The Objective
Santi González

Julito, por la vía Aldama

«A medida que se le acortan los plazos a Zapatero y, en consecuencia, al 'número uno', la voluntad de colaborar del testaferro va a aumentar»

Opinión
Julito, por la vía Aldama

Ilustración creada con IA.

Dice un viejo principio que nada hay tan eficaz como la marcha para que el personal module, y el comisionista Víctor de Aldama ha abierto un camino. Su colaboración con la Justicia ha marcado una senda que parece de no retorno para Sánchez y los suyos y que le ha servido a Aldama para evitar el trance, siempre desagradable, de ingresar en prisión.

Recordarán los lectores el comienzo de todo, las acusaciones que el sanchismo en pleno dirigía al comisionista: acusar sin pruebas, soltar mentira tras mentira, que el líder definió con un palabro inexistente: «A ver, menuda inventada», y ya sin frenos tachó las primeras acusaciones de «declaraciones de un presunto delincuente en prisión preventiva» que deben merecer «el crédito que tienen: ninguno».

No le gustó a Víctor de Aldama que lo acusara de mentiroso y delincuente y dijo algo que comprendió inmediatamente todo el mundo: «Que no se preocupe, que pronto va a tener pruebas de todo lo que se ha dicho».

«Este señor es mitómano y padece Alzheimer, porque cuando le preguntaron dos veces, una en el Congreso y otra en Portugal, si me conocía, no contestó. Y de repente, cuando sale una foto mía, ya sí me conoce y dice que es una foto que se hace con cualquiera. Las fotos que se hace con cualquiera se las hace en la calle, no en zonas privadas».

Pedro Sánchez acusa a no importa quién de mentiroso. Basta un mínimo conocimiento del patio y de los personajes para saber que quien miente es él. No sabe ni quiere hacer otra cosa, no está dotado para ello y desde aquella primera foto en el Teatro La Latina, en la presentación de Pepu Hernández como candidato socialista a la Alcaldía de Madrid, la cercanía del contacto fue evidente para todo el mundo.

Hubo pruebas. Efectivamente, Víctor de Aldama fue excarcelado y sus acusaciones se revelaron todas ciertas. Esa es la clave para que el Tribunal Supremo le perdonara el ingreso en prisión. Hay un factor clave en todo esto y es el abogado defensor contratado por el comisionista. José Antonio Choclán es uno de los grandes penalistas de España. Él fue artífice principal de la condena de Baltasar Garzón y de su expulsión de la carrera judicial por prevaricación. No es lo mismo que te defienda Choclán que poner tu defensa en manos de un Antonio Camacho, como ha hecho Begoña Gómez Fernández.

Todo hace pensar que el testaferro de Zapatero, Julio Martínez Martínez, se ha sentido más atraído por una defensa tipo Aldama que por el modelo Moncloa. De hecho, ha contratado a una gran jurista, Dolores Márquez de Prado, que ha sido fiscal de la Audiencia Nacional durante 17 años, y todo hace pensar que su estrategia de defensa va a estar basada en la colaboración con la justicia.

Normal. El hombre no tiene hijos, pero componen su familia bastantes hermanos y todos ellos parecen coincidir en la idea de que la lealtad al tipo con el que acostumbraba a correr por lugares sin cobertura para móviles no tiene una reciprocidad con la otra parte contratante de la primera parte. Es normal. Cualquier humano racional le diría a un hermano suyo en semejante tesitura: «Este marrón no te lo vas a comer tú solo, ¿no?».

Eso sin contar con que haber llegado uno a la edad madura del testaferro, que es casi sexagenario, para que te llamen Julito en los papeles tiene que descorazonar a cualquiera. Julito, además, ha sido desahuciado. Dentro de un par de meses vence el contrato del piso que tenía en alquiler en el mismo centro de Madrid, barrio de Salamanca, desde hace cinco años y la propiedad no está por la labor de prolongar el alquiler. Allí tenía su domicilio particular y la sede de su empresa, Análisis Relevante, y justo al lado paraba Vicente Fernández Guerrero, expresidente de la SEPI y amante que disfrutaban en régimen de condominio la vicepresidenta M.ª Jesús Montero y la fontanera Leire Díez.

O sea, que todo lo tenían muy a mano y todo está también muy a mano del juez Calama, que ya ha visto vencer el plazo que Zapatero le había pedido para documentar el origen de las joyas. A medida que se le acortan los plazos a este y, en consecuencia, al número uno, la voluntad de colaborar del testaferro va a aumentar, es ley de vida. Y nosotros lo veremos.

Publicidad