The Objective
Entrevista

Embajadora israelí en España: «Es preocupante que se nos obligue otra vez a escondernos»

Dana Erlich alerta de que el discurso hostil y sesgado del Gobierno «se convierte en antisemitismo en las calles»

Dana Erlich (Jerusalén, 1980), encargada de negocios y embajadora en funciones de Israel en España desde agosto de 2025, muestra su sorpresa ante la insistencia de Pedro Sánchez para que la Unión Europea suspenda el acuerdo de asociación con Israel, posición que no respaldan la mayoría de países europeos. A su juicio, el Gobierno español tiene un enfoque «distorsionado y sesgado» del conflicto de Oriente Próximo, y eso no solo le impide ser un actor relevante. El discurso de algunos representantes oficiales, añade, se traduce en un clima de antisemitismo en las calles, y en un aumento de los ataques físicos y verbales contra judíos e israelíes, que están teniendo que desaparecer de la esfera pública. En una entrevista concedida a THE OBJECTIVE, en su despacho de la Embajada en Madrid, Erlich lamenta un clima que «nos devuelve a relatos antiguos» y que está obligando a los judíos a esconderse.

PREGUNTA.- El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, insiste en pedir que la Unión Europea rompa el acuerdo de asociación con Israel. ¿A qué obedece esa presión de España contra su país? ¿Qué explicación le encuentra?

RESPUESTA.- Estamos muy sorprendidos. Esta medida no va a ayudar ni al proceso de paz ni a los palestinos. Es una iniciativa para castigar a Israel. El enfoque del presidente del Gobierno y del ministro de Asuntos Exteriores, que solo hablan contra Israel, me parece desproporcionado y sesgado. No escuchamos ninguna condena del Gobierno de España a Hezbolá por asesinar a dos soldados franceses, o por romper el alto el fuego, ni una condena a Hamás, que ha dicho que no va a desarmarse. No hablan tampoco de las negociaciones históricas entre Israel y Líbano. Y puedo seguir porque la lista es larga. Son ejemplos de una versión muy parcial de la realidad. Si queremos hablar de este conflicto complejo, hablemos, pero echar solamente la culpa a Israel no es la manera.

P.- ¿Pedro Sánchez está tensando demasiado las relaciones con Israel?

R.- Estas relaciones no dependen solamente de un Gobierno u otro, sino que tienen que ver con toda la sociedad. Vamos a seguir criticando una postura que nos preocupa mucho, pero no nos enfocamos exclusivamente en eso. Mantenemos todas las colaboraciones y seguimos ayudando a las comunidades judías, que nos necesitan también para que trabajemos juntos combatiendo el antisemitismo. Estamos aquí para quedarnos.

P.- ¿Tiene que ver este nuevo ataque a Israel con la cumbre de líderes progresistas que se ha celebrado en Barcelona? ¿Un gesto para reafirmar su perfil de izquierda?

R.- No sé si está conectado y me imagino que los españoles sabrán analizar la política interna mejor que yo, pero el conflicto de Oriente Próximo es complejo y se está presentando de una forma muy simplificada, banalizándolo por motivos de consumo interno. No les he escuchado hablar sobre derechos humanos o derechos de mujeres, o del colectivo LGTBI. Si es una conferencia progresista, si hablamos de paz, hubiera esperado que también se ofrezcan soluciones positivas y productivas, y no solamente iniciativas para castigar y discriminar a Israel.

P.- La Unión Europea no ha tenido en cuenta la petición de Sánchez. ¿No tiene ya ningún predicamento cuando habla de Israel?

R.- Me parece que el debate que hay en la Unión Europea es muy claro y la mayoría de los países no comparten la posición de España. En todo el mundo hay varios temas que tenemos que afrontar, y la guerra entre Rusia y Ucrania también nos preocupa. Vemos que los mismos drones que Irán utiliza para atacar a Israel son los drones que Rusia utiliza para atacar a Ucrania. Todos estamos del mismo lado, del de los aliados, e intentamos mitigar esas amenazas. La mayoría de los países de la Unión Europea y de la OTAN entienden que tenemos que trabajar juntos contra esas amenazas. Sabemos quién es la amenaza y la importancia de trabajar juntos. Quien se sitúa en una posición extrema y alejada no es la mayoría, sino una minoría de países.

P.- ¿Esta petición deteriora aún más las relaciones entre el Gobierno español e Israel?

R.- Intento no hacer este análisis y mirar las relaciones de una forma general. Tengo la ilusión de que cambiarán el discurso. A mí sí me sorprenden a veces la postura, el relato, el uso de las palabras y esta perspectiva tan parcial. Las relaciones entre países pasan por altibajos, y no es un secreto que con España estamos ahora en un momento difícil, pero todo se puede cambiar y mejorar. Pero hay que cambiar este discurso. Para ser un actor relevante y legítimo, no se puede seguir presentando una realidad tan parcial.

«El Gobierno español presenta una visión distorsionada y sesgada de un conflicto complejo, y solamente echa la culpa a Israel»

P.- ¿El Gobierno está utilizando a Israel como reclamo electoral para conseguir votos de la izquierda? ¿Siente que son utilizados?

R.- Es un comentario recurrente en el último año que el tema de Israel es una cortina de humo para distraer la atención y cambiar el discurso interno. Los ciudadanos españoles sabrán mejor que yo cuáles son las cuestiones que verdaderamente les molestan y les importan.

P.- ¿Israel no se va a callar ante cualquier ataque del Gobierno?

