The Objective
Energía

Trump moviliza 4.500 millones en impulsar las plantas de carbón y la energía nuclear

Se trata de dos tecnologías que se están desterrando en España tras la apuesta por la energía verde

Trump moviliza 4.500 millones en impulsar las plantas de carbón y la energía nuclear

El presidente Donald Trump (abajo) y su secretario de Energía Chris Wright (arriba). | EP

La Administración de Donald Trump se ha centrado con fuerza en la energía desde que comenzó su mandato. Su secretario de Energía, Chris Wright, ex-CEO de una empresa petrolera, es uno de sus secretarios más mediáticos. Desde el Departamento de Energía se han lanzado lemas —como «Drill, baby, drill» (lit.: «perfora, cariño, perfora»)—, se han fiscalizado las promesas de campaña, se han lanzado estrategias —con el nombre de «Dominio Energético Americano»— y también órdenes ejecutivas, como «Liberando la energía estadounidense».

El actual Gobierno de Estados Unidos está borrando el pasado de la anterior Administración y arrinconando a aquellas tecnologías por las que se apostó, como el hidrógeno verde. En su lugar, está optando por las fuentes de energía que precisamente en España se destierran: el carbón y la nuclear (cuyo cierre programado está fijado en 2035). En total, EEUU ha invertido ya 5.225 millones de dólares (unos 4.500 millones de euros) en estas tecnologías.

En cuanto a la nuclear, el pasado 5 de enero, el Departamento de Energía anunció una inversión de 2.700 millones de dólares (1.480 millones de euros) para «reducir la dependencia de proveedores extranjeros». Unos meses antes, el 2 de diciembre de 2025, el Departamento de Energía anunció la selección de la Autoridad del Valle de Tennessee (TVA, por sus siglas en inglés) y Holtec Government Services para apoyar el despliegue inicial de reactores modulares pequeños (SMR, por sus siglas en inglés). Los equipos del proyecto recibirán hasta 800 millones de dólares (algo menos de 700 millones de euros) en fondos federales compartidos para impulsar proyectos iniciales en Tennessee y Michigan. Unas semanas antes, el mismo Departamento dijo que iba a prestar 1.000 millones de dólares (870 millones de euros) para ayudar a financiar el reinicio de la planta nucleoeléctrica de la isla de las Tres Millas (Three Mile Island), en Pensilvania.

Esta apuesta por la nuclear está íntimamente relacionada con el despliegue que busca el Gobierno norteamericano de los data centers. De hecho, según el Instituto de Investigación de Energía Eléctrica (EPRI, por sus siglas en inglés), los centros de datos podrían llegar a consumir hasta el 9% de la generación de electricidad anual de EEUU para 2030, frente al 4% de la carga total en 2023. En España, en cambio, el Gobierno trata de torpedear esta fiebre de los centros de datos convirtiendo un código voluntario de la Unión Europea en una regla que obliga a estas instalaciones a cumplir con unas exigencias muy severas en materia de eficiencia energética. Además, se prima antes la producción de hidrógeno verde, gases renovables y la electrificación de industria y minería.

El Departamento de Energía de Estados Unidos también está a favor del carbón o, como ellos mismos lo denominan, «la hermosa industria del carbón». El 19 de septiembre de 2025 anunció un programa dotado con 625 millones de dólares (543 millones de euros) para expandir y revitalizar la industria carbonífera con el objetivo de impulsar la producción energética y apoyar a las comunidades mineras. Posteriormente, el DOE anunció 100 millones de dólares (unos 87 millones de euros) para restaurar centrales eléctricas de carbón.

Inversión en las redes

La inversión en las redes es una preocupación que comparten España y Estados Unidos. El problema que sufre hoy España —con una red al límite que soporta sobretensiones por su crecimiento— ya se debatió hace décadas en Estados Unidos. En ese momento, lo que se planteó allí fue convertir centrales de carbón en compensadores síncronos (máquinas que sirven para controlar la tensión). Ahora, Red Eléctrica ha destinado 366 millones de euros a comprar cuatro compensadores síncronos «para mejorar la estabilidad del sistema y garantizar un funcionamiento seguro».

Es algo que ha generado críticas dentro del sector energético, porque creen que se está apostando ahora por unos aparatos para evitar un apagón que ya tenían las plantas de carbón. El ecosistema del carbón se ha reducido a su mínima expresión en España y el campo de estudio se ha limitado ya a solo algunos organismos o departamentos reducidos, como el Instituto de Ciencia y Tecnología del Carbono (Incar) de Oviedo (Asturias) y el Instituto de Carboquímica de Zaragoza (Aragón).

Publicidad