The Objective
Economía

La bajada del consumo y el 'boom' de coches usados revelan la debilidad de la economía

El récord de ventas de los turismos de segunda mano coincide con un descenso del gasto de los españoles

La bajada del consumo y el ‘boom’ de coches usados revelan la debilidad de la economía

Coches de segunda mano. | EP

El récord histórico de compraventas de coches usados y la contracción del consumo ensombrecen los datos macroeconómicos positivos de España. El crecimiento del producto interior bruto (PIB) y del empleo, sólido pero en desaceleración, convive con una reducción en las ventas del comercio minorista y el auge de los cambios de titularidad de turismos, que en 2025 alcanzaron por primera vez la cifra de 3,2 millones frente a solo 1,3 millones de matriculaciones de vehículos nuevos.

En los años sesenta y parte de los setenta y ochenta del siglo pasado, la tendencia era la contraria y las adquisiciones de automóviles nuevos superaban las de segunda mano. Ambos datos evolucionaban casi en paralelo, pero de un tiempo a esta parte la distancia entre ambas series tiende a ser cada vez mayor. Tras la crisis de 2008, tanto las matriculaciones como los cambios de titularidad se redujeron, circunstancia que no se da ahora, pero las segundas siguen evolucionando a un ritmo mayor, en parte por el estancamiento del poder adquisitivo y por cambios demográficos.

El gráfico «sirve para entender la historia económica de España desde los sesenta, cuando nadie tenía coche y todo el mundo empieza a comprarse un coche nuevo o de segunda mano», explica a THE OBJECTIVE Juan Carlos Rodríguez, investigador de Funcas. «Con las crisis, baja la compra o se estanca, tanto la de nuevos como la de segunda mano, pero a partir de principios de los 2000, se separan las series: la segunda mano va subiendo y los nuevos siguen con los ciclos, pero no tienden para arriba», señala. Una de las hipótesis es que «los salarios están estancados desde hace un tiempo y los precios de los coches han dado un subidón» que los ingresos no han correspondido.

«Otra hipótesis [es] que cada vez hay más residentes en España que tiran de la segunda mano con un nivel de ingresos no muy alto», añade, en referencia a los «extranjeros», aunque aclara que «no [hay] datos por nacionalidad». Asimismo, con el envejecimiento de la población, «hay más gente mayor que no conduce. A partir de los 70 años conduce poco y eso también podría estar influyendo», indica. El sociólogo recuerda que «con la vivienda pasa algo parecido, pero más asociado a la crisis de 2008», cuando «de repente la venta de casas nuevas y usadas diverge» porque «no se construyen viviendas nuevas» y «también por precios y por el poder adquisitivo de los salarios».

Rodríguez detalla que, según los datos de la OCDE, «el salario medio por asalariado equivalente a tiempo completo en moneda constante está plano desde hace lustros» con un crecimiento de apenas 2.000 euros en todos estos años, «porque la productividad está plana y no pueden subir salarios». «La productividad total de los factores está parada, vivimos bien, tenemos una esperanza de vida alta, la gente quiere venir a vivir aquí, nos endeudamos para comprar cosas y compramos coches de segunda mano que nos duran más porque son buenos».

Sin embargo, esto convive con «una sensación de la gente de malestar y seguramente tienen razón. La economía va tirando, pero la cesta de la compra es relativamente cara con salarios que no suben». Es por ello, según el investigador de Estudios Sociales, que «la sensación no es muy buena y si esto se mantiene no [hay] problemas, pero si viene una crisis como la de 2008, [puede ser peligroso]».

Rodríguez subraya que la creación de empleo se está «impulsando con mano de obra barata que no requiere mucha calificación, servicios no muy complicados, o metiendo dinero probablemente con deuda, fondos europeos y déficit público», pero alerta de que «probablemente ese crecimiento no [sea] muy sano». Lamenta la oportunidad perdida de los Next Generation, que considera un «fraude total» si se tiene en cuenta que «no han servido básicamente para nada, no se ha estimulado la inversión ni un cambio de las empresas hacia sectores de más valor añadido».

Otro indicador que revela la situación poco boyante de los consumidores es el de las ventas del comercio al por menor, que pasó de crecer un 4,1% en marzo con respecto a un año antes a frenar en seco en abril con una variación interanual del 0,3% e incluso una contracción en el dato mes a mes, que se redujo un 2,4% y, ajustando el efecto estacional, un 1,5%. Este cambio de tendencia podría significar que los bolsillos de los españoles no dan para más ante el estancamiento de ingresos y la subida de precios e impuestos. «El índice del comercio minorista de abril es un dato malísimo y suficientemente relevante. La gente se lo está mirando esto de moverse», subraya Rafael Pampillón, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad CEU San Pablo, que admite que esta estadística del INE lo ha «descolocado» porque «esperaba que el consumo hubiese tirado» coincidiendo con la Semana Santa, especialmente en un momento en que «aumenta la población».

«La gente tiene menos capacidad de compra»

A pesar de ello, «suben los precios y [la] inflación», con lo cual «la gente tiene menos capacidad de compra», ya que las subidas salariales se aplican «dentro de un año o cuando [se renueva] el convenio y van por detrás siempre de los precios». En este contexto, «se reduce el consumo y hay menos capacidad de compra, como pasa con la vivienda, que se contrata menos porque están los precios tan altos que la gente se va del mercado». Un descenso significativo en el gasto que resulta llamativo, puesto que coincide con «la entrada de inmigrantes» y el crecimiento de turistas, que están «generando un fuerte consumo».

«Los salarios están teniendo dificultad para salir adelante y sobrellevar la inflación», coincide María Miyar, directora de Estudios Sociales de Funcas. Se remite al dato de los coches de segunda mano, que valora como «muy interesante» porque «es un termómetro de la economía» en un contexto en que el poder adquisitivo no aumenta en paralelo al crecimiento macroeconómico. Y concluye: «La diferencia fundamental es que, hasta la gran recesión, evolucionaban juntos los coches nuevos y de segunda mano, pero a partir de la recesión todo se ha torcido y no se han recuperado muchos indicadores desde entonces».

Desde Valencia Ocasión, que vende vehículos de importación, seminuevos, kilómetro cero y nuevos, aseguran que 2025 «fue un año de récord» y que la segunda mano experimentó una fuerte subida en parte porque en el mercado de los nuevos «los precios no tienen sentido» y «está todo carísimo». Aun así, David Pérez, gerente del concesionario, advierte que «este segundo trimestre va a ser un récord de bajas ventas» y pronostica un «2026 fatal», aunque «hay que tener en cuenta, sobre todo a partir del segundo trimestre, que la finalización del año arrastra ventas en enero, pero realmente se consumaron en diciembre».

«Antes de vacaciones siempre han sido las mejores ventas, también antes de cerrar el año por las ofertas, ya que hay que llegar a objetivos de venta marcados sí o sí. Hay buena oferta y se vende más», añade, pero incide en que «ahora mismo es un desastre cómo está todo, no se vende casi nada». «La realidad es que está siendo un año muy malo, casi no hay ventas. No sé si es por el tema de la guerra o que el cliente no sabe qué comprar». «Mi gestoría hacía aproximadamente 200 matriculaciones al mes, tanto de coche nuevo como de importación. Ahora mismo está matriculando cerca de 80 al mes. Las ventas han caído muchísimo». Los datos de la DGT confirmarán si se trata de un fenómeno localizado o si esta tendencia se está viviendo en el conjunto de España, como ocurrió en los 2000, cuando se alcanzó un récord de ventas tanto de turismos nuevos como de segunda mano que precedió una caída en ambos por la crisis.

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