España castiga el empleo al elevar la presión fiscal mientras la UE la reduce
La carga sobre el trabajo ha subido 1,2 puntos en el último año, por encima de Portugal, Finlandia y Croacia

Los ministros de Hacienda, Trabajo y Economía, Arcadi España, Yolanda Díaz y Carlos Cuerpo, respectivamente. | EP
La cuña fiscal en los salarios bajos se incrementa en España mientras se reduce en el conjunto de la Unión Europea. La tasa impositiva de los trabajadores de rentas inferiores ha subido 1,2 puntos porcentuales en un año hasta el 37,2% y acumula 1,3 puntos más en el periodo transcurrido entre 2018 y 2024, el último dato disponible, mientras que la media de la UE ha descendido en estos seis años del 40% al 38,8%. Esta proporción incluye los impuestos sobre la renta, como el IRPF, y las cotizaciones sociales, y sirve de indicador para evaluar cuán difícil es crear un puesto adicional en una economía. Si incluso los sueldos más reducidos implican un gran sobrecoste en términos del gasto para la empresa por la parte que se queda el Estado, el mercado laboral tiene menos incentivos para generar nuevos puestos.
Estos datos oficiales de Eurostat refuerzan los avisos manifestados por numerosos empresarios y especialistas del ámbito económico y laboral, que consideran que los crecientes costes fiscales asociados al trabajo dificultan las contrataciones, especialmente por parte de las empresas de tamaño más reducido. Sin embargo, el hecho de que España experimente la tendencia contraria que el conjunto del bloque comunitario no ha significado una contracción del empleo, sino todo lo contrario: la ocupación en el país muestra un dinamismo que, si bien estancado o incluso desacelerado, es superior al de muchos socios europeos. Una circunstancia que puede deberse tanto a la buena marcha del turismo como al mayor salto demográfico de toda la UE, copando un 38% del total, debido exclusivamente a la inmigración ante un decrecimiento natural de la población autóctona. Ambos factores aportan más demanda por el crecimiento de consumidores en la economía, y el último además suma oferta de mano de obra.
Según estos datos, España ha escalado en un año de la posición 16 de países con más carga fiscal a los salarios bajos del bloque comunitario al puesto 13. De este modo, ha superado a Portugal, Finlandia y Croacia en el último año; en los últimos seis ha adelantado a otras economías como Grecia, un aspecto que puede dañar la competitividad frente a otros países, puesto que unos mayores costes laborales —en este caso no para mejorar el nivel de vida de los trabajadores, sino meramente la recaudación tributaria— pueden ahuyentar inversiones internacionales o dañar las exportaciones. España se sitúa por debajo de la media de la UE en cuña fiscal, pero con tendencia creciente frente al descenso protagonizado por el conjunto.
Los datos de Eurostat analizados por THE OBJECTIVE están alineados con los que facilitó la OCDE, que advirtió hace tres semanas que el 41,4% del salario bruto de los trabajadores españoles solteros y sin hijos se destinó al pago de impuestos y cotizaciones en 2025, situándose más de seis puntos por encima de la media de los países avanzados. Un informe del organismo internacional cuantificó el aumento promedio de la carga fiscal sobre los costes laborales en 0,15 puntos porcentuales respecto al ejercicio anterior, mientras que en España fue algo más del doble (0,31). La mayor diferencia al alza correspondió al incremento del impuesto sobre la renta, con 0,25 puntos porcentuales, frente a un descenso promedio del 0,01% en la OCDE; lo que viene a confirmar las advertencias sobre el impacto que tiene la no deflactación del IRPF sobre el poder adquisitivo de los trabajadores: la subida de precios perjudica de dos maneras a los asalariados, encareciendo el coste de vida y cargando mayores impuestos si el sueldo nominal sube, aunque el aumento no se produzca en términos reales.
Según la misma institución, las cotizaciones sociales del trabajador se mantuvieron estables y las del empleador subieron en 0,05 puntos porcentuales, un crecimiento por debajo de la media, situada en 0,15 puntos. España cerró el top diez de países con una cuña fiscal más alta de un total de 38 miembros de la OCDE, en una clasificación liderada por Bélgica, donde a los trabajadores solteros y sin hijos se les retiene el 52,5% de su salario bruto. El podio lo completan Alemania y Francia. El mercado laboral español goza de un impuesto sobre la renta y unas cotizaciones sociales del empleado ligeramente inferiores a la media del mundo desarrollado, pero con unas cotizaciones para empresas significativamente superiores que desincentivan la creación de nuevos empleos.
