The Objective
Tecnología

Springfield Echelon, la pistola que jubila a la veterana HK del Cuerpo Nacional de Policía

La opción más barata de las tres no desmerece un buen producto diseñado en Estados Unidos y fabricado en Croacia

Springfield Echelon, la pistola que jubila a la veterana HK del Cuerpo Nacional de Policía

La Springfield Echelon 4.0 FC MS. | Springfield Armoury

Tiene nombre de pueblo de Los Simpson, pero es un arma de fuego. Aunque su apellido es norteamericano, se fabrica en Croacia bajo licencia, en suelo europeo, libre de aranceles y sin costes extra ni nada oculto. Ya se está distribuyendo; a finales de año, 6.080 agentes del Cuerpo Nacional de Policía llevarán una nueva pistola colgada de su cinturón, y se llama Springfield Armory Echelon 4.0 FC MS.

El año del cambio. Esta frase, que bien podría encajar en un eslogan electoral, es la pauta que va a marcar este 2026 como el de la jubilación de la veterana Heckler & Koch que portan los alrededor de 80.000 miembros de la Policía Nacional. Las primeras adquisiciones fueron aprobadas el pasado 3 de diciembre, no sin cierta polémica. No se eligió la mejor opción técnica, sino la más barata, tal y como expusieron los sindicatos relacionados.

La Heckler & Koch USP Compact alemana, de uso regular desde hace dos décadas, empieza a quedar obsoleta ante el avance de los materiales y el diseño. Se le ha buscado recambio, y la elegida fue la citada Springfield Echelon, una semiautomática del calibre 9 × 19 milímetros. El contrato, adjudicado por 2.419.652,52 euros, apunta a un precio unitario sin impuestos de 328 euros. Sus dos contrincantes más claros en el concurso eran más costosos: la Glock 45 se ofrecía a cambio de 499 euros y la Heckler & Koch SFP9 OR se iba a los 722. Otras tres marcas ofertantes no aprobaron las pruebas de idoneidad técnica.

El debate expuesto por JUPOL, sindicato mayoritario en el cuerpo, no era de orden financiero, sino técnico. La Echelon sale por menos de la mitad que la finalista alemana, la Heckler & Koch, que fue la mejor valorada. Los cinco funcionarios especialistas que evaluaron las tres armas finalistas le dieron 82,64 puntos sobre 100, y venció en puntería, ergonomía y manipulación con guantes. La Glock 45 quedó segunda, con 81. La Echelon cerró el podio con 79,72, con una valoración algo justa en un apartado muy concreto: funcionamiento con guantes. Esto es algo que no van a agradecer los agentes en el turno de noche en los inviernos de lugares como Valladolid, Cuenca o Granada.

Las seis pistolas presentadas tuvieron que superar el pliego de prescripciones técnicas, con requerimientos muy estrictos: capacidad mínima de diecisiete cartuchos, corredera preparada para óptica de punto rojo, estriado frontal, aleta de seguro manual —exigencia política, no técnica— y compatibilidad con munición estándar. A eso se sumaron los ensayos de laboratorio en la División Económica y Técnica: resistencia a fuego sostenido, intercambiabilidad de piezas, funcionamiento a temperaturas extremas y precisión a distancias de servicio.

Imagen de dos agentes del GEO. | @Policia

Superado el corte mecánico, los cinco funcionarios de la sección de Armamento y Tiro entraron en escena. Se sopesaron los elementos de puntería y encaramiento, ergonomía y manipulación del arma, funcionamiento con y sin guantes, operaciones con funda y portacargadores y manipulación del seguro manual. Sobre veinticinco puntos posibles, las tres finalistas quedaron a menos de un punto de diferencia. Lo que terminó por decantar la balanza, por mandato de la Ley de Contratos del Sector Público, fue el sobre cerrado con la oferta económica.

