El Gobierno tira de Correos tras fallar su plan para que los españoles compren deuda pública
Los ciudadanos apenas tienen el 1,5% de todo el papel emitido y su inversión ha caído en los últimos años

El vicepresidente y ministro de Economia, Carlos Cuerpo | Europa Press
El Gobierno va a tirar de Correos tras fracasar su plan para que los españoles compren deuda pública de manera contundente. El Ejecutivo de Pedro Sánchez va a aprovechar ahora los mayores rendimientos por la incertidumbre generada por la guerra de Irán y la posibilidad clara de que el BCE subirá los tipos de interés oficiales para intentar que su proyecto cuaje y los ciudadanos adquieran bonos, obligaciones y letras del Tesoro.
Los datos más recientes, recabados por THE OBJECTIVE, reflejan que apenas el 1,51% de la deuda emitida por el Estado está en manos de los particulares nacionales y que el porcentaje ha caído en los últimos años. En 2024 llegó a superar más del 2% debido a la tenencia de letras, que vivieron un auténtico boom a principios de 2023.
Desde entonces, el Gobierno ha intentado que el apetito por este producto se trasladara a los bonos y a las obligaciones, pero no ha logrado sus objetivos. El Ministerio de Economía llegó incluso a lanzar campañas promocionales para incentivar la compra, pero sus deseos no han tenido frutos. Es más, la posesión de los particulares en letras ha ido cayendo progresivamente desde los máximos y ya no son sus principales inversores.
22.300 millones en manos de los particulares
Ahora, con la vuelta de mayores rentabilidades, el Ejecutivo ha permitido, a través de un contrato programa, vender todo tipo de deuda pública. Por tanto, va a poner a disposición para la comercialización las casi 2.400 oficinas que tiene Correos en toda la geografía. Un paso que ayudará a mejorar las maltrechas cuentas de la empresa postal presidida por Pedro Saura.
La deuda pública ofrece en estos momentos un rendimiento que oscila entre el 2,3 y el 4,1% en tasa anual. Y en las últimas subastas ha habido un mayor interés por parte de los particulares, sobre todo en lo referente a las letras del Tesoro. En febrero, según los últimos datos disponibles, los ciudadanos tenían papel emitido por el Estado por un importe de 22.285 millones, una cifra prácticamente similar a la de enero, pero 5.000 millones inferior a la de 12 meses antes.
La inmensa mayoría está invertida en letras del Tesoro, ya que disponen de 18.965 millones, el 23,4% del total, siendo los segundos tenedores después de que les superaran los extranjeros, que tienen el 43% de este producto que sirve para financiar el gasto del Estado de bienestar y las iniciativas del Gobierno.
En suma, las emisiones totales suman casi 1,5 billones de euros. Estos datos son anteriores al estallido de la guerra de Irán y previsiblemente habrán variado mínimamente, aunque es posible que los minoristas hayan elevado ligeramente su peso en los últimos meses.
Campañas de 2023 y 2024
Por ahora se descarta que se repita el colapso que sufrieron los sistemas para la adquisición de bonos y letras en 2023, cuando hubo un boom. Entonces llegaron a formarse largas colas en los edificios del Banco de España por parte de ciudadanos de a pie, que querían obtener por su dinero intereses más elevados que los que ofrecían las entidades, especialmente las más grandes.
El Ministerio de Economía aprovechó esta burbuja de las letras para lanzar una campaña para que los particulares se lanzaran también a la adquisición del resto de instrumentos. En otoño de 2024 puso en marcha otra iniciativa similar, coincidiendo con el bicentenario de la institución del Tesoro Público.
Con la situación actual vuelve a la carga con su empeño y usará Correos para ello. La red postal es más amplia que todos los bancos que operan en España, salvo Caixabank, que tiene algo más de 3.400 sucursales. Tanto el Santander como el BBVA tienen menos de 2.000.
Como hace tres años, el Gobierno y Correos tendrán que competir con los bancos online, que, como entonces, han empezado a elevar los tipos que ofrecen por el ahorro tradicional para captar clientes y negocio. Asimismo, tendrán que enfrentarse a los fondos de inversión, que ofrecen más rentabilidad que uno con mayor riesgo. En las primeras semanas tras la guerra de Irán, estos experimentaron reembolsos por parte de los clientes, pero las gestoras ya han conseguido regresar a la senda positiva.
