P. S. es Pedro Sánchez
«Se equivoca si piensa que, por ser expresidente del Gobierno de España, está al margen de las responsabilidades penales»

Ilustración generada por la IA.
Es verdad que las letras «P. S.» pueden tener muchos significados. Pero cuando están en documentos, papeles y notas de corruptos y delincuentes que actúan en el PSOE o con el Gobierno de España, solo pueden referirse a Pedro Sánchez. En otros tiempos del PSOE, con otros dirigentes vinculados al progresismo, pudo significar «Proyecto Sostenible». Pero hoy no. El único progresismo sostenido que se reconoce es el del patrimonio, nivel de vida y las cuentas corrientes de Ábalos, Santos Cerdán, Leire y toda la lista de investigados por corrupción.
P.S. podría significar «Patrimonio Seguro». Eso debió de pensar José Luis Rodríguez Zapatero cuando escondió en la caja fuerte de su despacho, en una sede perteneciente al PSOE, las escandalosas joyas por las que le imputan contrabando y delito fiscal. Todo un récord de corrupción para «el puto amo» que lidera un partido que convierte una de sus sedes en un búnker donde esconder patrimonio delictivo con origen chungo. Por eso, porque no puede ser de otra manera, por la relación que mantienen, es más que evidente que P. S. es Pedro Sánchez. Zapatero necesita de Sánchez para sus corrupciones de tráfico de influencias y blanqueo de capitales, y Sánchez depende de Zapatero porque le aporta la «referencia moral y ética» que representa el seis veces presunto en una organización que solo puede ser criminal.
P. S. podría significar «Protocolo Seguro», como mecanismo con el que proceder al reparto de fondos públicos a compañías que pagan jugosas comisiones. Metodología con la que emitir facturas falsas contra el partido o forma con la que repartir sobres, llenos de más que presunto dinero negro, entre los dirigentes e involucrados. «Protocolo Seguro» podría ser la forma con la que involucrar en la cloaca que es la organización a todo tipo de cargos vinculados al poder en ministerios e instituciones del Estado, así como a empresas vinculadas al partido y a sus dirigentes o personas predeterminadas. Pero es imposible que P.S. sea «Protocolo Seguro» porque los agentes dinamizadores del entramado son personajes como Koldo y su familia, Leyre y su equipo, Ábalos y sus asistentas sexuales o Santos Cerdán y «la Paqui». Todos acumulando pruebas por escrito y digitalmente. Con tanto bruto, es imposible que nada sea seguro. Lo que es seguro es que, para que todo este sistema de corrupción y lodazal que son el Gobierno de España y el partido «del one», las siglas P.S. se refieren a Pedro Sánchez porque es el líder máximo —todopoderoso— responsable de todo el entramado que se mueve a su alrededor.
Es imposible que P. S. quiera decir «Presupuestos Seguros». Eso no se le ocurre a nadie. Ni a Patxi López. Tampoco es posible que signifique «Proyecto Sólido» porque no hay nada bueno en el balance de esta legislatura. La forma de aferrarse al poder de Pedro Sánchez es aberrante. Es un insulto a la ética, a la decencia y a la política. La cloaca que lidera P.S. es pura toxicidad y hedor que impregnan a todos los socios de Pedro Sánchez que, además de cómplices, han demostrado ser unos lamentables p.s. —en minúsculas—: «políticos sumisos». Auténtica escoria política.
Aunque estaría descontextualizado en las anotaciones presentadas por la UCO, P. S. podría significar «Poder Subversivo», que es la forma que utilizó Pedro Sánchez para mantenerse en la presidencia del Gobierno cuando fue derrotado en las elecciones de 2023. Obviamente, P.S. podría ser «Prepotencia Soberbia», que es el retrato exacto de la forma de hacer política de Pedro Sánchez. Solo a un soberbio se le ocurre pensar que puede tapar su responsabilidad recordando hechos pasados de otros que ya fueron pagados políticamente y con cárcel. Esa forma de afrontar su situación pone en evidencia que P.S. cada día está más lejos de la realidad.
Pedro Sánchez es el líder del más importante y mayor aparato de corrupción —por todas las personas e instituciones investigadas e involucradas— de la historia política de España: 94 investigados y 19 tipos de delitos que podrían sumar 1.817 años de condena. Cloaca pura. Hedor. P.S. también es «Pestilente Sánchez».
Su forma de aferrarse al poder y el desprecio que manifiesta ante su realidad política y judicial hacen que, al final, P. S. —Pedro Sánchez— pueda significar algo que cada día espera más gente: «Prisión Segura». Pedro Sánchez —P. S.— se equivoca si piensa que, por ser expresidente del Gobierno de España, está al margen de las responsabilidades penales por sus actuaciones desde el poder. Con Zapatero se ha abierto la veda de las imputaciones a expresidentes. Ya era hora.