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Política

El ex jefe de redes de Vox acusado de agresión sexual a un menor aún colabora con el partido

Javier Esteban ayuda al partido en la sombra pese a estar siendo enjuiciado por graves acusaciones

El ex jefe de redes de Vox acusado de agresión sexual a un menor aún colabora con el partido

Javier Esteban sale de los Juzgados de Plaza de Castilla (Madrid), tras comparecer como investigado por un supuesto delito de agresión sexual, acompañado de su abogado.

Javier Esteban renunció a su cargo en Vox como jefe de redes sociales tras ser denunciado por una supuesta agresión sexual a un menor de edad, cuestión que se investiga en el Juzgado de Plaza de Castilla, pero aún colabora en la sombra con el equipo de comunicación del partido. Así lo ha podido acreditar THE OBJECTIVE, que ha accedido en exclusiva a capturas del grupo de communities, en el que se encuentran algunas de las principales figuras de comunicación y de las provincias del partido de Santiago Abascal. En estas se observa a Esteban participando activamente en la labor de comunicación del partido, compartiendo mensajes para mover en redes sociales.

Javier Esteban, denunciado por agresión sexual a un menor, aún colabora en el grupo de ‘communities’ de Vox.

Cuando Esteban fue denunciado, el pasado mes de diciembre, anunció su marcha de Vox para no perjudicar al proyecto, pero al menos hasta el pasado mes de marzo seguía «difundiendo mensajes de Vox a las principales figuras de comunicación y de las provincias», desde Alain Mcilwain (responsable de redes sociales de Vox Madrid) hasta Juan Francisco Rojas (cabeza del partido en Almería), para «que a su vez muevan» el contenido en la medida de sus posibilidades, según confiesan fuentes con acceso al chat.

Según estas mismas fuentes, es frecuente que figuras caídas en desgracia públicamente sigan colaborando en la sombra, a modo de compensación. Pero las acusaciones que se vierten sobre Javier Esteban no son cualquier cosa. Como jefe de redes, y con 25 años de edad, Esteban habría agredido sexualmente a un joven militante que en el momento de los hechos, en 2023, tenía tan sólo 16. Sirviéndose de su posición en el partido, y sabiendo de la diferencia de edad, comenzó a escribirle por redes sociales y le invitó a la sede del partido, ubicada en la madrileña calle de Bambú, con el pretexto de grabar un vídeo, tras lo cual se cometieron los hechos supuestamente delictivos.

Según el denunciante, el supuesto agresor «insistió en [acompañarle] al metro, [a lo que dijo] que no hacía falta. Se puso muy pesado y [le] acompañó acercándose más de la cuenta […]. [Le] hizo sentir muy incómodo. Y antes de [despedirse], [le] preguntó si [le] podía dar un beso en la boca. Le [dijo] que no». La denuncia sostiene que habría más afectados por las actitudes del jefe de redes de Vox: «Hay otros chicos menores de edad […] que han sufrido estas mismas prácticas. En público, Javier Esteban se refiere a sus víctimas como sus niños».

Nada más conocerse la noticia, Esteban presentó su dimisión inmediata como responsable de redes de Vox y pidió la baja como militante. Atribuyó la denuncia a una «guerra interna» y «venganza» de Revuelta, después de que él y Arturo Villa hubieran denunciado ante la Fiscalía presuntas irregularidades en la gestión de fondos recaudados para las víctimas de la dana. Ante el juez, se defendió alegando que el denunciante y él mantuvieron relaciones sexuales consentidas, en el marco de una relación romántica.

Crisis con Revuelta

Esteban era un hombre fuerte en el organigrama de Vox, y el partido le ensalzó tras interponer una denuncia ante la Fiscalía a los colíderes de Revuelta, Jaime Hernández y Pablo González Gasca, por el presunto desvío de fondos destinados a los afectados por la dana. De hecho, Esteban se ha defendido correlacionando ambos eventos, pues la denuncia contra él se interpuso «solo unos días después» de su exigencia de conocer la realidad sobre la gestión económica de Revuelta.

«No he agredido a nadie en mi vida. Y demostraré mi inocencia», aseveró Esteban en un comunicado en el que anunciaba también su baja inmediata como militante y el abandono de sus responsabilidades laborales en el partido. «Nada de esto tiene que ver con el partido. Es solo el empeño de Jaime y Pablo por quedarse con Revuelta y seguir ocultando las cuentas que han manejado y siguen manejando sin control ninguno. Demostraré mi inocencia. Dudo mucho que otros puedan hacer lo mismo». Tras su renuncia, Manuel Mariscal y Paula Rodríguez gestionan las redes sociales del partido.

Desde el entorno de la víctima, al ser preguntados por THE OBJECTIVE por esta cuestión, se confiesan extrañados por el hecho de que «no haya un protocolo interno que estudie el caso en profundidad, pasando la pelota al poder judicial». «En una empresa seria, debería haber controles exhaustivos y protocolos internos de investigación, así como colaboración con la Justicia. Es extraño que, en vez de esa cooperación proactiva, se le mantenga en grupos de trabajo, difusión y aparataje del partido».

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