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Comunidad Valenciana

Camps asegura tener ya 400 compromisarios listos para el congreso del PP valenciano

El expresidente moviliza a cientos de militantes en Valencia y acelera la batalla por el control territorial del partido

Camps asegura tener ya 400 compromisarios listos para el congreso del PP valenciano

El expresidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps.

Francisco Camps convirtió este viernes el edificio Veles e Vents de Valencia en el mayor escaparate de fuerza interna de su ofensiva para recuperar el control del PP valenciano (PPCV). Arropado por varios centenares de militantes y simpatizantes llegados desde distintos puntos de la Comunidad Valenciana, el expresidente de la Generalitat escenificó que su proyecto para disputar el liderazgo del PPCV ya no se mueve en el terreno de las insinuaciones o la nostalgia política, sino en el de una estructura territorial plenamente activada, engrasada y organizada de cara al futuro congreso regional que el partido debería celebrar tras el verano.

El acto, convocado bajo el lema «Mayoría absoluta. Lo hicimos, lo haremos», terminó desbordando las previsiones iniciales de su entorno. La planta baja del Veles e Vents se quedó pequeña para una convocatoria concebida inicialmente en formato reducido y convertida finalmente en una demostración de fuerza orgánica del llamado campsismo. Entre corrillos, fotografías, antiguos cargos públicos y militantes llegados desde Alicante, Castellón y numerosas comarcas valencianas, Camps apareció recibido entre aplausos y gritos de «presidente» en un ambiente que recordó por momentos a las movilizaciones del PP valenciano de la etapa de las grandes mayorías absolutas.

La elección del formato tampoco fue casual. El entorno del expresidente optó deliberadamente por un viernes por la tarde y por un modelo de acceso mediante una aportación de 20 euros destinada a financiar el propio evento. Lejos de restar asistencia, el sistema terminó reforzando la idea que Camps quería proyectar: la de una movilización voluntaria y militante. «Es un viernes de mayo, pagando entrada y en Valencia. El que viene, viene porque quiere estar», resumían varios asistentes durante el cóctel posterior.

La batalla de los compromisarios

Sin embargo, la principal novedad política de la jornada no estuvo en el aforo ni en la movilización. Camps aprovechó el acto para revelar que ya dispone de entre 400 y 450 personas preparadas para concurrir como compromisarios alineados con su candidatura cuando el PPCV convoque oficialmente el congreso regional. Hasta ahora, el expresidente había insistido principalmente en que ya había reunido los más de 300 avales necesarios para competir por la presidencia regional del partido. Pero este viernes dio un paso mucho más allá al asegurar que su equipo lleva meses construyendo una red territorial organizada para disputar el control efectivo del cónclave.

«Ya tenemos más de 400 compromisarios preparados», afirmó Camps durante su intervención ante los asistentes. Según explicó, el objetivo final pasa por cubrir prácticamente los cerca de 900 compromisarios que conformarían el congreso regional del partido. La estrategia diseñada por el expresidente consiste en desplegar una estructura homogénea en toda la Comunidad Valenciana, con candidatos distribuidos por provincias, comarcas, municipios y distritos urbanos.

El dirigente popular detalló además que su equipo abrió hace apenas una semana una sede física desde la que ya se coordina toda la operación congresual. Desde ese local, según explicó, se trabaja con mapas territoriales detallados sobre el reparto histórico de compromisarios del PPCV para adelantarse al momento de la convocatoria oficial del congreso. Camps dejó claro que considera que esa preparación organizativa le sitúa varios pasos por delante de otros posibles aspirantes.

«Somos los únicos que estamos trabajando ya con una estructura territorial homogénea», sostuvo durante una intervención centrada mucho más en la maquinaria interna del partido que en la confrontación directa.

«Esto lo hemos convertido en unas primarias»

La estrategia de Camps se apoya especialmente en el nuevo sistema congresual aprobado por el Partido Popular, que obliga a que cada compromisario figure públicamente vinculado al candidato al que apoyará en la votación final para elegir presidente regional. El expresidente considera que esa modificación transforma de facto el proceso interno en una especie de primarias encubiertas y cree haber tomado ventaja sobre el aparato oficial del partido.

«Esto lo hemos convertido técnicamente en unas primarias», afirmó. Según explicó, cada compromisario llevará junto a su nombre el apellido del candidato al que respalda, lo que permitirá visualizar territorialmente el apoyo interno a cada aspirante. «Imaginaos 900 personas llevando mi candidatura al lado», añadió, provocando aplausos entre el público congregado en Veles e Vents.

La idea central de su estrategia es clara: mientras el aparato oficial del partido dependería de estructuras provinciales dispersas, él aspira a construir una red homogénea y cohesionada directamente vinculada a su candidatura. En privado, miembros de su entorno admiten que el objetivo es llegar al momento de la convocatoria oficial con una estructura tan avanzada que resulte muy difícil neutralizarla desde Génova.

El mensaje lanzado desde el acto tenía además una evidente carga política hacia la dirección nacional y autonómica del partido. Camps había defendido durante semanas la necesidad de celebrar el congreso regional antes del verano y el aplazamiento hasta, por lo menos septiembre, decidido finalmente por Génova ha sido interpretado por su entorno como una maniobra para ganar tiempo y reforzar al aparato oficial. Sin embargo, el expresidente trató de presentar ese retraso como una ventaja estratégica para su candidatura. «Más tiempo para prepararnos mejor», resumió durante su intervención.

El relato de la mayoría absoluta

Pese al tono claramente precongresual del acto, Camps evitó lanzar ataques directos contra los dirigentes actuales del partido. De hecho, insistió varias veces en reivindicar su «lealtad absoluta» al actual Gobierno valenciano y al Partido Popular. Pero el fondo político del mensaje era evidente: el expresidente se presenta como el único dirigente capaz de recuperar la ambición electoral de las grandes mayorías absolutas y de reunificar el voto del centroderecha frente al crecimiento de Vox.

Toda la escenografía del acto giró precisamente alrededor de esa idea. Camps reivindicó constantemente el millón doscientos mil votos obtenidos hace quince años y aseguró que hoy bastaría con superar ligeramente el millón cincuenta mil para recuperar los cincuenta diputados que marcan la mayoría absoluta en las Cortes Valencianas.

«Soy el único garantista de la mayoría absoluta», proclamó durante una intervención en la que mezcló apelaciones emocionales a la historia del partido con constantes referencias a las encuestas difundidas por él en las últimas semanas. Según esos estudios, el PPCV seguiría gobernando junto a Vox, pero alejándose progresivamente de la posibilidad de gobernar en solitario.

Mientras el cóctel posterior se prolongaba entre conversaciones sobre compromisarios, avales y congresos, en el entorno del expresidente se respiraba una sensación evidente: la operación Camps ha dejado de parecer un movimiento testimonial o sentimental. La apertura de sede, la movilización territorial y, sobre todo, la existencia de centenares de compromisarios ya alineados con su candidatura reflejan que el expresidente lleva meses construyendo una estructura paralela dentro del PPCV. Y este viernes decidió enseñarla públicamente.

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