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Economía

Antonio Garamendi: «Los empresarios somos la solución y no el problema de España»

Conversamos con el presidente de la CEOE, reelegido recientemente, sobre la relación entre el Gobierno de Pedro Sánchez y la patronal española

El patrón de patronos tiene perfectamente estudiado el tono conciliador con el que pretende expresar sus opiniones y las que emite en nombre de la CEOE, pero no elude la respuesta contundente cuando se le menciona el señalamiento del empresario Juan Roig, dueño de Mercadona, por parte de la ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra. «Inadmisible», «peligroso» o injusto» son las primeras palabras que le vienen a los labios a Antonio Garamendi, quien aboga por una buena relación entre el Gobierno y la CEOE y rechaza a quienes arremeten contra los empresarios porque creen que eso «les da algún voto». Este empresario de Getxo (Vizcaya) se manifiesta escéptico con respecto al Pacto de Rentas y alarmado por el futuro del sistema público de pensiones, del que afirma que «hace aguas».

P.- ¿Qué retos aspira a conseguir cuando termine su mandato en la CEOE?

R.- Me gustaría que todo se arregle desde el punto de vista de la economía, la vida de los españoles y de las empresas.  Pero si nos centramos en la CEOE, los retos pendientes son la modernización de las empresas y la explicación ante la sociedad de quiénes somos los empresarios, que somos personas como el que más, que levantamos y cerramos las persianas por la mañana y por la noche. Los empresarios somos la gran solución y no el gran problema de España.

Ione Belarra -Juan Roig: «Me parece inadmisible, peligroso e injusto señalar así a los empresarios de este país»

P.- ¿Lo dice en defensa de la figura del empresario Juan Roig, al que señaló la ministra Ione Belarra porque, según ella, ha aprovechado la crisis para «hacerse de oro» y «llenarse los bolsillos»?

R.- Me parece inadmisible, peligroso e injusto que se señale de esa manera a las empresas y a los empresarios de este país. Que se les quiera culpar de todos los problemas. Venimos pidiendo desde la CEOE, y yo mismo desde hace mucho tiempo, que paren estos ataques. Esto es lo que advertía cuando hace un año citaba a Bertolt Brecht. Porque si algo es necesario en un país como el nuestro para que la economía fluya es que haya estabilidad política e institucional, que es lo que garantiza la convivencia.

P.- ¿Están ustedes trabajando en pro de esa estabilidad política e institucional?

R.- Desde el punto de vista interno, nosotros tenemos que seguir trabajando con independencia y sentido de Estado. Yo a veces comento cosas que pueden gustar o no, pero si las digo en nombre de la CEOE es porque pensamos que son buenas para España y lo hacemos con lealtad institucional. Las formas son muy importantes. El respeto a las instituciones es la base de la democracia y a veces vivimos cosas que no son el mejor ejemplo.

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P.- ¿Cree que la situación política y la crispación en España desincentivan la inversión?

R. Podría mejorar, desde luego. Todos estamos viendo un proceso de radicalización en la política, que no es bueno. La economía se siente cómoda en la divergencia, pero dentro de la moderación. Se ha demostrado que los últimos 45 años han sido los más potentes de este país, en los que ha habido alternancia en los gobiernos, que es buena, pero siempre dentro de espacios de entendimiento y respetando las ideas de cada uno.

«Alguno piensa que le da algún voto decir que los empresarios somos muy malos»

P.- ¿Cree que se está dando una mala imagen de los empresarios españoles? ¿Que se les está pintando con cuernos y rabo, injustamente?

R.- Es un error, pero también pienso que ya nadie se cree esos ataques tan extremos… El empresario está en la calle. Hay intereses para decir que somos muy malos porque alguno piensa que le da algún voto.

P.- ¿Hay intereses en el Gobierno o en una parte del mismo por trasladar esa imagen de los empresarios? ¿En provocar una ruptura con la CEOE?

R.- No voy a ir mucho más allá… Este es el Gobierno que los ciudadanos han elegido. Cuando recibimos algún zasca, lo contestamos, pero nosotros tenemos que seguir trabajando con el Gobierno que esté… Yo no elijo al Gobierno. Lo hacen los españoles. Y si no les gusta, que vayan a votar cuando hay elecciones. Pero la CEOE seguirá trabajando con el Gobierno, sea cual sea su facción política. Esa es la democracia.

