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ContexTO | El futuro de la banca privada: personalización, tecnología y planificación

THE OBJECTIVE aborda un debate sobre el crecimiento y el futuro del sector

La banca privada atraviesa uno de sus mejores momentos en España. El patrimonio gestionado no deja de crecer, la tecnología ha abierto las puertas a nuevos clientes y la inteligencia artificial promete revolucionar la forma de trabajar de las entidades. Sin embargo, en medio de todos estos cambios, hay algo que sigue siendo tan importante como hace décadas: la confianza. En este escenario, THE OBJECTIVE ha organizado el debate ContexTO: El futuro de la banca privada: personalización, tecnología y planificación patrimonial.

Moderado por el periodista de THE OBJECTIVE Fernando Tadeo y en colaboración con Unicaja, el encuentro ha contado con la participación de Ramón Senosiaín Zaragüeta, director de Banca Privada, Banca Personal y Productos de Inversión de Unicaja; François Derbaix, cofundador y CEO de Indexa Capital; y Ricardo Palomo Zurdo, decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales y catedrático de Economía Financiera de la Universidad CEU San Pablo.

El auge del sector se explica, en parte, por el crecimiento económico registrado en los últimos años, que ha impulsado la creación de riqueza y la llegada de nuevos patrimonios a las entidades financieras. Pero también por el avance tecnológico, que ha permitido extender servicios antes reservados a grandes fortunas a segmentos cada vez más amplios de la población. «La democratización de la banca privada se consigue principalmente por el canal de la tecnología y la capacidad de expandir servicios», explica Senosiaín.

Esa transformación es especialmente visible en el ámbito de las fintech. François Derbaix, cofundador y coCEO de Indexa Capital, recuerda que hace apenas diez años los servicios de gestión de carteras estaban orientados a clientes con patrimonios elevados. «Ahora la inversión mínima en carteras con nosotros es de 2.000 euros y la vamos a seguir bajando», señala. La firma gestiona actualmente más de 5.500 millones de euros para unos 160.000 clientes.

Ramón Senosiaín, director de Banca Privada, Banca Personal y Productos de Inversión de Unicaja; François Derbaix, cofundador y CEO de Indexa Capital. | Carmen Suárez

La tecnología amplía el acceso, pero la confianza sigue siendo clave

Sin embargo, la tecnología no ha cambiado uno de los pilares fundamentales del negocio: la confianza. Los expertos coinciden en que, aunque los procesos sean cada vez más digitales, el cliente sigue valorando el acompañamiento personal, especialmente cuando se trata de tomar decisiones sobre su patrimonio. «La banca privada tiene que seguir siendo el asesoramiento personal, la confianza plena en la entidad y la confianza plena en el gestor», afirma Palomo.

Los perfiles de clientes, no obstante, están evolucionando. Conviven quienes siguen prefiriendo una relación directa con su asesor, aquellos que optan por modelos híbridos y una nueva generación de inversores que busca soluciones completamente digitales. Según Derbaix, este último grupo es todavía minoritario, pero es el que más crece.

La inteligencia artificial aparece como otro de los grandes motores de cambio. Por ahora, su uso se concentra principalmente en tareas internas: elaboración de informes, análisis de datos, segmentación de clientes o cumplimiento normativo. En Indexa, por ejemplo, un asistente automatizado ya atiende el 40% de las consultas de los usuarios.

Pese a ello, los participantes en el encuentro consideran que la tecnología difícilmente sustituirá al asesor financiero. «Yo no dejaría mi patrimonio administrado únicamente conforme a lo que me está diciendo la inteligencia artificial», advierte Palomo, que considera imprescindible la intervención humana para entender la situación personal y familiar de cada cliente.

Ricardo Palomo, decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad CEU San Pablo. | Carmen Suárez

Por su parte, la creciente incertidumbre geopolítica tampoco parece haber alterado la visión de largo plazo de las entidades. Conflictos internacionales, tensiones comerciales o episodios de volatilidad generan inquietud entre los inversores, pero los gestores insisten en la importancia de mantener la estrategia definida. «Que haya un conflicto o un pico de volatilidad no quiere decir que tengas que cambiar tu rumbo», sostiene Senosiaín. En la misma línea, Derbaix recuerda que «nadie sabe lo que va a hacer el mercado» y recomienda mantener los planes de inversión independientemente de los movimientos a corto plazo.

La gran transferencia de riqueza marcará el futuro del sector

Más allá de la tecnología o de la coyuntura económica, el gran desafío para el sector llegará con la llamada gran transferencia de riqueza. Durante los próximos años, una parte importante del patrimonio acumulado por las generaciones del baby boom pasará a hijos y nietos, lo que obligará a las entidades a adaptarse a nuevos perfiles de clientes. «En España se habla de una transferencia equivalente a dos veces el PIB en los próximos diez o quince años», destaca Senosiaín.

Ese cambio generacional marcará el futuro de la banca privada. Los nuevos herederos serán, previsiblemente, clientes más jóvenes, más digitales y con una mayor predisposición a explorar nuevos activos y herramientas de inversión. Para las entidades, el reto será mantener la confianza de esos nuevos clientes en un entorno cada vez más tecnológico y competitivo.

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