Todos lo sabían
«La conjugación de un verbo tan cargado de sentido por un hombre con vinculaciones familiares con el negocio del fornicio tiene riesgos de interpretación»

Ilustración de Alejandra Svriz
«Decíamos ayer», dice Pedro Sánchez que empezó una plática San Juan de la Cruz. Quien comenzaba así su lección al volver a su cátedra de la Universidad de Salamanca después de pasar cinco años en la cárcel por empeño de la Inquisición fue Fray Luis de León, pero no es cosa de cebarse en menudencias. Decíamos ayer, pues, que en la parla del sanchismo siempre es conveniente deslindar el sentido metafórico del lenguaje recto, el román paladino que decía Gonzalo de Berceo, que también era fraile como los dos citados, aunque en su tiempo no se había inventado aún la mística. Y ponía el ejemplo de Leire, la fontanera, cuando dijo «A Balas lo quiero muerto».
Otro ejemplo es el que ayer nos descubría Ketty Garat en THE OBJECTIVE con la estupefaciente revelación de su libro Todos los hombres de Sánchez, que está a punto de inundar las librerías y que contiene un retrato de cuerpo y alma del sanchismo. Ketty Garat es lo que antes se llamaba una periodista de raza. Metódica, rigurosa, inteligente y detallista, no hay nada en la realidad que ella desprecie por no ser relevante. Y esta es la metáfora extraordinaria que ayer revelaba en el lenguaje del mismísimo presidente del Gobierno, cuando en conversación con Santos Cerdán le dijo en mayo de 1991 sobre quien había sido su ministro de Fomento y de Transportes: «Jose nos ha traicionado. Me lo voy a follar». Lo que quería decir el presidente es que pensaba destituirlo, lo que efectivamente hizo dos meses más tarde en su doble cargo: el de ministro en el Gobierno y el de secretario de Organización en el partido. Hago esta precisión en la confianza de que los lectores habrán sabido interpretar correctamente la expresión. Sin embargo, la conjugación de un verbo tan cargado de sentido por un hombre con vinculaciones familiares (por la rama política) con el negocio del fornicio tiene riesgos de interpretación que más vale despejar antes de inducir conclusiones inadecuadas.
Al interesado no le dio razón alguna: «¿Sabes que te tienes que ir, no?», le dijo, aunque ya por entonces (noviembre de 2021) Ketty contó, citando fuentes socialistas, que fue «su doble vida, oscura y caótica», la causa principal y cómo esta se convirtió en un problema político de primer orden para Pedro Sánchez, que mientras tanto alegaba desconocimiento sobre la vida de su lugarteniente: «Era un gran desconocido para mí desde el punto de vista personal». No hay razones para considerar que Sánchez no mintió también en esto. Mejor dicho: hay razones sobradas para creer que el presidente mentía también en esto. Una de las fuentes era el ministro del Interior, que le hizo un relato acabado de las andanzas de Ábalos gracias a las hojas de servicio de los escoltas, en las que se contaba las veces que el ministro entraba y salía de «locales privados donde entraban y salían mujeres». Y lo de las orgías en Paradores, claro.
Una fuente muy cualificada fue la entonces vicepresidenta Carmen Calvo, con quien se había confesado Carolina Perles, la tercera mujer de Ábalos que no paró de contarles sus desdichas a todas las mujeres socialistas a las que tenía acceso: a Carmen Calvo, a Maritcha Ruiz, Adriana Lastra, Nadia Calviño y a la mismísima Begoña Gómez. Muchas vías para que le pudiera llegar la información a Sánchez. Por todas menos por una. Nadia Calviño atajó la confidencia: «No me lo cuentes, no quiero saberlo».
Vivía el socialismo momentos previos al 40.º Congreso Federal, que se iba a celebrar del 15 al 17 de octubre en Valencia. Sus excompañeros cuentan que Ábalos compareció en muy contadas ocasiones en la sede socialista para dar cuenta de los actos preparativos del Congreso, que iba a tener como leitmotiv la abolición de la prostitución, pero la última vez sucedió algo muy extraño. «Terminamos la Ejecutiva y preparamos entre varios la rueda de prensa. Se le dijo varias veces: ‘Jose, no te olvides del abolicionismo’. Pero luego salió en rueda de prensa y no lo mencionó», relatan fuentes socialistas. ¿Le daría apuro, cómo defiendo yo el abolicionismo siendo el novio de la Jesi y la mano derecha del yerno de Sabiniano? Yo no descartaría nada, pero Sánchez tampoco. En su discurso de clausura anunció pomposamente: «Sale de este congreso un compromiso: ¡avanzaremos aboliendo la prostitución que esclaviza a las mujeres en nuestro país! Ese es nuestro compromiso».