Cómo Polonia se hizo más rica que España
«¿Cómo crecieron tan rápido en Polonia? Lo principal es que reformaron las instituciones y liberalizaron el mercado de forma rápida y decisiva»

Ilustración creada con inteligencias artificial.
El Fondo Monetario Internacional actualizó hace dos semanas sus datos de PIB per cápita en dólares en paridad de poder de compra; es decir, teniendo en cuenta la diferencia entre los precios de cada país. No llenas la cesta del mismo modo en Suiza que en Grecia con los mismos 100 dólares. Con la misma cantidad de dinero, la compra es más abundante en Polonia que en España, de modo que, aunque nuestro PIB per cápita sea aún superior, medido en la cantidad que se puede comprar aquí y allí, los polacos ya nos superan. En dólares corrientes, y en paridad de poder de compra, el PIB per cápita en España es de 58.348, y en Polonia de 58.559.
Es decir, que, medido en los bienes y servicios que podemos consumir, Polonia nos ha alcanzado. Y sabemos que a partir de ahora, y quizás para siempre, tendremos que estirar el cuello para mirar el nivel de vida de nuestros vecinos del noreste. ¿Cómo es posible? En 1990, nuestra renta era el triple que la suya. ¿Qué han hecho ellos? ¿Qué hemos hecho nosotros?
En ese año, 1990, nosotros llevábamos 15 liberados de la ominosa dictadura de Franco. Y Polonia cumplía un año de democracia. La democracia nos iba a traer, a los dos países, progreso económico y social, de la mano de las libertades recobradas.
Por lo que se refiere a libertad, en todos los aspectos, recobraron muchas más los polacos que nosotros. Aquí ya había cierta libertad económica; este era un Estado de derecho fundamentado sobre la propiedad privada y los contratos. Aquello era el puro y duro socialismo. En España prácticamente desconocíamos los impuestos, y hoy nos gravan más de la mitad de nuestro esfuerzo. En Polonia, al trabajador no le pertenecía ni su propio trabajo. El Estado decidía dónde trabajabas y por cuánto, y como mucho transigía con tu situación laboral.
¿Cómo crecieron tan rápido en Polonia? Lo principal es que reformaron las instituciones y liberalizaron el mercado de forma rápida y decisiva, de un golpe democrático y definitivo. El gradualismo se quedó en el cajón de los aferrados al viejo sistema y de los políticos que pensaban medrar con el juego político. Polonia pasó del socialismo a la economía de mercado. No fue fácil. Pero convertirse en una economía libre fue más rápido que otros países, alguno de los cuales (Rusia, por ejemplo) nunca llegaron a serlo.
«Tienen una deuda pública que no llega a la mitad del PIB, mientras que nosotros debemos más de un año de producción»
En libertad económica, Polonia nos ha superado desde 2014, según los datos de la Heritage Foundation. Esta institución mide la libertad económica de cada país valorando cuatro criterios: el Estado de derecho, el tamaño del gobierno (gasto e impuestos), las regulaciones y la participación en el comercio internacional. Nosotros progresamos desde los años de Aznar hasta la Gran Recesión, y desde entonces nos hemos quedado entre los 70 y los 63 puntos sobre 100 posibles; ahora tenemos 66,8, mientras que Polonia supera los 71. Tienen una deuda pública que no llega a la mitad del PIB, mientras que nosotros debemos más de un año de producción.
En Polonia, el plan Balcerowicz (1989-1990) liberalizó el mercado de forma rápida y resuelta. Liberalizó los precios, hizo convertible la moneda y conectó la economía polaca con la mundial. Una vez asentado el mercado, el Estado polaco privatizó multitud de empresas públicas. Privatizar es, en realidad, socializar: convertir a la sociedad en propietaria.
De forma paralela, Polonia ha ido reformando la arquitectura institucional y dotando de normas de juego a un sector tras otro. Los más importantes seguramente han sido el mercado bancario y el de capitales.
Al devolver los recursos a la sociedad (privatización) y establecer de forma rápida y decisiva una economía de mercado, Polonia evitó que el Estado y la economía cayesen en manos de un grupo de oligarcas.
«Hoy somos testigos de cómo el Gobierno de Sánchez pone a un peón al frente de Indra. Y cuando el peón se rebela, pone a otro»
Mientras, en España está ocurriendo exactamente lo contrario. Nunca hemos sido una economía de mercado modélica, pero cada año que pasa vamos a peor. Hoy somos testigos de cómo el Gobierno de Sánchez pone a un peón al frente de Indra. Y cuando el peón se rebela, pone a otro. Las economías pública y privada se confunden. Y es imposible distinguir a los partidos políticos de asociaciones de grupos de intereses. Antes de que tuviésemos al frente del Gobierno a un representante del Kremlin en España, nuestra economía se ha ido rusificando poco a poco.
Los polacos son ya más ricos que los españoles. Desde 1991, han crecido más deprisa que nosotros en 25 de los 35 años transcurridos. Nada hace pensar que no ocurrirá lo mismo en los 35 años venideros.