R.- Nosotros damos la bienvenida a quien quiera trabajar juntos, pero cuando tenemos amenazas, nosotros les hacemos frente. No estoy comparando el discurso con una amenaza estratégica, pero sí vemos cómo el discurso político de varios representantes oficiales en España se convierte en antisemitismo en las calles. Lo vemos en el informe del Ministerio de Interior, cuando hablamos con las comunidades judías, cuando la presencia de israelíes y judíos en el ámbito público está desapareciendo, cuando nos dicen que mejor no hacer un evento, o no salir con las banderas de Israel a la Vuelta Ciclista porque no se nos puede proteger. O cuando nos recomiendan no ir a partidos de baloncesto o fútbol por cuestiones de seguridad. Nos dicen que no nos pueden proteger, y con eso se está otra vez obligando a los judíos y a los israelíes a escondernos. Estar aquí, en 2026, en España, y que nos digan que mejor no hacer eventos públicos con presencia de israelíes, por cuestiones de seguridad, a mí me preocupa y nos tiene que preocupar a todos como sociedad.

Dana Erlich. | Kevin Borja

P.- ¿Se está comportando Pedro Sánchez de forma racista con los judíos? Si algún día sucediera algo, ¿sería responsable?

R.- Hay un discurso que alienta las hostilidades. Cuando, por parte del Gobierno, se hace un llamamiento a boicotear todo lo que tiene que ver con Israel, hay gente que puede interpretar ese discurso como la eliminación de los israelíes de las calles de España. Ya estamos viendo ataques físicos y verbales, y boicots en todos los ambientes, actitudes que también están dañando a ciudadanos españoles. Criticar a Israel no es antisemitismo, pero ver la realidad de una forma tan distorsionada y tan sesgada, señalar a Israel siempre como el culpable, nos devuelve a los relatos antiguos, cuando se acusaba de todo a los judíos. Vemos cómo se nos está quitando de la esfera pública.

P.- ¿Sánchez está supeditado a la presión que ejercen sus socios de la izquierda radical, Sumar y Podemos?

R.- Mi función es analizar nuestras relaciones y, como jefa de misión, mantener los canales de comunicación abiertos, hablar. También cuando los temas son difíciles y, especialmente, cuando no estamos de acuerdo. Para nosotros siempre es posible seguir hablando, mientras sea una crítica verdaderamente legítima y no parcial.

P.- En THE OBJECTIVE se han publicado informaciones sobre operaciones comerciales con Israel en el ámbito de la seguridad, pese al veto del Gobierno. ¿No es una incoherencia con la postura pública que mantiene?

R.- Los temas comerciales no están bajo embargo, solo lo fijado en el decreto ley sobre sectores específicos. En general, el comercio entre Israel y España sigue y hay mucho interés en el ámbito empresarial. La tecnología y los avances son algo que pueden dar una ventaja a la agricultura, al comercio y al turismo españoles. Me dio pena el decreto ley sobre cuestiones de seguridad, porque el daño no es a Israel. La tecnología israelí ayuda a España y es responsabilidad de un Gobierno mantener a sus ciudadanos seguros. Si con el pretexto de este odio y boicot a Israel se recurre a una tecnología inferior y se pone en peligro a los ciudadanos españoles, tenemos otro problema.

P.- ¿Mantiene algún contacto con representantes del Gobierno?

R.- Nuestro papel es mantener canales de comunicación abiertos y tenemos conversaciones con Exteriores y es importante que sigan. Una cosa es lo que dicen los políticos públicamente, pero las relaciones se mantienen.

P.- ¿Qué le parece que en España se rescate el ‘no a la guerra’? ¿Puede incrementar la tensión con los judíos?

R.- Me parece que usando ese eslogan se devuelve a los españoles a una parte muy dolorosa de su historia. Me molesta cuando se repiten eslóganes que no son verdaderos en los ambientes público y político. Es muy fácil decir una cosa así. Yo tampoco quiero la guerra. Yo digo no a la guerra, pero sí a la protección de nuestros ciudadanos.

«No podemos caer en la trama de hablar de las flotillas. No tienen nada que ver con la vida de los palestinos en Gaza»

P.- Una segunda flotilla a Gaza ha salido desde España.

R.- No puedo entender esta iniciativa. Otra vez vemos un uso cínico de las redes sociales, de los medios de comunicación. Esto no va sobre ayuda humanitaria, sobre derechos humanos: esa gente quiere publicitarse a ellos mismos o a diferentes causas. Hemos demostrado la conexión directa de la organización de las flotillas con Hamás. En esta segunda flotilla ha habido varias denuncias de acoso sexual. Con tantos asuntos graves que tenemos, es absurdo que tengamos que hablar de esta iniciativa que no tiene nada que ver con la vida de los palestinos en Gaza.

P.- El Gobierno español incluso envió una fragata para proteger a la primera flotilla de supuestas agresiones.

R.- Diferentes países han advertido a sus ciudadanos que no vayan a un territorio que está en mitad de un conflicto. Si de verdad les preocupa la ayuda humanitaria, nosotros hemos ofrecido diferentes opciones para entregar esa ayuda directamente en Gaza. No podemos caer en esa trampa de hablar de estas flotillas en vez de hablar de temas serios, del alto el fuego con Hamás, de su negativa a desarmarse. La comunidad internacional se tiene que enfocar en eso. Si el Gobierno español quiere ser un actor relevante, que llame a Hamás a cumplir con el alto el fuego.

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