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Ricardo Dudda

Lo mejor para ganar un debate es no participar

«El ‘qué pereza’ es común en la izquierda cuando se le saca la cuestión del nacionalismo, pero la derecha últimamente tiene una estrategia parecida»

Opinión
Lo mejor para ganar un debate es no participar

El ministro de Consumo, Alberto Garzón.|EP

Cuando alguien no tiene mucho que decir de un tema (generalmente político), suele decir «qué pereza». Me he encontrado con esa reacción a menudo. Antes que admitir la ignorancia propia, uno se defiende alegando que el tema le aburre. Otra reacción común es simplemente decir que determinado problema no existe. Es también una manera de no tener que debatir. No hay nada de lo que hablar.

El «qué pereza» es común en la izquierda cuando se le saca la cuestión del nacionalismo. Ay, qué pereza, otra vez con Cataluña. También pasa con ETA y pasaba con Venezuela cuando el país aparecía a menudo en la prensa. Si se saca cualquiera de esos temas, la respuesta era: venga, sí, todo es ETA. Con ese sarcasmo cínico el debate queda anulado. La mejor estrategia de la izquierda contemporánea española consiste en ignorar determinados debates y solo centrarse en colocar sus propios marcos. Si no me conviene, no existe.

La derecha últimamente tiene una estrategia parecida de «blindaje del debate». Consiste en manifestar una indignación sobremedida ante cualquier movimiento desde la izquierda que parezca remotamente un ataque a sus libertades. ¿El Ministerio de Consumo intenta limitar la publicidad de dulces ultraprocesados para niños? El Ministerio de Consumo nos quiere quitar los donuts. Así que todo el mundo a subir fotos comiendo bollycaos. ¿El Gobierno recomienda comer menos carne? Nos quieren alimentar con bayas e insectos, así que vamos a subir fotos comiendo un filete chamuscado. Y lo mismo ocurrió recientemente con las macrogranjas.

Es una especie de libertarismo adolescente. Y, al mismo tiempo, es una defensa perezosa del statu quo: no cuestiones nada, aunque uno no sepa por qué hay que defender las cosas como están. Es también una manera de no debatir, pero más torpe que la estrategia de la izquierda. La sobrerreacción de la derecha acaba provocando un ‘efecto Streisand’. El mejor ejemplo es la pancarta gigante que Greenpeace ha instalado en la Gran Vía de Madrid, que dice «Las macrogranjas no existen».

El mejor debate es siempre el que no tienes. Si no entras en el debate, no puedes perder. La izquierda ha aprendido esto y por eso suele marcar el ritmo del debate. La derecha, en cambio, con tal de que no se le asocie con el Gobierno es capaz de defender que el aceite de colza es lo más rico para untar en la tostada del desayuno.  

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