Un estudio calcula que los españoles nativos pasarán de 37 a 21 millones en 50 años
En 2076 los autóctonos serán menos y mucho más envejecidos, con una edad media de 59 años

Ilustración de Alejandra Svriz.
La pérdida de españoles por más muertes que nacimientos, con un crecimiento vegetativo negativo cercano a los 200.000 autóctonos, está siendo tan intensa que, de mantenerse las pautas actuales, los nativos (es decir, los hijos de madre española) pasarían de 37,4 millones en 2026 a 20,8 en 2076, dentro de 50 años. Además, la edad media de estos pasaría de 47,3 a 58,8 años. Es decir, que habrá menos nacionales y serán mucho mayores. Así se desprende de la proyección realizada por el prestigioso demógrafo Alejandro Macarrón, a la que ha tenido acceso THE OBJECTIVE, y que se basa en los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).
La proyección se basa en tres supuestos: una fecundidad constante como la que registran las mujeres españolas en 2024 (que es actualmente de 1,07 hijos por mujer, casi la mitad de la tasa de reemplazo, que es de 2,1), una mortalidad que se reduce paulatinamente al ritmo de las décadas recientes y la presunción de que no ha habido ni habrá descendencia mixta, aunque en la realidad existe y es minoritaria. «El pueblo español tiende a su desaparición», alerta el demógrafo.
Hace 50 años, en 1976, había 35,4 millones de españoles autóctonos, con una edad media de 33 años. Según las proyecciones de Macarrón, un siglo después serán 20,4 millones, con una edad media de 59 años. De hecho, habrá más españoles autóctonos de 100 años o más (141.791) que bebés menores de un año (89.379). «Esto es lo que habrá si no nacen más niños», alerta el demógrafo, que señala que hemos perdido dos millones de autóctonos en 15 años. De hecho, en 2024, la población inmigrante de primera o segunda generación creció en más de 700.000 personas, y disminuyó en 195.000 la población autóctona por el invierno demográfico.
«Una premisa del modelo, que implica que la realidad sería peor, es que supone cero migraciones a futuro, pero es imposible que no haya algo de emigración neta de españoles nativos —se van cada año del 0,1% al 0,2%. Es lógico, ya que solo ‘se producen’ en España, y vivimos en un mundo muy abierto—. O sea, que en total, con la fecundidad actual, es un modelo bastante realista para dar una buena aproximación. Y sin caer en ‘purezas de raza’ absurdas [contar solo como españoles autóctonos a los que tienen dos padres y cuatro abuelos españoles]», explica el demógrafo sobre su proyección.
Más inmigrantes en 2045
Esta proyección conecta con otra que hizo el responsable de Estudios y Análisis Social de CEU-CEFAS, que sostiene que desde 2035 en adelante los nacionales autóctonos serán minoritarios en algunas provincias, y, desde 2045, en todo el territorio nacional. Esto es lo que Macarrón ha consignado: la «semidesintegración de la españolidad demográfica», que se producirá en menos de 20 años, siendo Alicante la primera provincia en registrarla (2035) y Córdoba la última, en 2073, detrás de Badajoz (2069) y Cádiz (2064). Las provincias que caerán más rápido (como Barcelona o Gerona) lo harán por recibir más emigración y tener una población más envejecida.
Esta progresiva sustitución se debe a la baja natalidad, al envejecimiento poblacional (mueren más españoles de los que nacen) y a la inmigración descontrolada. Esta tendencia se está cebando en especial con País Vasco y Cataluña, cuyas cuatro provincias tendrán mayoría de inmigrantes para 2039. Madrid experimentaría esta realidad en 2038, dentro de trece años. Siempre, si se mantuviera la dinámica actual.
Menos españoles
La pérdida de nativos españoles ya es una realidad de un tiempo a esta parte. Sin ir más lejos, la población nacida en España y que tiene una edad de entre 20 y 39 años ha caído en 4,57 millones en tan solo dos décadas. Si en 2003 había 12.408.592 personas en esa franja de edad vital para la sostenibilidad de un país, en 2024 había 7.837.194, lo que supone una reducción del 36,8%. Es decir, la población joven autóctona se ha reducido a la mitad. No es el único dato demoledor. Desde que Pedro Sánchez es presidente del Gobierno, hay 621.466 españoles menos y 2.703.938 extranjeros más.
Macarrón avisa de que la inmigración masiva no es la solución al «catastrófico déficit de natalidad de los españoles»: «Los inmigrantes no paran el envejecimiento social, solo ralentizan algo su avance. No muchos cubren empleos cualificados. No solucionan la soledad y desierto afectivo por falta de niños y la desestructuración familiar. Y hay riesgos de integración por exceso y/o choques culturales».
