El hermano de Koldo barría los coches de Aldama en busca de balizas de la Policía
La fotografía que publica THE OBJECTIVE evidencia la relación muy estrecha de Joseba García con el empresario

El hermano de Koldo García Izaguirre, Joseba, inclinado sobre el capó abierto de un coche propiedad del empresario Víctor de Aldama.
Joseba García Izaguirre, hermano del que fuera el todopoderoso asesor de José Luis Ábalos, ha intentado durante meses construir una narrativa de normalidad, la de un simple ciudadano que se ve envuelto en una tormenta judicial por su apellido. Sin embargo, los documentos y, sobre todo, las imágenes, cuentan una historia radicalmente distinta. THE OBJECTIVE publica hoy en exclusiva la fotografía que dinamita la última coartada de Joseba García ante el Tribunal Supremo. En la imagen se observa al hermano de Koldo en una actitud que poco tiene que ver con la de un comprador de coches de segunda mano descontento. La escena es nítida: Joseba, ataviado con un jersey de rayas horizontales y vaqueros, aparece inclinado sobre el capó abierto de un Audi de color gris plata, propiedad del empresario Víctor de Aldama.
Las fuentes consultadas por este periódico revelan que lo que Joseba García hacía en el momento en que fue retratado no eran trabajos mecánicos, sino labores de seguridad. Unas tareas que el hermano de Koldo tenía encomendadas y que evidencian la posición de confianza que desarrollaba en el núcleo cercano a Víctor de Aldama. Joseba García Izaguirre realizaba «barridos» preventivos en los vehículos de Aldama en busca de balizas de seguimiento. Estos dispositivos son instalados habitualmente por los investigadores en los bajos o en los compartimentos del motor de los coches sospechosos. La imagen capta el momento exacto en que Joseba inspecciona una de las zonas críticas donde suelen ocultarse estos localizadores GPS.
La coartada del ‘Passat’ se va al desguace
La instantánea desmonta el testimonio del hermano de Koldo en su reciente declaración como testigo ante el Supremo, donde desplegó un guion bien ensayado, pero poco creíble. Ante el juez Andrés Martínez-Arrieta, pretendió reducir sus ocho encuentros con Aldama a una simple transacción comercial por un Volkswagen Passat que le costó 2.500 euros. Según su versión, el coche estaba en un estado tan «lamentable» que acabó convertido en chatarra. Sin embargo, las fuentes jurídicas consultadas por este medio son tajantes: «Es inasumible que un empresario del nivel de Aldama pierda ocho tardes discutiendo por 2.500 euros». Pero es que, además, este periódico ha podido confirmar que el citado vehículo lucía una carrocería impecable, nada que ver con la «chatarra» que Joseba intentó colar en sede judicial para justificar sus movimientos. El coche no fue una compra; fue un regalo encubierto pedido expresamente por Koldo García para su hermano, según aseguran fuentes de la investigación a este periódico. Una «propina» por los servicios prestados en el corazón de la trama.

Aldama ante el Supremo
La foto del Audi gris cambia el paso de la instrucción y demuestra que Joseba era, en realidad, el hombre de confianza para el trabajo sucio de seguridad. En una trama que se sabía en el foco de la UCO, la prioridad era la discreción. Joseba no ejercía de mecánico, sino de escudo. La sospecha de los investigadores es que estas inspecciones eran habituales para asegurar que los movimientos de la trama no estaban siendo monitorizados por GPS. Esta revelación llega unas horas antes de que Aldama declare ante los magistrados del Supremo en un interrogatorio que fuentes próximas califican de «dinamita». Una comparecencia donde se espera que arroje luz sobre el papel del «número 1» en el Delcygate. La relación era tan estrecha que el propio Aldama escribía a la vicepresidenta venezolana: «Ya me voy a tener que poner el apellido Rodríguez también jajajja», a lo que Delcy respondía: «Siiii! Ya estás en la familia».
Este miércoles, será el turno de Víctor de Aldama en las testificales del Alto Tribunal. El comisionista de la trama promete hacer una declaración «contundente» que apunte directamente al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al menos en lo relativo al Delcygate. Algo que supondrá problemas para el Palacio de la Moncloa, después de la declaración este martes del teniente coronel Balas revelando que la trama alcanzó las «altas esferas» del Gobierno. La parte mala para Aldama es que Balas le señaló a él como el verdadero jefe de la trama, un punto que pretende desmontar el empresario desvelando aspectos clave de José Luis Ábalos y de Koldo García.

