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Economía

España sufre una doble crisis inflacionaria: el exceso de servicios agrava los efectos de Irán

El enorme peso del sector terciario en la economía ensancha la brecha de inflación con el resto de Europa

España sufre una doble crisis inflacionaria: el exceso de servicios agrava los efectos de Irán

Precios de las frutas en un establecimiento el pasado jueves en Toledo. | EFE

El encarecimiento de la energía por el conflicto en Ormuz sacude a la eurozona, pero el diferencial de precios de España se dispara por motivos como la persistente subida del sector terciario, que ya avanza por encima del 4% interanual. Mientras que el recrudecimiento de las tensiones geopolíticas en Oriente Próximo tras el ataque a Irán y el consiguiente bloqueo en el estrecho de Ormuz han presionado al alza los costes energéticos de toda Europa, España sufre una doble escalada: el choque energético externo se está solapando con una inercia inflacionaria interna por el excesivo peso de los servicios. Esta combinación ha ensanchado el diferencial de precios en detrimento de España, donde la cesta de la compra y el coste de las actividades cotidianas suben a mayor velocidad que en el resto de los socios de la moneda única. La inflación subyacente lleva siendo más alta que la media de la zona euro desde agosto de 2025, y este diferencial se ha ido ampliando progresivamente hasta situarse actualmente 1,1 puntos por encima.

Los últimos datos analizados por los principales servicios de estudios del país muestran que esta asimetría responde a la propia naturaleza del tejido productivo nacional. Un informe de BBVA Research advierte de que el comportamiento de los precios en España ya arroja «diferenciales de inflación desfavorable» respecto a la Unión Económica y Monetaria. Aunque el indicador general se mantuvo en el 3,2% interanual durante el mes de mayo gracias al alivio temporal de los alimentos frescos, el componente subyacente, que excluye los elementos más volátiles como la energía y los alimentos no elaborados, repuntó con fuerza. La entidad bancaria señala de forma explícita la raíz de esta divergencia: «Los servicios sorprenden al alza, mientras que el resto de componentes contribuyen a moderar la inflación».

Según los datos analizados por el economista Raymond Torres en el blog de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas), la acusada especialización de España en el sector terciario ha blindado el crecimiento frente al proteccionismo global o la disrupción logística provocada por la guerra de Irán, pero resta en términos de estabilidad de precios. «El IPC de los servicios se sitúa por encima del 4% en términos interanuales, un ritmo muy superior a la media europea, lo que redunda en una brecha creciente de inflación en relación a los socios que comparten la moneda única», asegura. Se trata, por tanto, de una tendencia contractiva que precede al estallido del conflicto bélico en el golfo Pérsico y que obedece a factores puramente internos. Entre ellos, el economista cita «la baja productividad, el despegue tardío de la inversión empresarial y la falta de competencia en algunos servicios», además de plantear la necesidad de abrir un debate institucional sobre «la pertinencia del IVA reducido que se aplica al boyante sector del turismo», una ventaja fiscal que, a su juicio, «solo puede exacerbar el desequilibrio».

A este foco de tensión interna se le añade la onda expansiva internacional en los mercados de materias primas con epicentro en Ormuz. El servicio de estudios de la entidad financiera anticipa en su análisis que, pese al respiro de mayo, la tregua del IPC general será efímera y que la inflación «repuntará en junio», pudiendo escalar hasta el 3,6% o el 3,7% a medida que se trasladen los efectos del encarecimiento de los fletes y la energía.

A este respecto, Funcas advierte de que el encarecimiento de los suministros reportado por el tejido empresarial español aún no se ha reflejado del todo en los escaparates. La contención actual se fundamenta en buena medida sobre la industria manufacturera y la devaluación interna. «Los precios de los bienes industriales no energéticos suben menos de un 1%, ya que las empresas manufactureras podrían estar comprimiendo sus márgenes para absorber, al menos en parte, la subida de los costes de producción», detalla Torres, quien añade que una contención equivalente se aprecia en los salarios firmados en convenio (con incrementos inferiores al 3%), traduciéndose en una pérdida real de poder adquisitivo para las familias.

La persistencia de esta doble crisis sitúa al Ejecutivo ante una encrucijada de difícil solución en las próximas semanas. El Gobierno tiene previsto revertir a partir de julio las rebajas fiscales e impuestos especiales que gravaban el gas y los carburantes, una medida de consolidación que, según los cálculos de Funcas, provocará por sí sola un repunte del IPC cercano a ocho décimas, en un contexto de reformas pendientes en España para evitar perder competitividad exterior y justo cuando el Banco Central Europeo baraja nuevas vueltas de tuerca sobre los tipos de interés para frenar el brote en la eurozona.

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