¿Tomará nota Florentino?
«No he encontrado un solo interlocutor que no haya criticado a Florentino desde que convocó elecciones»

El presidente del Real Madrid, Florentino Pérez. | Juanjo Martín (EFE)
La victoria de Florentino Pérez tiene mérito. No se arrebaten: me explico. En la vida política, una campaña como la que ha realizado el renovado presidente del Real Madrid suele conducir a la derrota. Incluso a la derrota clamorosa. Se ha sobrepuesto a su equivocación inicial. Se lo ha merecido por su gestión durante tantos años. Durante todos estos días no me he encontrado un solo interlocutor que no haya criticado la actuación de Florentino desde que, inopinadamente, convocó elecciones hasta prácticamente la última jornada de su exposición pública. Una serie de acciones sin precedentes en él; ¿eso explica lo mal que lo ha hecho?
Seguramente no. Si se hubiera dejado aconsejar, habría dado un giro copernicano a su oposición al aspirante, un personaje aún sin cocer que ha cometido dos pifias descomunales: anunciar a Klopp como próximo presidente del club y presentar al noruego Haaland como la gran estrella de sus fichajes. En estas lides o los tienes atados o mejor te callas. Y Riquelme, más verde que una lechuga, se ha marcado un farol que nadie le ha comprado, no ha alumbrado un triunfo con tan poco bagaje. Las cercanías del renovado presidente se daban por contentas con un 70-30. Se han cumplido los pronósticos y los han superado. Florentino se ha mantenido y Riquelme no ha llegado: esa es la conclusión.
El presidente ha recibido un medido voto de castigo, más corto, sin embargo, de lo que amenazaban los primeros sondeos. En corto y derecho: ¿para qué le valdrá a Pérez el triunfo?, ¿para qué le servirá a Riquelme su fiasco agridulce? Lo diré: el renacido presidente debe tomar nota, y como primera labor, recomponer el grupo de sus colaboradores que hasta ahora mismo ya no pintaban nada en favor de un individuo, de naturaleza marroquí, Anas Laghrari, al que Florentino le tiene literalmente «por el hijo que nunca ha podido tener». En el otro flanco, Riquelme ya está vendiendo que se reserva para próximas convocatorias; ni se puede fardar, ni se puede mentir en campaña, que lo sepa. Esto le ha azotado en el lomo. El Madrid deshojado de esta campaña (nada en fútbol, nada en baloncesto) necesita una revolución total. ¿Tomará nota Florentino? No es tonto. Otra cosa es que sea humilde.
