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Economía

Las inversiones rusas en España se duplican en los dos últimos años

La presencia económica del país eslavo es todavía inferior a la de antes de la guerra, pero ha empezado a remontar

Las inversiones rusas en España se duplican en los dos últimos años

Una cafetería cerca del Kremlin en Moscú el pasado 16 de abril. | Reuters

La inversión de Rusia en España se ha disparado un 97% en los últimos dos años, situándose todavía muy por debajo de los niveles previos a la guerra, pero mostrando una clara remontada. La inversión extranjera directa bruta, excluyendo las entidades de tenencia de valores extranjeros (ETVE) —figura societaria que permite realizar inversiones internacionales sin tener que tributar por los dividendos y las ganancias o plusvalías de las participaciones accionariales— ascendió a 29,35 millones de euros en 2025, prácticamente el doble que dos años atrás (14,9 millones), pero muy por detrás de los principales inversores en nuestro país: EEUU lidera con 10.008,95 millones, seguido de Francia, Reino Unido, Alemania, Canadá, Bélgica, México y Singapur. Rusia estaría incluso detrás de Ucrania (302,04 millones).

El año en que la federación euroasiática movilizó más capital en nuestro país fue 2021, con la llegada de 941,33 millones de euros. En 2022, año de inicio de la invasión, la cantidad se desplomó hasta los 60,49 millones. Siguió cayendo en el ejercicio siguiente, quedándose en 14,9 millones de euros. En 2024 repuntó hasta los 38,31 millones, por encima del nivel actual; superior al registrado en el periodo comprendido entre 2007 y 2010, justo antes de una década marcada por una trayectoria ascendente con vínculos cada vez más estrechos entre ambas economías, sobre todo en sectores como el turismo, el inmobiliario o la energía.

Estos datos, elaborados por la Secretaría de Estado de Comercio, pueden no reflejar la magnitud real de las inversiones a partir de la invasión rusa de Ucrania, ya que, con la llegada de sanciones económicas occidentales, algunas empresas y ciudadanos rusos han vehiculado sus negocios a través de intermediarios u otros subterfugios para eludir obstáculos administrativos, mientras que otros se valen de la doble nacionalidad, recurriendo a pasaportes chipriotas, israelíes o turcos a la hora de hacer negocios en países europeos como España. Antes de que el Gobierno de Pedro Sánchez pusiese fin a las golden visa, los nacionales chinos y rusos eran los más beneficiados por este mecanismo, obteniendo entre ambos más de 3.800 visados dorados y 10.220 autorizaciones de residencia por inversión.

Por provincias, en 2025 los destinos preferentes de esta lluvia de rublos fueron: Valencia (14,98 millones de euros), Gerona (7,66 millones), Barcelona (4,02 millones), Alicante (2,08 millones) y Málaga, donde recaló medio millón de euros. Teniendo en cuenta que todas las operaciones se atribuyeron a personas físicas, que fueron a parar a zonas del litoral mediterráneo y que el sector predominante fue el ladrillo, lo más probable es que la adquisición de viviendas concentrase buena parte de este flujo el año pasado, especialmente teniendo en cuenta que algunos puntos de la Costa Brava y la Costa Blanca cuentan con nutridas comunidades de la clase alta rusa con un peso significativo en los mercados inmobiliarios locales.

Las actividades inmobiliarias acapararon 24,23 millones de euros procedentes de la federación euroasiática en 2025, muy por delante de las actividades cinematográficas, de vídeo y programación de televisión, grabación de sonido y edición multimedia (2,97 millones). Además, constan 2,08 millones de euros correspondientes a una operación de financiación intragrupo en el ámbito de la construcción en Alicante. En el primer trimestre del año, llegaron 561.640 euros, cifra que ascendió en los siguientes tres meses hasta los 7,77 millones. El tercer trimestre fue el más intenso en la llegada de capital ruso, con 19,94 millones, y en el último aterrizaron otros 1,07 millones.

La guerra de Ucrania ha acabado con el flujo inverso —la apuesta de empresas españolas en territorio ruso—. 2007 fue el ejercicio de mayor presencia de dinero patrio en la federación: 335,14 millones de euros de inversión bruta. Para 2021 ya se había reducido hasta los 33,88 millones. Tras una desinversión de 302,2 millones en los dos primeros años de conflicto, el envío de capital a la nación eslava lleva tres años siendo nulo. Aunque compañías nacionales como Inditex tenían una presencia destacada en el país, se retiraron tras la invasión. Sin embargo, Moscú ha abierto la puerta al regreso de firmas occidentales, algunas de las cuales ya se preparan para volver, aunque en condiciones menos favorables a las anteriores, en la medida en que el régimen de Putin ha intensificado su control sobre la población y la economía desde el inicio de la contienda bélica.

A pesar de que, formalmente, las relaciones económicas están rotas, en la práctica sigue existiendo interacción entre ambos países. Más allá de las operaciones inmobiliarias, los negocios energéticos están lejos de desaparecer: España ha comprado gas natural licuado —por ahora exento de las sanciones económicas de Bruselas— y otros combustibles minerales a Rusia por 12.300 millones desde el inicio de la invasión de Ucrania. Además, se ha seguido adquiriendo petróleo de la Federación —por valor de 92 millones de euros en el último año— a través de intermediarios turcos para eludir el veto de la UE.

Asimismo, Naturgy tiene compromisos contractuales para la compra de gas ruso valorados en 10.945 millones de euros, que podrían verse afectados por la prohibición de importaciones aprobada por la Comisión Europea. En particular, está comprometida la llegada de 2,5 millones de toneladas al año a precios variables hasta 2041, suministrados por Yamal LNG, participada mayoritariamente por Novatek —cuyo exdirectivo Sergey Protosenya apareció muerto en extrañas circunstancias junto a su mujer y a su hija en su villa de Lloret de Mar (Gerona) semanas después de la invasión—. Según Economía Digital, Repsol, que también tiene tratos con la misma firma, busca soluciones para poder garantizar el cumplimiento a largo plazo.

Rusia ha manifestado su disposición a dar continuidad a estos acuerdos, aunque en principio la norma de la UE obliga a deshacerse de ellos antes de enero de 2027. «Rusia ha demostrado que es un socio económico fiable que siempre cumple con los compromisos adquiridos. De la misma manera, los operadores económicos rusos cumplen con los contratos y acuerdos firmados con sus socios extranjeros, incluyendo los de los países que se han mostrado no amistosos. Por eso, ahora no veo ninguna premisa para que el contrato a largo plazo entre Novatek y Naturgy sea revisado», señaló el embajador en España, Yuri Klimenko, hace dos años en una entrevista para THE OBJECTIVE.

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