Borja Sémper anuncia que «está libre» de cáncer: «Transité por un túnel muy oscuro»
El portavoz nacional del PP ha reaparecido públicamente este jueves en ‘El hormiguero’ de Pablo Motos

Borja Sémper en 'El hormiguero'. | Antena 3
Borja Sémper ha anunciado que está «libre de cáncer» tras meses de tratamiento por un tumor de páncreas que le fue diagnosticado en julio. Lo ha hecho en una intervención cargada de emoción en el programa El hormiguero, donde el portavoz del Partido Popular ha reconocido que atravesó «un túnel muy oscuro» durante el proceso.
Sémper ha explicado que finalizó la quimioterapia en diciembre y que, tras la última revisión médica el pasado 21 de abril, ha recibido la confirmación de que ha superado la enfermedad. «Estoy libre, afortunadamente», ha afirmado, visiblemente emocionado, recordando la dureza de estos meses: «Descendí a los infiernos».
El dirigente popular, que ha retomado recientemente su actividad política tras cerca de diez meses de baja, ya había avanzado en su momento que el tumor se detectó en una fase inicial, con expectativas de curación. Sin embargo, ha insistido en que el tratamiento ha sido «muy duro y exigente», tanto en el plano físico como emocional.
Durante la entrevista, ha relatado cómo se produjo el diagnóstico, en el que tuvo un papel clave su pareja, la actriz Bárbara Goenaga. Fue ella quien le insistió en someterse a pruebas médicas pese a no presentar síntomas. «Gracias a Bárbara estoy aquí», ha reconocido, al tiempo que ha recordado la cercanía del cáncer en su entorno familiar, con varios casos recientes.
Sémper también ha reflexionado sobre el impacto personal de la enfermedad: «De la noche a la mañana todo cambia. Yo me creía inmortal y, de repente, todo pasa a ser una hipótesis». En esa línea, ha descrito los efectos del tratamiento: «Se te cae el pelo, pero lo peor va por dentro».
Más allá de lo físico, ha subrayado el miedo y la transformación interior que ha vivido: «He tenido mucho miedo a la muerte, pero me he dado cuenta de que lo que realmente me dolía era dejar de vivir, dejar de ver a mis hijos crecer». Una experiencia que, según ha deslizado, le ha cambiado la forma de entender el tiempo y las prioridades.