«Romper los lazos entre la CEOE y el Gobierno sería muy malo para España»

P.- A pesar de algún zasca de última hora que le dio la vicepresidenta Yolanda Díaz, ¿las relaciones entre Gobierno y la CEOE son buenas?

R.- Nuestra obligación es que sean buenas. Las empresas necesitan interlocución con el Gobierno y decir públicamente lo que queremos y no queremos. Para eso está la CEOE. Romper los lazos entre el Gobierno y la CEOE sería muy malo para España.

«Feijóo me parece un hombre muy serio y muy válido»

P.- ¿Cómo son las relaciones con el PP?

R.- Muy buenas. Yo no tengo ningún problema en decir que el presidente del PP (Alberto Núñez Feijóo) me parece un hombre muy serio, muy válido, que ha sido presidente de una comunidad autónoma y ha sido buen presidente… Lo digo porque tan bueno es hablar del Gobierno como de la oposición. Creo sinceramente que sería muy bueno para España y para los españoles que hubiera mucho más diálogo entre los dos partidos. Eso sería lo ideal y lo que siempre fue. Hay que tejer muchas complicidades entre PP y PSOE porque hay muchos temas de Estado donde España se la juega, y los dos partidos llamados a gobernar y a ser la alternancia deberían mantener un diálogo y una complicidad. Y creo que la mayoría de los españoles lo piensa así.

Antonio Garamendi y Esther Jaén. | Víctor Ubiña

P.- ¿Le parece tan serio y válido Pedro Sánchez como Feijóo?

R.- Es el presidente del Gobierno y yo le tengo que tener todo el respeto del mundo, como a los ministros.

«El pacto de rentas está vacío de contenido»

P.- Los sindicatos, con el apoyo del Gobierno y en concreto de la vicepresidenta Yolanda Díaz, reclaman un aumento salarial acordado con la CEOE y le señalan como responsable de no alcanzarlo…

R.- Repetir muchas veces una cosa para acabar convenciendo a la gente de que lo que dices es cierto es una técnica de comunicación antigua. Ahora se habla mucho del pacto de rentas que aseguran que debería alcanzarse. Para empezar, el pacto de rentas es algo más grande de lo que se está hablando. Habría que hablar de las pensiones, de los funcionarios, pero lo ha decidido unilateralmente el Gobierno. Con respecto al Salario Mínimo Interprofesional (SMI), es competencia del Gobierno, pero ha contratado a unos expertos. Nosotros hemos presentado nuestra propuesta, que ahí está… En definitiva, se está llamando pacto de rentas a lo que es y siempre ha sido el Acuerdo Nacional de Convenios (ANC), o lo que realmente son los convenios colectivos, de empresa o de sector. Cargan sobre nosotros la responsabilidad de unos pactos que quieren equiparar a los Pactos de la Moncloa, pero que han vaciado de contenido. El Gobierno ha tomado sus decisiones y ahora está invadiendo la parte bilateral (trabajadores y sindicatos) y esto que digo lo suscriben los sindicatos.

P.- ¿Entonces el pacto de rentas ya es inviable?

R.- Se ha ido deslavazando, porque se le han ido quitando espacios. Nosotros podemos seguir hablando y, de hecho, lo estamos haciendo. La negociación colectiva está funcionando. Los convenios de la construcción se han firmado, también los del metal en muchos sitios, al igual que en hostelería. Nosotros siempre hemos dicho que en esta crisis no tiene nada que ver un sector con otro. Por eso hay unas 4.000 mesas de negociación abiertas, para que gestionen. Estamos dispuestos a seguir sentados en la negociación, pero para hablar de Pacto de Rentas, debería ser algo más amplio.

P.- ¿Debemos reducir las expectativas a la firma del ANC, entre patronal y sindicatos?

R.- Pues a veces se firma, pero otras veces, no. Lo que tiene valor normativo son los convenios, en cada sector. Y ahí se está trabajando con empresas y representantes sindicales.

P.- Yolanda Díaz tiene muy claro que los responsables de que no se haya alcanzado un acuerdo sobre la subida salarial es responsabilidad de la CEOE…

R.- Es una opinión que no comparto, pero es lo que hay. Esto debiera tener poco que ver con la política; sí con lo público, pero no con la política, especialmente en este momento preelectoral.

P.-En todo caso, si la subida salarial media es de 2,78%, frente a una inflación disparada, ¿no se está haciendo recaer el coste de la crisis en los trabajadores?

