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Zapatero es el nexo entre su presunto testaferro, Julio Martínez, y el ex CEO de Aldesa

Alejandro Fernández participaba en los encuentros del expresidente con un reducido grupo de empresarios

Zapatero es el nexo entre su presunto testaferro, Julio Martínez, y el ex CEO de Aldesa

José Luis Rodríguez Zapatero. | EP

La constructora Aldesa abonó 127.000 euros entre 2021 y 2023 a la sociedad Análisis Relevante por una serie de trabajos de consultoría y elaboración de informes estratégicos. Detrás de esa mercantil se encuentra Julio Martínez —conocido en determinados círculos empresariales y políticos como Julito—, una figura que los agentes de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional sitúan como presunto testaferro del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, tal y como adelantó en exclusiva este periódico en diciembre.

Según ha podido saber THE OBJECTIVE de fuentes conocedoras de la relación empresarial, la contratación de esos servicios no fue casual, sino que obedeció a una decisión adoptada directamente por Alejandro Fernández, entonces consejero delegado de la constructora e hijo del fundador del grupo, Antonio Fernández Rubio. Los pagos se produjeron en un momento especialmente delicado para la compañía española. Aldesa atravesaba un proceso de transformación accionarial tras la entrada del gigante asiático China Railway Construction Corporation (CRCC), la gran estatal china de infraestructuras que desembarcó en la firma española en 2020. Durante aquellos años, la dirección encabezada por Alejandro Fernández mantenía todavía capacidad de decisión dentro de la empresa y seguía controlando las principales áreas ejecutivas. En ese contexto es en el que aparece la relación con Julio Martínez y su empresa de consultoría.

Las fuentes consultadas sostienen que los informes contratados por Aldesa estaban vinculados a análisis de oportunidades de negocio y escenarios internacionales. El vínculo personal entre Alejandro Fernández y el entorno del expresidente socialista habría sido determinante para que la mercantil de Julito terminara convirtiéndose en proveedora de la constructora. Y es que Alejandro Fernández mantiene desde hace años una relación estrecha con José Luis Rodríguez Zapatero. Se trata de una amistad consolidada en el tiempo y cultivada en encuentros privados y reuniones periódicas en El Pardo, donde el expresidente acostumbra a reunirse con un reducido grupo de empresarios. En ese círculo también figura Julio Martínez, quien se habría convertido en uno de los hombres de confianza del entorno empresarial del exlíder socialista.

Fuentes próximas a ese grupo explican que Fernández acompañaba con frecuencia a Zapatero en reuniones y encuentros con Julito Martínez. Precisamente de esa relación triangular —con Zapatero como elemento de conexión— nace el encargo de los informes de consultoría a Análisis Relevante. La relevancia de Julio Martínez no es menor dentro de las investigaciones policiales que afectan al entorno económico del expresidente. Los agentes de la UDEF consideran que el empresario habría actuado presuntamente como canalizador de fondos procedentes de empresas privadas con intereses en determinados mercados internacionales o en operaciones estratégicas vinculadas a la influencia política de Zapatero. Parte de esos ingresos, según sospechan los investigadores, podrían haber terminado beneficiando al entorno familiar del expresidente.

La relación contractual entre Aldesa y la empresa de Julito se mantuvo mientras Alejandro Fernández conservó el control ejecutivo de la constructora. Sin embargo, el escenario cambió de forma radical cuando CRCC decidió reforzar su dominio sobre la compañía española. La estatal asiática elevó progresivamente su participación hasta controlar el 99% del accionariado de Aldesa, operación que supuso en la práctica la salida de la familia Fernández Rubio del núcleo de poder empresarial. Los fundadores quedaron reducidos a una presencia testimonial del 1%, movimiento accionarial que tuvo consecuencias inmediatas dentro de la estructura directiva. Alejandro Fernández fue cesado como consejero delegado y apartado de la gestión de la empresa.

