Las ETT prevén que la regularización maquille el inminente frenazo en la creación de empleo
Asempleo calcula que hasta 800.000 inmigrantes podrían beneficiarse, cifra que se duplicará con el reagrupamiento

Una sede del SEPE en una imagen de archivo. | EP
Numerosos analistas llevan meses apuntando en sus previsiones que el crecimiento del empleo en España —que lleva tiempo estancado entre el 2,2 y el 2,4% interanual en cotizaciones— muestra signos de deterioro y será probablemente menor en los próximos meses y años. El motivo clave es que no se esperaba que el principal motor económico y laboral en que se ha basado el Gobierno para este salto en los datos macro, es decir, la llegada de cientos de miles de inmigrantes al año, pudiese mantenerse al mismo ritmo. Sin embargo, la regularización masiva de extranjeros podría llegar a mitigar esta desaceleración prevista en el producto interior bruto, tanto por la vía indirecta, al actuar como reclamo para que lleguen más personas al país, como por la directa, al permitir que los trabajadores que lo son fuera del radar institucional pasen a cotizar y, lo más importante, a figurar en las estadísticas oficiales.
Las empresas de trabajo temporal (ETT) también pronostican una moderación en el aumento del empleo, aunque alertan de que la regularización aprobada por el Ejecutivo central puede maquillar parte de esta pérdida de fuelle. «Las previsiones que teníamos para este año eran un mantenimiento positivo pero ralentizado», señala a THE OBJECTIVE Andreu Cruañas, presidente de Asempleo, la patronal de este tipo de compañías, que emplean a cerca de 800.000 personas en el país, de modo que sus datos suelen ser un termómetro de la situación del mercado laboral. «Esto se empezó a cumplir en enero y febrero», prosigue, y añade el elemento del conflicto en Oriente Próximo, que por su impacto energético «afecta especialmente a la industria, pero también al turismo», aunque de forma positiva y negativa a la vez.
Por una parte, los «problemas de abastecimiento de queroseno de avión, que ha doblado su coste, van a producir que los turistas extranjeros no se van a desplazar a zonas de conflicto o a zonas donde haya que hacer escala, a Australia o a Asia, por ejemplo. China, Japón, Corea del Sur… hacían escala en Emiratos, Doha, etc.», lo que «detrae por miedo al riesgo». Sin embargo, «también esos viajes largos van a soportar un coste adicional», lo que «a su vez tiene una ventaja para el turismo español», un «destino refugio más próximo y relativamente menos caro, lo cual se ve reforzado por esta disuasión, este fenómeno ejercido sobre los españoles, que se lo piensan dos veces antes de salir al extranjero».
Desde este punto de vista, «las agencias de turismo están notando una caída en las reservas de viajes internacionales, pero, en cambio, el turismo doméstico, como [se ha] visto esta Semana Santa, se ha mantenido muy bien». Según el experto laboral, «hay este impacto del conflicto, que evidentemente, como ya ha dicho el FMI, dependerá de si el conflicto se frena ahora o se prolonga dos o tres meses; [en cuyo caso se convertiría en] un escenario serio».
Teniendo este factor en cuenta, opina que «este año sigue pudiendo haber un crecimiento relativo con cierta contención, si bien es cierto que eso, que está basado en estadísticas oficiales, puede verse afectado si la regularización de personas que pueden estar trabajando en la economía sumergida y se afloran, puede compensar el mantenimiento de empleo, porque lo oculto no figuraba en ninguna estadística, aunque no se genere objetivamente ningún puesto».
Es por ahora un misterio cuántos inmigrantes adicionales van a acogerse a esta medida y qué parte van a pasar a trabajar regularmente y cotizando. En primer lugar, «la cifra no es cierta, no es conocida, porque todas las personas que estaban en esa situación no se han empadronado» y «el padrón sería una referencia objetiva para saber cuántas personas en situación irregular estaban en España, pero no todas se han empadronado».
Aun así, considera que «la cifra puede estar entre 600.000 y 800.000», si bien «una vez obtengan la residencia, pueden hacer reagrupamiento familiar y esto en pocos meses puede doblar esta cifra». En cuanto pasen por este proceso administrativo, su obtención de papeles «ya les permite buscar empleo y también inscribirse como desempleados en oficinas de empleo, que son todas autonómicas porque esta competencia está transferida. El SEPE no la gestiona». Para Cruañas, todos los elementos apuntan a que se va a «producir una avalancha, un tsunami» de expedientes.
