ContexTO | Del crecimiento al valor: el nuevo modelo turístico de la Comunidad Valenciana
THE OBJECTIVE aborda un debate sobre el presente y el futuro del turismo
En los últimos años, la Comunidad Valenciana y, especialmente, Valencia han experimentado una notable consolidación como destino turístico nacional e internacional. Sin embargo, el debate ya no se centra únicamente en atraer más visitantes, sino en construir un modelo capaz de generar más valor económico, social y territorial.
En esta situación, THE OBJECTIVE ha organizado el debate ContexTO: Del crecimiento al valor: el nuevo modelo turístico en la Cámara de Comercio de Valencia. Moderado por la periodista Rocío Regidor, el encuentro ha contado con la participación de José Manuel Camarero, secretario autonómico de Turismo de la Generalitat Valenciana; Manuel Espinar, presidente de Conhostur y de Hostelería Valencia; y Mónica Morales, representante de Turismo de la Cámara de Comercio de Valencia.
Durante la mesa redonda, los participantes coincidieron en que el futuro del sector pasa por avanzar hacia un turismo sostenible, competitivo y compatible con la calidad de vida de los residentes, sustentado en la innovación, la colaboración público-privada y una mayor profesionalización.
Cambio de paradigma
Para José Manuel Camarero, el turismo se encuentra en un momento de transformación que obliga a replantear las estrategias tradicionales. «Estamos cambiando el chip», afirmó, al defender que la prioridad ya no debe ser únicamente promocionar el destino para atraer visitantes, sino gestionar su crecimiento de manera eficiente. En este sentido, aseguró que la Generalitat está orientando sus políticas hacia la gobernanza turística, con el objetivo de maximizar los beneficios económicos y sociales de la actividad.
La diversificación de la oferta y la desestacionalización son, según explicó, dos de los principales ejes de esta estrategia. El secretario autonómico destacó el crecimiento de segmentos como el turismo de interior y defendió que el éxito del sector debe medirse no solo por las cifras de visitantes, sino también por la satisfacción de los ciudadanos que conviven con esta actividad durante todo el año. Desde la Cámara de Comercio de Valencia, Mónica Morales puso el foco en el carácter transversal del turismo y en su capacidad para dinamizar numerosos sectores de la economía. Según explicó, la actividad turística impulsa ámbitos como el comercio, el transporte, la construcción o la tecnología, convirtiéndose en un elemento clave para el desarrollo económico del territorio.
Uno de los asuntos que centró parte del debate fue el de la vivienda de uso turístico. Camarero recordó que este tipo de alojamientos representa el 1,7% del parque residencial de la Comunidad Valenciana, mientras que cerca del 20% de las viviendas permanecen vacías. Por ello, pidió evitar la demonización del sector y apostar por una regulación que permita corregir los problemas existentes sin poner en cuestión una actividad que genera aproximadamente el 17% del empleo y cerca del 19% del PIB autonómico.
Mayor implicación del Gobierno central
El responsable de Turismo también reclamó una mayor implicación del Gobierno central y defendió la necesidad de desarrollar políticas de Estado acordes con la importancia económica del sector. A su juicio, la colaboración institucional será clave para impulsar medidas como la ventanilla única administrativa y mantener la competitividad frente a otros destinos.
La apuesta por un turismo de mayor calidad también fue compartida por Manuel Espinar, presidente de Hostelería Valencia y Conhostur, quien aseguró que el modelo basado únicamente en el crecimiento ha quedado «obsoleto». En su intervención reivindicó la fortaleza de la gastronomía valenciana como uno de los principales atractivos del destino y recordó que cerca del 30% de los turistas que llegan a Valencia lo hacen motivados por su oferta culinaria.
Espinar insistió en que España necesita un pacto de Estado que sitúe al turismo en el lugar que le corresponde dentro de la economía nacional. «Es el principal tractor económico del país», defendió, lamentando que en ocasiones el sector sea objeto de críticas pese a representar más de una cuarta parte de la actividad económica de forma directa e indirecta.
Captación de talento
La formación y la captación de talento ocuparon igualmente un lugar destacado en el debate. Para el presidente de Conhostur, resulta imprescindible mejorar la calidad de la enseñanza vinculada al turismo y adaptar los programas educativos a las necesidades reales de las empresas. En su opinión, muchos jóvenes acceden al mercado laboral sin la preparación adecuada, lo que genera un importante desfase entre la formación académica y la realidad del sector.
Además, defendió la necesidad de elevar los estándares de profesionalización y establecer mayores requisitos para emprender determinadas actividades hosteleras. «No todas las personas pueden montar un restaurante», señaló, reclamando una regulación que garantice la calidad de la oferta.
En materia laboral, Espinar explicó que las prioridades también han evolucionado en los últimos años. Si antes las negociaciones colectivas estaban centradas principalmente en los salarios, actualmente la conciliación familiar se ha convertido en una de las principales demandas tanto de trabajadores como de empresas. Para afrontarla, consideró esencial mejorar la flexibilidad organizativa y reforzar las infraestructuras de transporte.
Morales coincidió en la necesidad de dignificar la profesión y reforzar la formación para evitar la fuga de talento. En este sentido, destacó la creación de una escuela de hostelería impulsada por la Cámara de Comercio con el objetivo de formar nuevos profesionales y favorecer su permanencia en el sector. La representante de Turismo de la Cámara también mostró una visión crítica sobre la oferta educativa actual. A su juicio, los grados universitarios relacionados con el turismo han quedado obsoletos y requieren una profunda actualización que responda a las nuevas necesidades de una industria cada vez más especializada y diversa.
El debate concluyó con un mensaje compartido por los tres ponentes: el futuro del turismo valenciano no pasa por incrementar indefinidamente el número de visitantes, sino por generar más valor a través de la sostenibilidad, la innovación, la formación y la colaboración entre administraciones y sector privado, consolidando un modelo capaz de combinar competitividad económica y bienestar social.