Lo que recibirán los agentes es una pistola de diseño bastante más moderno que la USP Compact. La Echelon fue diseñada en Estados Unidos y se fabrica en Karlovac, Croacia. La compañía tiene un origen bastante singular. Sus primeros prototipos salieron de garajes y sótanos durante la Guerra de los Balcanes en los noventa. De aquellas armas casi artesanales han pasado en tres décadas a fabricar para los marines estadounidenses y ahora para la Policía Nacional española.

Los cambios de diseño y filosofía con respecto a la HK se notarán desde el primer disparo. La venerable USP Compact funciona con martillo de doble y simple acción: el primer tiro pesa más en el dedo que los siguientes, y el usuario tiene que entrenar dos sensaciones distintas en el disparador. La Echelon es de aguja lanzada, simple acción, con un peso constante en el gatillo de 2,2 kilogramos en cada detonación. Menos piezas, menos averías, mismo gesto siempre, mayor consistencia. Es hacia donde tiende toda la industria desde hace años.

A eso se suma un detalle pequeño, pero valioso: el disparador está dispuesto en ángulo recto, ya no curvo. Con ello, la distancia que el dedo debe desplazar sobre el gatillo para volver a hacer fuego es casi la mitad que la de la HK. En la práctica, significa secuencias de tiro más rápidas y más controlables bajo estrés, una ayuda extra para una doctrina en la que solo se desenfunda cuando ya no hay alternativa.

Pero la pieza que distingue a la Echelon de cualquier pistola policial española anterior está oculta bajo el armazón. El chasis de acero que aloja todo el mecanismo de disparo y los seguros está construido en un único bloque. Toda la parte técnica está cubierta por un armazón de polímeros que genera la sección ergonómica. Si un agente daña la culata, no se da de baja la pistola: se extrae el chasis como una pieza de Lego y se encaja en una empuñadura nueva.

Esa modularidad permite algo que la USP Compact no contemplaba. Las empuñaduras vienen en tres tamaños —pequeño, mediano y grande— para adaptar el arma a manos diversas. En un cuerpo con cerca de 80.000 agentes, hombres y mujeres de complexiones muy distintas, el ajuste es relevante; no todos tienen las manos de un jugador de la ACB. Los controles son por completo ambidiestros, otro detalle que la HK no resolvía con elegancia.

Accesorios de todo tipo

La corredera incorpora un sistema de anclajes que permite montar más de treinta modelos de visor de punto rojo de forma directa sobre el acero, sin piezas adaptadoras. El carril inferior es ahora un raíl de accesorios Picatinny estándar, frente al propietario de la USP Compact. Esto abre la puerta a cualquier tipo de linterna o láser comercial, sin adaptadores ni procedentes de un solo proveedor, por norma general, más caros.

Hay un pero expuesto por sus futuros usuarios. La Echelon que recibirá la Policía Nacional monta un seguro de aleta manual, mecanismo que la mayoría de pistolas policiales han eliminado en armas de aguja lanzada con seguros internos automáticos. Es una concesión a la cultura del cuerpo, no una exigencia técnica.

Una modernización necesaria

Lo que llega a la cintura de los agentes españoles es, pese a todo, una plataforma del siglo XXI en sustitución de un diseño de 1996. Más capacidad, mejor ergonomía, una modularidad real y óptica integrada. El precio fue el más bajo y no fue la preferida de los técnicos; sin embargo, será el uso diario el que diga si la nueva arma reglamentaria es capaz de ofrecer la misma fiabilidad que ha demostrado la veterana HK durante casi veinte años. De momento, lo único confirmado es que el ahorro está en el pliego. Lo demás tendrá que demostrarlo en la calle.

En Springfield, el pueblo de Los Simpson, el jefe Wiggum y sus agentes, Lou y Eddie, aún llevan un revólver de seis balas, un Smith & Wesson. Es un chiste visual: en el departamento de Springfield no se han enterado de que el mundo ha cambiado. En el CNP, sí.

Publicidad