R.- Al final, solo nos fijamos en la parte cuantitativa de los datos que da el INE. Deberíamos ir a la cualitativa. En muchos convenios pueden haber firmado el 2,7, pero tienen la cláusula de indexación al IPC. Cada vez hay más convenios que la incluyen. Esos convenios, entonces, no están recogiendo un aumento del 2,78%, aunque estadísticamente lo recoja así el INE. Pero, desde el punto de vista de una pyme, por ejemplo, un bar, tenemos que pensar en la factura de la electricidad, con las cámaras, el aire acondicionado, el aumento de los precios de los alimentos… El autónomo que gestiona un bar no puede afrontar un aumento de ese calibre… Decir que los empresarios se están forrando… ¡A mí que me lo expliquen! Otro ejemplo: el sector del turismo ha crecido el 60% en el 2022 con respecto al 2021, pero si lo comparamos con 2019, está en un -2%. Ese sector está en negativo. Las compañías aéreas han perdido cientos de millones de euros y ahora están ganando, pero hasta que recuperen las pérdidas, tienen que ganar mucho. No es tan sencillo. Por otra parte, el Banco de España nos está avisando de que hay que tener mucho cuidado con la inflación de segunda ronda, las ayudas…

«Las medidas anticrisis tienen que ser selectivas y temporales, porque si no, nos acostumbraremos a una economía intervenida»

P.- ¿Quiere decir que puede ser peor el remedio que la enfermedad?

R.- Nadie dice que no haya que plantear medidas, pero no medidas genéricas, porque si son genéricas, no son buenas para el país. La cuestión es ayudar al que lo necesita de verdad, pero que esto no sea una medida generalizada. Hay otros países que están tomando medidas, como España, pero hay que pensarlas muy bien. Tienen que ser selectivas y temporales, porque si no, nos vamos a acostumbrar a que nos lo den todo y acabaremos teniendo una economía intervenida.

P.- La ayuda de los 20 céntimos para los carburantes ha sido temporal para el gran consumo, ahora son específicas. Recientemente se ha rebajado el IVA en productos básicos de alimentación. ¿Son medidas erróneas?

R.- Nosotros hemos planteado desde el minuto 1, en la rebaja del IVA, la paradoja que supone que el Estado sea el mayor actor generador de la inflación que hemos tenido. Y hablamos de cerca de 50.000 millones que entran en las arcas del Estado de forma extraordinaria por la inflación. Nosotros creemos que la forma de ayudar a la gente es no apretar más con los impuestos, que generan más inflación y así se permite que la gente tenga liquidez.

«Se puede gestionar mejor con menos»

P.- ¿Y con respecto a la gente que no tiene esa posibilidad de manejar siquiera esa liquidez?

R.- Nosotros somos los primeros interesados en que se ayude a la gente más vulnerable. Cuando decimos las cosas que hay que racionalizar en España, no nos referimos a la Sanidad ni a la Educación. Lo que nosotros decimos es que se puede gestionar mejor con menos. Tenemos un estudio del Instituto de Estudios Económicos (IEE) que dice que, en España, por solapamientos de instituciones, nos podríamos ahorrar entre 70.000 y 80.000 millones de euros. Las empresas no solo hablamos de recaudar, sino de gestionar. Y no me refiero a una Administración, sino que me refiero a todas en todos los niveles.

«El sistema de pensiones hace aguas. No es sostenible»

P.- Al Gobierno le urge acometer la reforma de las pensiones, urgido a su vez por la UE, que condiciona la nueva llegada de fondos a ese compromiso de España. ¿Qué opinión tiene la CEOE de esos esbozos que ha ido presentado el ministro del ramo, José Luis Escrivá?

R.- Es una de las reformas más importantes que la UE ha exigido a España, pero no solo es que nos urja Europa, es que es de responsabilidad reformar el sistema de pensiones, que hace aguas. No es sostenible.

