Dinero, puestos en la lista y relato: todo lo que irrita a IU en el pacto andaluz con Podemos
Los partidos acercan posturas horas antes de formalizar la coalición para las autonómicas del 17 de mayo

Antonio Maíllo con Mónica García en el acto de «un paso al frente» | EP
La inclusión de Podemos en el pacto de la candidatura de Por Andalucía puede acabar en un matrimonio de conveniencia, en el que todos los sectores involucrados manifiestan dudas. Izquierda Unida, el partido que lidera la candidatura y cuyo dirigente, Antonio Maíllo, se presenta como cabeza de lista, podría aceptar el regreso de Podemos, pero a regañadientes. Líderes, cuadros y militantes de IU reprocharon en estos días la actitud de Podemos, pero Maíllo podría decantarse por hacer de la necesidad virtud. Podemos, por su parte, revela un temor real a la desaparición, y busca cargos, visibilidad y dinero como nunca se había visto hasta ahora. Las negociaciones para el pacto de coalición durarán hasta el viernes. Después se deberán formalizar las listas para las autonómicas del 17 de mayo.
Los elementos ocultos del acuerdo son fundamentalmente tres. El primero tiene que ver con el relato, es decir, la narrativa política, que Podemos ha empleado para salvar los muebles. Después de meses de ataques y descalificaciones contra sus supuestos aliados, Ione Belarra y la cúpula morada dieron un giro de 180 grados a su estrategia. Una sustancial bajada de pantalones que se concretó el viernes de la semana pasada y el lunes con las declaraciones del portavoz estatal Pablo Fernández. Por primera vez, Podemos pedía entrar en la coalición de Por Andalucía (de la que había formado parte en 2022) sin vetos ni condiciones. Traducido: aceptaba el liderazgo de Maíllo y asumía acuerdos con Sumar.
A partir de ese momento, se intentó fijar un relato que señalaba a IU como posible culpable de la falta de acuerdo. Maíllo, que describen en IU como un dirigente en las antípodas de Podemos, debe decidir si coger el guante. Tácticamente, es posible que considere menos conveniente mantenerse demasiado firme y rechazar la «mano tendida» de Podemos, para no convertirse en el culpable de una exclusión que costaría muchos titulares en la prensa. De aceptar el ofrecimiento de Podemos, todos en IU aseguran que no será a cualquier precio.
Puestos de salida en las listas
Eso significa que Maíllo tiene un plan, según las fuentes consultadas en su partido, que pasa por rechazar cualquier tipo de pretensión de Podemos de ocupar algunos de los puestos más deseados en las listas electorales. Por Andalucía sostiene que Podemos ha pedido tener el número dos de la lista de Sevilla y el cabeza de lista de Málaga. Ambos podrían servir para ganar un escaño en el Parlamento autonómico. Pero Maíllo difícilmente aceptará esa petición.
Su estrategia consistirá en entregar a los morados los puestos en las listas menos prestigiosos, dejando a los dirigentes de Podemos arrinconados de facto. Sería una fórmula híbrida para contentarles con la inclusión en la coalición, pero sin otorgarles ningún cargo futuro. Y, sobre todo, excluyéndoles de cualquier tipo de reparto del dinero que recibirá el grupo parlamentario.
Según las fuentes consultadas, Maíllo estaría en disposición de decretar que todo el dinero del grupo parlamentario se lo quede el grupo en función del peso de cada sigla de la alianza. Obviamente, IU sería la más beneficiada de ese reparto, debido a su presencia mayoritaria en el territorio, puesto que tendrá más diputados que las demás fuerzas coaligadas. Según un reparto de las cabezas de lista conocido hasta ahora, IU controlará los candidatos por Málaga, Jaén, Sevilla, Córdoba y Granada, es decir, cuatro de los cinco con más probabilidades de convertirse en diputados.
Salvar los muebles
Podemos, por su parte, salvaría los muebles. Como organización política, el partido es ya prácticamente inexistente en Andalucía. Y aunque necesite dinero para sobrevivir, lo cierto es que la cúpula es consciente de que no puede concurrir en solitario en Andalucía, y menos aún a nivel nacional. Podemos no se puede permitir quedarse por debajo del 1% en un feudo histórico de la izquierda como Andalucía, y no puede perder fuerza negociadora para cuando sea necesario hablar de las listas de las generales.
Con ese pacto salomónico, todos de alguna manera podrían ganar, aunque en IU aseguran que Maíllo no tiene ninguna intención de perdonar a los morados sus recientes enfrentamientos y que su condena ya es definitiva. Solo se trata de ganar tiempo y esperar que Podemos se vaya consumiendo tras varios años de estrategias equivocadas, luchas partidistas y falta de previsión a la hora de entender su verdadero peso demoscópico. Esa estrategia de desgaste podría ser, en última instancia, el plan del líder de IU para dar por concluida la larga década de la «nueva política».
