THE OBJECTIVE
Cultura

Richard Linklater y las zonas grises del cine

THE OBJECTIVE conversa en el director de visita en Barcelona para presentar su nueva película ‘Hit Man’

Richard Linklater y las zonas grises del cine

Imagen de una escena de la película. | AGC Studios, Barnstorm Productions

Ha pasado por Barcelona el cineasta estadounidense Richard Linklater (Houston, Texas, 1960) por dos motivos: para recibir el Premio de Honor del BCN Film Fest a su carrera y para presentar su último largometraje, Hit Man: Asesino por casualidad. Durante esta estancia barcelonesa, THE OBJECTIVE ha conversado con él.

Lo del premio es muy merecido, porque en su ecléctica trayectoria acumula un buen número de películas relevantes, como la conocida como trilogía del Antes de: Antes del amanecer, Antes del atardecer y Antes del anochecer, y hay prevista en un futuro una cuarta entrega. En ella Ethan Hawke y July Delpy interpretan a dos personas que van reencontrándose en diversas ciudades y momentos de sus vidas. También destaca ese reto que fue Boyhood, rodada a lo largo de 12 años para contar sin trampa ni cartón el tránsito de la infancia a la juventud de su protagonista. O esos dos documentos generacionales que son Movida del 76 (ambientada en un instituto y una de las cintas favoritas de Tarantino) y Todos quieren algo (una suerte de prolongación en una universidad). Sin duda, el paso del tiempo es uno de los temas centrales en su obra, a lo que el cineasta matiza: «El tiempo es importante en el cine en general, no solo en el mío. El cine construye ficciones manipulando el tiempo, del mismo modo que el escultor esculpe utilizando la piedra».

También ha trabajado -como Tim Burton y Wes Anderson- en el terreno de la animación con las estupendas Una mirada a la oscuridad y Apolo 10 ½., esta última con muchos elementos autobiográficos sobre su infancia en Houston en los años sesenta y setenta, cuando la ciudad se vinculó con la carrera espacial. «Siempre me ha interesado la animación. Me da mucho juego para contar las historias de otra forma, me abre nuevas posibilidades expresivas».

En cuanto a su nuevo largometraje, Hit Man, es una comedia negra que tiene la particularidad de partir de una historia real, la de un tipo llamado Gary Johnson, un veterano de Vietnam que daba clases de filosofía y psicología en la universidad. Pero ese discreto profesor tenía una doble vida, porque colaboraba con la policía simulando ser un asesino a sueldo. Se citaba con gente común y corriente que lo quería contratar para liquidar a alguien, los grababa hasta que se incriminaban y ayudaba a meterlos en la cárcel. Hasta aquí la historia real, porque en la película una de sus potenciales clientes es una bellísima mujer que quiere acabar con su marido maltratador. Él se enamora y evita que sea detenida, ella se enamora del sicario al que interpreta, no del pacífico profesor, y a partir de aquí todo se lía.

La propuesta parte -como Bernie, otra comedia negra y criminal que rodó en 2011- de un artículo del periodista especializado en true crime Skip Hollandsworth. El guion lo ha coescrito con el protagonista de la cinta, Glen Powell, con el que ya había trabajado en Todos queremos algo. Powell se lo pasa en grande con la sucesión de disfraces que utiliza el supuesto asesino a sueldo. Sobre la posibilidad de cambiar de identidad, Linklater asegura que «si pudiera, a mí también me gustaría cambiar un poco mi personalidad, inventarme otro yo».

