Vox se crece con el acuerdo en Extremadura y confía en extenderlo hasta La Moncloa
El partido de Abascal quiere hacer de la «prioridad nacional» su nueva bandera con vistas a las generales

Santiago Abascal e Ignacio Garriga. | Álex Zea (Europa Press)
Más de cuatro meses dan para mucho. En este caso, para 74 medidas que Vox quiere llevar más allá de Extremadura. En la formación empieza a hablarse no sólo de Aragón y Castilla y León, aunque es la ocupación más cercana, sino de unas medidas que podrían casar bien con la formación de un Gobierno nacional junto al PP, pese al enfrentamiento frontal de las direcciones nacionales de ambos partidos.
En vísperas del acuerdo extremeño, los dirigentes de Vox comenzaron a suavizar el tono con respecto a los líderes populares. De hecho, nada más darse a conocer el pacto, el propio Santiago Abascal se encargó de agradecer personalmente a María Guardiola los esfuerzos para llegar a este acuerdo «a pesar de la confrontación política». Un gesto que no pocos interpretan como una mano tendida para rebajar tensiones con respecto a los líderes populares de Génova.
Una dinámica que confirmó horas después el secretario general de la formación. Ignacio Garriga agradeció este viernes a María Guardiola la voluntad de alcanzar un acuerdo poniendo «por delante los intereses de los extremeños». Dos gestos seguidos de la dirección nacional de Vox que dejan la puerta abierta a futuros entendimientos que hasta hace bien poco parecían muy lejanos.
La consigna desde Vox es clara: dejar constancia de que se puede gobernar. Tras la espantada de 2024, los nuevos aires de la formación pasan por no tener miedo a los cargos, pese a que insisten en que «esa es la última etapa de las negociaciones». Y una de las claves de esta extensión del pacto extremeño a toda España pasa por el concepto de «prioridad nacional». El propio Garriga calificaba como «hito histórico» haber logrado introducir este principio, que según señala la dirección de Vox, será «un eje estratégico tanto en este Gobierno como en futuros acuerdos».
De momento, oficialmente, estos acuerdos pasan por Aragón y Castilla y León. Tanto Vox como el PP han avanzado que el siguiente pacto que se cerrará será el de Aragón. Ignacio Garriga apunta a que en esta comunidad autónoma sonará la misma «música» que en el pacto para el ejecutivo extremeño. Tras este —cuya fecha límite es el 3 del año—, se prevé pasar a la siguiente pantalla, la de Castilla y León.
Aunque Vox advierte de que «falta mucho camino por recorrer», Ignacio Garriga ha vuelto a poner en valor la «disponibilidad y ofrecimiento» de los populares aragoneses y ha reconocido que están «más cerca que hace tres semanas». Otro guiño en forma de letra para esa nueva música de entendimiento que suena entre los populares y Vox. El escollo, una vez más, parece estar más en las altas esferas que en los líderes regionales, aunque el tono de reproche hacia Génova ha bajado varios decibelios en los últimos días.
La «prioridad nacional» como entrada a la Moncloa
Y todo con la vista puesta en las elecciones en Andalucía del próximo 17 de mayo. Aunque el Partido Popular de Moreno Bonilla apunta a revalidar su mayoría absoluta, Vox confía en dar un zarpazo en una comunidad que puede resultar clave de cara a unas previsibles elecciones generales en 2027. Fuentes de la formación ilustran en declaraciones a THE OBJECTIVE la aspiración de su formación: «Veremos si Bonilla tiene el corazón así de grande [en referencia a las palabras del dirigente popular celebrando la acogida de inmigrantes] o tiene que aceptar nuestras condiciones para poner freno a la inmigración ilegal».
El ejemplo más palpable, señalan fuentes cercanas a la dirección, es el recorrido que los pactos pueden tener de cara a la formación de un futuro Gobierno de España. Uno de los ejemplos más claros, indican, es el «compromiso tácito» arrancado a los populares «sin pasar por Génova» referente a la política migratoria. Se refieren expresamente al punto del acuerdo en el que PP y Vox se comprometen a «la modificación de la Ley Orgánica 4/2000», que no es otra que la normativa reguladora de derechos y libertades de los extranjeros en España.
En otras palabras, se consigue un compromiso para cambiar la Ley de Extranjería, «algo que va mucho más allá del Gobierno regional y que apunta directamente a Núñez Feijóo en caso de alcanzar el Gobierno de España», señalan. Esa es precisamente la «prioridad nacional» que puede abrir a Vox las puertas de la Moncloa y el Consejo de Ministros.
