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Economía

La relación con Marruecos muta con Sánchez: cae la inversión y se disparan las importaciones

El vínculo comercial entre ambos países crece especialmente en la agricultura, pero se enfría el intercambio de capital

La relación con Marruecos muta con Sánchez: cae la inversión y se disparan las importaciones

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d), y el primer ministro de Marruecos, Aziz Akhannouch (i), durante una reunión en el Palacio de la Moncloa. | EP

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha destacado en varias ocasiones la fortaleza de las relaciones económicas, empresariales, comerciales y de inversión entre España y Marruecos tras una apuesta mutua por el aperturismo. Sin embargo, la realidad de los datos muestra que este acercamiento se ha producido de forma dispar y desequilibrada. El jefe del Ejecutivo ha visitado en cinco ocasiones el reino alauí —con sus vacaciones familiares de 2023 en Marrakech, seis—, como lo han hecho varios de sus ministros, y el primer ministro del país norteafricano también ha viajado a Madrid.

Desde el gesto de Sánchez con Marruecos al modificar la posición del Gobierno sobre la soberanía del Sáhara Occidental, las relaciones diplomáticas entre ambos países se han estrechado notablemente y también lo ha hecho el vínculo económico, principalmente en aspectos como el comercio exterior. Las importaciones de España del vecino mediterráneo se han disparado a un ritmo superior al de las exportaciones y la balanza comercial se ha deteriorado, aunque sigue registrando superávit; y llama la atención el auge en la llegada de productos agroalimentarios desde esta nación. En paralelo, las inversiones entre ambos socios se han enfriado.

En 2018, la inversión bruta de las compañías españolas en la economía magrebí alcanzaba los 133 millones de euros y el flujo inverso ascendía a otros 37 millones, según datos oficiales de la Secretaría de Estado de Comercio. En 2025, en cambio, estas cifras se redujeron a 31 millones y 14 millones, respectivamente, lo que implica que el flujo de capital conjunto ha caído en cerca de un 70% a lo largo de estos siete años. Los sectores que más atraen a los inversores marroquíes en España son el comercio al por mayor, la educación, la construcción y el inmobiliario —pero en buena medida se han retirado de la industria química—, mientras que las empresas españolas buscan allí oportunidades en las finanzas, la ingeniería civil, el transporte y la alimentación —con una caída significativa en la construcción en este periodo—.

Sin embargo, la relación comercial sí ha avanzado, aunque de una forma más favorable a los intereses de la economía marroquí: si bien España goza de un superávit comercial con su vecino del sur, este se ha reducido en cerca de un 12,5% en siete años. En los dos primeros meses de 2026, el saldo fue de 168 millones de euros, en comparación con los 192 millones del mismo periodo de 2019. Es decir, la balanza se redujo a pesar de que el volumen total de bienes, productos y servicios intercambiados entre ambos países es hoy un 37% mayor que entonces.

Esta particularidad se explica por el hecho de que las importaciones se han incrementado a un ritmo superior al de las exportaciones, un 42% y un 34%, respectivamente. En enero y febrero de este año, las compañías españolas registraron unas ventas en el mercado marroquí de 1.816 millones de euros —destacan los coches, el petróleo refinado y los medicamentos—, ampliando así en 460 millones la cifra de siete años atrás. Por su parte, los artículos procedentes del reino de Mohammed VI introducidos en España —entre los que destacan comida, textil y cableado— elevaron su valor hasta los 1.648 millones, lo que representa un avance de 485 millones.

Dentro del conjunto de las relaciones comerciales, sobresale la intensificación de los intercambios relacionados con la agricultura. Marruecos, que nos provee principalmente de marisco y fruta —en particular, moluscos, frutos rojos, kiwis, caquis y legumbres—, pasó de vender productos agroalimentarios por 1.524 millones de euros en 2018 a alcanzar una cifra un 46% mayor en 2024, hasta un total de 2.223 millones. Asimismo, el campo español envía al otro lado del Mediterráneo aceite de soja y ganado vivo como vacas, cabras y ovejas, y también ha conseguido exportar más mercancía, aunque su volumen de negocio es mucho más reducido, evolucionando desde los 531 millones de 2018 hasta los 1.223 millones de 2024.

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