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Economía

Las pymes, hartas del «monstruo burocrático» y la presión fiscal: «Es el doble que en Suecia»

La presidenta de Cepyme, Ángela de Miguel, alerta de que muchos pequeños negocios son «incapaces de sobrevivir»

Las pymes, hartas del «monstruo burocrático» y la presión fiscal: «Es el doble que en Suecia»

La presidenta de Cepyme, Ángela de Miguel. | Diego Radamés (EP)

Las pymes españolas tienen problemas para sobrevivir ante la creciente presión fiscal y burocrática, que está diezmando a un número cada vez mayor de ellas. Así lo denuncia la presidenta de Cepyme, Ángela de Miguel, que subraya que «en España estamos en un 12,3% de presión fiscal sobre la empresa». «Suecia, y no estoy hablando de un país que no paga impuestos, tiene un seis, la mitad que nosotros», asegura la representante empresarial en conversación con THE OBJECTIVE.

Según explica, «no es que se paguen menos impuestos» en el país escandinavo, sino que «se deja que el dinero esté en manos de los ciudadanos, que genere valor, que genere riqueza y que vaya trabajando para hacer un país más próspero». «Se pagan de otra manera y en otro momento», plantea. «Ahí sí te garantizas el Estado de bienestar, porque el problema que tenemos es que si queremos un Estado de bienestar, tenemos que invertir en nuestro Estado de bienestar y ¿quién lo paga? La empresa».

Por ello, alerta con este mensaje: «Si nosotros cargamos toda nuestra presión fiscal sobre la empresa y la empresa la asfixiamos y no puede seguir generando PIB y no puede seguir generando riqueza, al final no vamos a poder pagar el Estado de bienestar». Una realidad de la que «los suecos se dieron cuenta hace muchos años con una crisis muy fuerte que tuvieron a finales de los 90», por lo que «reestructuran todo el sistema, dándose cuenta que necesitaban que el PIB privado creciera, porque eso dinamiza la economía, genera más recursos hacia un país más próspero y eso permitía pagar el Estado de bienestar y, entre ellos, las pensiones».

La presidenta de la patronal que representa a las microempresas se remite a la OCDE para exponer que «la gran mayoría de los impuestos en este país se cargan al trabajo y se cargan a la empresa, se cargan a la generación de riqueza, se cargan a la generación de valor, se cargan al trabajo», algo que define como «un problema serio». Desde este punto de vista, «es importante cuánto se paga con este récord de recaudación absoluta que hemos tenido y dónde se paga y cómo se paga», que a su juicio debe ser después de que esa prosperidad se haya creado. «Hemos creado una especie de monstruo burocrático donde la pyme no tiene ninguna capacidad de sobrevivir».

De Miguel denuncia la falta de incentivos para formarse cuando el Estado ya cubre el 80% del salario cualificado con el mínimo interprofesional (SMI) —que ha absorbido esta proporción de sueldos en las provincias de la España vaciada—, lo que cree que permite entender que buena parte del empleo generado en España se concentre en servicios de bajo valor añadido. «La pyme es la gran olvidada de las políticas públicas en España», sentencia, antes de recordar que estos negocios son los bares de nuestros barrios, los comercios, los talleres, fontaneros, electricistas, floristerías, asesores fiscales y peluquerías. Insiste en que un autónomo es también un empresario, aunque solo se legisle «pensando en las empresas del Ibex 35» frente al total de 3,2 millones de compañías.

«La corrupción nos hará daño a largo plazo»

Sobre los escándalos y causas de corrupción que rodean al Gobierno, la líder empresarial considera que «todo lo que está saliendo es una vergüenza», y recuerda que ante una carga fiscal «importante», los «impuestos que pagamos todos» deberían ir destinados «a ese Estado del bienestar y a una mejor calidad de vida para todos los ciudadanos». Sin embargo, considera que el efecto «que más impacto hace a largo plazo a los países» es «la falta de competitividad», ya que al amañar contrataciones o regar con dinero público a quienes están conectados con los políticos se hace «un daño a nuestras pymes» y a «aquellos que mejor lo saben hacer», que quedan orillados y sin posibilidad de optar a contratos públicos.

Esto equivale, para De Miguel, a «competencia desleal». «El muy bueno no llega y eso a largo plazo para un país es un coste durísimo porque estás perdiendo capacidad de crecimiento con empresas potentes, dinámicas, que pueden salir fuera, ser tractoras de la economía, y son oportunidades perdidas que a veces no se ven».

Negociaciones con Bruselas

La también vicepresidenta de SMEUnited, la patronal de las pymes europeas, participó recientemente en un encuentro con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en el que le transmitió que «estamos olvidando que el 94% de las empresas europeas son pymes», una proporción que en España asciende al 99%, y que «la pequeña empresa se está quedando fuera porque el nivel de exigencia que te piden es imposible que lo puedas asumir». Unas trabas regulatorias que impiden que los negocios más reducidos puedan escalar, ganar dimensión y competitividad como sí ocurre en Estados Unidos, como viene advirtiendo también a Bruselas el Fondo Monetario Internacional (FMI).

¿La respuesta a estas peticiones? «Son conscientes y es verdad que ahora en Europa se está en un en un momento en el cual lo que se está tratando es de ver cómo se simplifica la normativa», afirma De Miguel, que opina que la normativa se ha «complicado» excesivamente cuando «las cosas tienen que ser más sencillas». A pesar de la fragmentación burocrática entre países de la UE y también entre comunidades de España, defiende que las compañías españolas son grandes exportadoras y están «muy bien consideradas fuera», ya que se «ponen tantos obstáculos, que la que sobrevive es realmente buena». A pesar de ello, ve margen para la mejora en términos de modelo jurídico y económico, que explica el «desajuste» de competitividad de las empresas patrias frente a las extranjeras. «La competitividad de la empresa española es del 20%, la media de la UE es 20», avisa. «Sin embargo, cuando salimos fuera, se nos valora muchísimo y una de cada tres pymes españolas está internacionalizada».

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