Cartel de la película. | AGC StudiosBarnstorm Productions

«El cine no es una entidad moral. Es narración, cuenta historias. No tiene por qué moralizar»

A través de este personaje con una doble vida, el cineasta habla de la identidad, de quiénes somos, quiénes nos gustaría ser y quiénes podríamos llegar a ser en determinadas circunstancias. Lo hace en tono de comedia, sin que eso suponga quedarse en la superficialidad. Y es que como comenta el director: «La vida real tiende a ser aburrida. La ficción o tomar la identidad de otro permiten saltarse ese aburrimiento. Ahí es donde empieza lo interesante, ahí es donde empieza la narración cinematográfica. El mundo real se basa en un contrato social para vivir seguros y tranquilos. Eso es aburrido, es lo anormal, lo insólito, lo que resulta interesante en la ficción».

En estos tiempos de corrección política, la película contiene una asilvestrada amoralidad, ya que el espectador acaba empatizando con unos personajes que cometen un crimen. Defiende el director que «el cine no es una entidad moral. Es narración, cuenta historias. No tiene por qué moralizar, puede jugar con las zonas de grises. Se puede narrar una historia criminal como esta en tono de comedia negra y disparatada».

Una de las cosas que fascinó a Linklater es el mito popular de que existen asesinos a sueldo a los que uno puede contratar por teléfono. «Cuando la estrenamos en el Festival de Venecia, había cuatro películas sobre asesinos a sueldo. Las otras no eran comedias, sino thrillers o dramas. Por supuesto que existen sicarios de las mafias y este tipo de cosas, pero lo de un asesino profesional al que uno contrata quedando con él en un café es un puro mito. Y como el cine crea mitos, por eso hay muchos largometrajes sobre asesinos a sueldo, que por otro lado me encantan».

La realidad es mucho más vulgar. El director tuvo acceso a las grabaciones de las encerronas que Gary Johnson tendía a las personas que querían contratar a un asesino: «Me sorprendió el patetismo de esa gente, su falta de contacto con la realidad. Desde la señora rica que citaba al supuesto asesino en un hotel del lujo hasta el modesto currante que lo citaba en un bar cutre».

Imagen de una escena de la película. | AGC Studios, Barnstorm Productions

«Finales de los cincuenta y principios de los sesenta fue una época mágica»

Linklater llegó a conocer al verdadero Gary Johnson, cuyo nombre no se cambia en la película. ¿Se lo tomó bien, se mostró dispuesto a colaborar? «Gary Johnson es una de las personas más singulares y extraordinarias con que me he encontrado en mi vida. Cuando lo conocí se había hecho budista y se lo tomaba todo con mucha filosofía. No puso ningún problema a que lo convirtiéramos en personaje y nos inventáramos parte de su historia. Por desgracia, falleció un tiempo antes del estreno, parece que por complicaciones por haber estado expuesto en Vietnam al agente naranja». Al final de la cinta se lo homenajea con varias fotografías del verdadero Gary.

En cuanto a sus proyectos, el cineasta lleva ya tiempo enfrascado en uno que, como Boyhood, pretende captar de forma realista el paso del tiempo y lleva el reto un poco más allá. Se titulará Merrily We Roll Along y es una adaptación del musical de Stephen Sondheim y George Furth. «De momento llevamos rodados tres de los nueve episodios de que se compone. La película completa no se verá hasta dentro de 17 años».

Habrá que esperar menos para ver su largometraje francés, titulado Nouvelle Vague. De hecho, llegó a Barcelona procedente de París, donde acababa de concluir la filmación. La cinta quiere ser un homenaje al cine y se centra en la época en que se rodó Al final de la escapada de Godard. «Finales de los cincuenta y principios de los sesenta fue una época mágica, no solo en Francia. Me gusta hacer películas sobre escenarios y personajes que me entusiasman y esta es mi cinta sobre la obsesión por el cine». Entre tanto, Hit Man se estrenará el 7 de junio en España. Si me permiten un consejo: no se la pierdan, es un derroche de humor e inteligencia.

Publicidad
MyTO

Crea tu cuenta en The Objective

Mostrar contraseña
Mostrar contraseña

Recupera tu contraseña

Ingresa el correo electrónico con el que te registraste en The Objective

L M M J V S D