The Objective
Joaquín Leguina

Trump en Ormuz

«Viendo y escuchando a Trump no paro de preguntarme cómo es posible que un porcentaje tan alto de norteamericanos lo hayan podido votar»

Opinión
Trump en Ormuz

Ilustración de Alejandra Svriz

El almirante español Juan Rodríguez Garat escribió en un artículo lo siguiente: «La guerra de Irán, desde el punto de vista militar, no ha tenido color. Pero eso lo sabíamos todos. Como también imaginábamos que una campaña aérea no iba a ser suficiente para poner de rodillas al régimen islámico y que todo esto iba a terminar con el estrecho de Ormuz, talón de Aquiles de la economía global, cerrado al tráfico».

Y es que la respuesta dada por el presidente de Estados Unidos ante la situación creada tras el alto el fuego que siguió a los bombardeos sobre Irán resulta incomprensible. La Secretaría de Prensa de la Casa Blanca se dio prisa en anunciar que el estrecho estaba abierto —noticia tan falsa como las otras que salen de esa misma fuente—, pero ni los ayatolás se han vuelto prudentes y bondadosos ni Trump es un hombre sabio, y Trump siguió intentando convencer al público de que había un acuerdo con los ayatolás y más tarde aseguró que el estrecho de Ormuz no era su problema. Pero los argumentos sonaban tan poco convincentes que el magnate terminó desdiciéndose y publicando en Truth Social que había ordenado a la Armada norteamericana el bloqueo de los accesos al estrecho.

Ese anuncio sorprendió a todo el mundo y pareció una pataleta: «Si no puedo reabrir el estrecho, lo cierro yo». Viendo y escuchando a Trump no paro de preguntarme cómo es posible que un porcentaje tan alto de norteamericanos lo hayan podido votar y llego a la conclusión de que la explicación hay que buscarla en la acera de enfrente, es decir, en el Partido Demócrata, cuya candidata estaba entregada y seducida por el movimiento woke, que es una ideología desechable dedicada a erigirse en nueva y verdadera religión.

Mas, sea como sea, Trump no hace sino meter la pata apoyando a tipos como Orbán, a quien los húngaros acaban de mandar a la calle. Un Trump que parece odiar a todos los líderes europeos mientras cree que Putin es un hombre honorable.

El mencionado general español concluía su artículo preguntándose si las tiranías son más fuertes en guerra que las democracias y sostenía que la Historia ha demostrado que las tiranías no son más fuertes, pero yo no estoy tan seguro, y ahí está la guerra de Vietnam para corroborarlo, y recuerdo ver salir volando a los norteamericanos mientras las tropas de Ho Chi Minh entraban en Saigón, aquellas escenas que entonces vi en televisión y que colocaron a los entonces comunistas al frente del país. Mi hijo, que es arquitecto, estuvo trabajando en Hanói por cuenta de una empresa española y me dijo un día: «Creí que este país tenía un Gobierno comunista, pero te comunico que me estoy hartando de diseñar chalés de lujo».

En cualquier caso, no parece que a los ayatolás los vayan a echar las tropas de Estados Unidos. También lo ve así el citado militar español, quien asegura que hay una condición para que los Estados Unidos venzan, y es que Trump explique a los norteamericanos «cuál es la causa por la que luchan y cuál el camino hacia la victoria». No ha ocurrido así y, por mucho que pueda doler a sus partidarios, solo el presidente Trump tiene la culpa.

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