Con su salida también desapareció el interés de la nueva dirección china por mantener contratos con consultoras vinculadas al entorno de Zapatero. Según explican fuentes conocedoras de la operación, los nuevos propietarios no consideraban prioritarios esos trabajos y optaron por cortar el vínculo con este proveedor relacionado con la anterior etapa directiva. De esta manera, la relación entre Aldesa y la sociedad de Julio Martínez se extinguió prácticamente al mismo tiempo que Alejandro Fernández abandonaba la compañía. La ruptura contractual coincide con el aterrizaje definitivo de los nuevos gestores chinos y con una estrategia de profesionalización interna que buscaba alejar a la constructora de cualquier foco político.

El hallazgo de la UCO

No obstante, antes de que la dirección asiática tomara el control absoluto de Aldesa, el nombre de la constructora ya había aparecido en una de las investigaciones más sensibles que afectan al entorno político del PSOE: el caso Koldo. Tal y como adelantó THE OBJECTIVE, la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil incorporó referencias a la compañía en uno de los informes elaborados en el marco de la investigación sobre las supuestas irregularidades vinculadas al exministro José Luis Ábalos y a su antiguo asesor, Koldo García. La aparición de Aldesa en esas pesquisas se produjo cuando Alejandro Fernández todavía dirigía la empresa y mantenía su proximidad con el entorno de Zapatero. Los investigadores encontraron referencias a la constructora en una de las notas que Koldo García guardaba en su teléfono móvil. El apunte fue registrado el 25 de mayo de 2022 tras una conversación mantenida con el entonces director general de Carreteras, Javier Herrero, hoy imputado en la Audiencia Nacional por estas presuntas irregularidades.

Según entienden los investigadores, esta nota gira en torno a una frase de esa conversación, en la que se dice textualmente «vamos a ver javier como podemos ayudar a pepe [sic]», en relación al constructor Pepe Ruz. Ahí se establecen varias menciones a obras como «Cádiz 90» o «Santander 135», lo que podrían ser ubicaciones e importes en millones de esas obras. En ese momento, Koldo señala: «Aldesa Azvi o Copasa con Quien te preguntarán a ti [sic]», en lo que parece ser una mención a empresas con las que se podría hacer una unión temporal de empresas (UTE) para acceder a dicha adjudicación.

La UCO subraya además que, pese a la salida de José Luis Ábalos del Ministerio de Transportes en julio de 2021 y el cese simultáneo de Koldo García como asesor ministerial, la red de contactos construida durante aquella etapa siguió plenamente activa. Los investigadores recuerdan en uno de sus informes que «el 12 de julio de 2021 fue cesado en su cargo Ábalos, abandonando Koldo también su puesto de asesor. No obstante, como se podrá observar a continuación, y como se ha venido plasmando a lo largo de la investigación, la relación de Koldo con miembros del Ministerio de Transportes no se vio interrumpida, haciendo uso de esta para seguir velando por los intereses de LIC, entre otros».

Ese contexto es el que hace especialmente relevante la aparición del nombre de Aldesa en las anotaciones de Koldo. La constructora figuraba mencionada junto a otras compañías del sector en un momento en el que todavía estaba dirigida por el círculo empresarial próximo a Alejandro Fernández. Para los investigadores, el hecho de que la empresa aparezca asociada a posibles fórmulas de colaboración empresarial en adjudicaciones públicas resulta cuando menos llamativo.

La presencia de Aldesa en la documentación intervenida no implica, en cualquier caso, la existencia de responsabilidades penales por parte de la compañía. De hecho, la propia constructora rechaza de forma tajante cualquier irregularidad. De hecho, Aldesa niega «de manera rotunda cualquier práctica irregular o ilícita en la adjudicación de contratos públicos. Los servicios contratados con terceros se han realizado siempre conforme a la legalidad vigente, sin que exista relación alguna entre dichos servicios y la obtención de contratos públicos». La operación corporativa impulsada por CRCC supuso no solo un relevo accionarial, sino también una ruptura con las relaciones empresariales y políticas cultivadas durante años por la antigua dirección española. Con la salida de Alejandro Fernández desaparecieron igualmente los contratos con la consultora de Julito Martínez y se cerró una etapa marcada por las conexiones personales entre empresarios, intermediarios y figuras del entorno socialista.

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