En primer lugar, nosotros echamos de menos una mayor implicación del Pacto de Toledo, porque tienen que ser Congreso y Senado quienes tienen que aprobarlo. La CEOE, cuando todos los partidos votaron que sí a la revalorización automática de las pensiones con el IPC, salvo Vox, que se abstuvo, dijimos que, de acuerdo, pero que se tenía que tener en cuenta el factor de sostenibilidad, que estaba implementado, pero no aprobado. Entonces se nos dijo que se iba a hacer. Tenemos que saber cuántos años tenemos que pagar, quiénes, cuánto, cuál es la edad de mortalidad que manejamos, a qué edad se puede jubilar uno… Son temas muy importantes, pero como estamos en periodo electoral, nadie le quiere poner el cascabel al gato. Ahora estamos en la fase más seria. Y no podemos compartir esa subida que plantea el ministro, generalizada a las empresas, para que sean ellas las que aguanten el tirón Las cotizaciones ya han subido un 0,6%, han aumentado el 8,5% a todas las pensiones y ahora estudian la posibilidad de que se aumenten las cotizaciones en esas bases en función de la inflación más un punto y medio, lo que el año que viene sería un 10%… Sinceramente, ni entendemos ni compartimos lo que está planteando el ministro Escrivá. Veo muy complicado que demos el visto bueno a la reforma de las pensiones que planea Escrivá. Pero yo insisto y urjo al Pacto de Toledo, porque es el único responsable. Es importante que nuestros hijos puedan jubilarse, porque igual nosotros llegamos, pero tal como está, el sistema no es sostenible. Y en este punto, vuelvo a retomar el pacto de rentas. ¿Qué pacto si el Gobierno ya ha decidido subir las pensiones, aumentarnos las cotizaciones a las empresas, etc.? ¿Qué margen queda para la negociación? ¿Para la gestión?

P.- ¿Un buen pacto de rentas sería aquel que somete al consenso las cotizaciones de las empresas, la subida de las pensiones y lo incluye en la negociación con sindicatos y patronales para la política salarial?

R.- Nosotros pensamos que debería haber más bases y menos tipos a nivel fiscal. En España se dice que la presión fiscal es inferior a la media europea, pero si vemos quiénes pagan impuestos, vemos que el esfuerzo fiscal lo hacemos en España entre muchos menos ciudadanos, que somos los  que pagamos impuestos. Es que en España la economía sumergida está en el 24% y en Europa es el 13%. Ahí hay una brecha inmensa de gente que no paga y hace competencia desleal a quien sí paga sus impuestos. Habría que controlar eso, ¿no? Si hubiera más bases imponibles, las cosas irían mejor, porque una forma de pagar las pensiones es crear empleo.

«El fijo discontinuo no es un mal contrato, si no existiera tendríamos que inventar algo similar»

P.- Se supone- y así lo dice el Gobierno- que el empleo está siendo uno de los fuertes de esta legislatura y que nos movemos en cifras récord. ¿Se ve esto empañado por el debate sobre los fijos discontinuos y un supuesto «maquillaje» de las cifras?

R.- Es cierto que estamos en una situación complicada, que nos han afectado el COVID, la guerra de Ucrania, la inflación, pero es verdad que el sistema laboral está robusto, afortunadamente. El fijo discontinuo es una figura que Europa permite como una norma de flexibilidad. Fue la UE quien nos marcó que no podía haber tanta temporalidad en la contratación española. Esa figura, de los fijos discontinuos, no se la ha inventado nadie, porque ya existía. Ese contrato tiene un par de ventajas sobre los contratos temporales. En primer lugar, la persona contratada como fijo discontinuo sabe que va a volver a trabajar y eso te puede dar una cierta estabilidad económica, por ejemplo, para solicitar un crédito. Por otra parte, a la empresa le da la facilidad de que, si esa persona se va, no hay que indemnizarla. Pero la polémica creo que tiene que ver con la forma de contabilizarlos. Yo no sé si son churras o merinas, porque nosotros no hemos hablado de eso. La discusión es una cuestión contable. Pero eso no significa que el fijo discontinuo sea un mal contrato. Si no existiera, habría que inventarse algo similar. En la CEOE henos trabajado desde el plano técnico.

P.- ¿Convendría, en todo caso, que el Ministerio de Trabajo diera a conocer las cifras de los contratos fijos discontinuos, para evitar suspicacias?

R.- El contrato es una buena opción y surge de una demanda de las empresas. Pero la discusión es sobre la forma de contabilizar el empleo.

P.- En este sentido, la no coincidencia de las cifras de parados registrados con las de perceptores de subsidios. ¿Le hace desconfiar?

R.- Esa pregunta no debe responderla la CEOE, sino el Ministerio de Empleo, el Gobierno, el actual y el siguiente; del mismo modo que la gente que está en formación no cuenta como parados. Que se aclaren, no para poner las medidas, por nuestra parte, pero sí para conocer la realidad.

«Hay que estar muy pendientes de que los fondos europeos no sean otro Plan E»

P.- La CEOE tiene su propia plataforma desde la que monitoriza la llegada de fondos europeos a las empresas. Siendo fiel a ese seguimiento, ¿cuál es su diagnóstico sobre la gestión de los fondos europeos en nuestro país?

