuit del escándalo
La polémica más reciente ha tenido su origen en un manifiesto de 22 puntos publicado por la compañía en la plataforma X. El texto, basado en el libro La República Tecnológica de Alex Karp, ha defendido que Silicon Valley debe centrarse en desarrollar tecnologías militares para garantizar la hegemonía occidental. El documento ha cuestionado ciertas culturas, lo que ha sido interpretado como un mensaje xenófobo.
Los tres puntos más criticados fueron la jerarquía cultural, lo que le costó acusaciones de supremacismo tecnológico. El fin del debate ético, que critica la neutralidad de los ingenieros de Silicon Valley y la inteligencia artificial como arma absoluta para lograr la paz mundial, abandonando los tratados diplomáticos.
España en el punto de mira
España se ha convertido en uno de los socios clave de la compañía en Europa. Entre 2022 y 2023 comenzó un contrato de prueba de 256.000 euros para testar la plataforma Gotham en el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS). En 2026, la inversión se ha consolidado en torno a los 20 millones de euros, mientras que la filial Palantir Technologies Spain SL ha disparado la facturación en Madrid, que colabora con empresas nacionales como Indra.
A través de la ya mencionada plataforma Foundry Palantir, opera en el sector aeroespacial español. Al mismo tiempo, entidades como Santander o BBVA mantienen relación por medio de inversiones. Esta expansión ha colocado a España en el punto de mira por la privacidad. Sin embargo, el pasado 17 de febrero, en el Boletín Oficial de las Cortes Generales, el grupo parlamentario Sumar denunció que «la UE debe reformular sus políticas tecnológicas en materia de defensa y seguridad digital ante las amenazas explícitas de Palantir Technologies y otras corporaciones del complejo industrial-militar del Pentágono que dominan el mercado y mantienen una posición hegemónica económica y políticamente».
Impacto en la bolsa
El 23 de septiembre de 2024, la compañía entró oficialmente en el índice S&P 500 (Standard & Poor’s 500); cotizaba tan solo 15,33 dólares (13,08 euros al cambio). Desde entonces, su revalorización ha alcanzado, a 27 de abril de 2026, los 143,19 dólares (122,13 euros al cambio), lo que supone un crecimiento del 834,05%. Este hito ha consolidado a Palantir como un gigante de la inteligencia artificial, con una capitalización que ya supera los 320.000 millones de dólares (272.930 millones de euros al cambio).
Su capacidad para procesar datos y anticipar escenarios le ha asegurado un crecimiento. Sin embargo, ese mismo poder ha abierto un debate sobre sus límites. España, al reforzar su relación con la compañía, se sitúa en el centro de la discusión.