R.- Para empezar, tenemos un problema que ha detectado la UE y se lo ha planteado al Gobierno. El Gobierno se había comprometido a crear una herramienta que nos diga dónde y cómo están los fondos y la realidad es que esa herramienta no está todavía. Es difícil decir con precisión cómo están los fondos. Sabemos lo que nos transmiten desde los distintos sectores empresariales. Hay varios espacios por evaluar. Los fondos que van a lo público, que son como un 50% y los que van a lo privado. Por el modelo de país que tenemos, el 50% de los fondos prácticamente los gestiona el Gobierno y el otro 50%, las CCAA, que también se quejan de que participan poco en la toma de decisiones y la programación de los fondos. En la parte pública, que es donde tenemos que estar muy encima, es controlar que esos fondos vayan destinados a provocar un cambio real de la economía española, para modernizarla: digitalización, economía circular y sostenibilidad, la igualdad…Hay que gestionar esos fondos debidamente y hay que estar muy pendientes, para no volver a tener un plan E.

P.- ¿A qué tipo de proyectos deberían asignarse los fondos, por ejemplo?

R.- Por ejemplo, la ampliación del aeropuerto de El Prat, en Barcelona. Esa inversión es básica. Y es una tristeza lo que ha pasado. Pero si no es en El Prat, tendrá que ser en Madrid y ser un aeropuerto 360 grados, que tenga también el hub para Asia, porque según los datos que tenemos, en 2030, todo el turismo que tenemos, que va a dejar ingresos en nuestro país, viene de Oriente. Y España está orientada a Occidente. Tenemos que trabajar el área de Asia. Es fundamental, porque si no lo hacemos nosotros, lo harán otros. Esa inversión es clave. Otro campo en el que tenemos que avanzar es en los combustibles SAF, o combustibles sostenibles para la aviación. En este momento, en Sevilla, con los huesos de las aceitunas se hace combustible para los aviones. Eso es un cambio impresionante y es sostenible. Ahí es donde hay que invertir los fondos.

«O nos dan seguridad jurídica y regulatoria o nadie invierte en España»

P.- Pues precisamente hay un plan estratégico de energías que supone una inversión de 300.000 millones de euros. ¿Llegarán a buen puerto las ayudas previstas?

R.- Aunque nos den el 20%, o nos dan seguridad jurídica, estabilidad regulatoria, o calidad de la norma o nadie invierte aquí.

P.- ¿Hay inseguridad jurídica en España?

R.- Es necesaria en muchos sectores, por ejemplo, en el sector energético. No se puede invertir si crees que no va a haber estabilidad regulatoria, que va a haber un cambio de gobierno y te va a cambiar la norma… También tenemos que mirar muy bien los fondos que llegan y para qué en las pymes… Después del COVID y con la guerra, las pymes no tienen un problema de liquidez, sino de solvencia. Es muy importante dejar al sector financiero que actúe como colaborador. Ellos son quienes conocen qué empresas pueden dar el salto. Lo que sí está funcionando bien en las pymes es el Kit digital, que es más directo. Hay que poner muchas cosas encima de la mesa, mejorar la burocracia en un país como España, que tiene 17 CC.AA.

«La clase política no tiene que dejarse llevar con las ayudas, porque las deudas, al final, se pagan»

P.- Recientemente, en el Foro de Davos, estudiaron la forma de afrontar la policrisis y felicitaron por los resultados de la economía española a Pedro Sánchez. ¿Cree usted que nuestro país está afrontando correctamente esta situación de múltiples frentes o múltiples crisis?

R.- Hemos tenido muchas crisis y estamos viendo un cambio de mentalidad social y creo que la clase política tiene que tener mucho cuidado con las ayudas y no dejarse llevar y repartir demasiado, porque las deudas, al final se pagan. Tenemos una deuda rozando el 117%, con los tipos de interés al 2% y eso hay que tenerlo presente. No se puede acostumbrar a la sociedad a que le den todo hecho. Las ayudas tienen que ser limitadas temporalmente.

Creo que en Europa somos el 7% de la población mundial, el 15% del PIB, pero somos el 55% del gasto social y, al final, tenemos que ser competitivos para mantener el Estado democrático y social de derecho. Pero si no somos competitivos, podemos tener un problema a corto o medio plazo. Por eso nos toca ser un poco el «Pepito Grilllo» y decir estas cosas, que no son cómodas, pero hay que decirlas, porque las pensamos.

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